Situación del vecino impacta en comercios y los free shops

La frontera siente efecto de Brasil: mil personas al seguro de paro

La depreciación del real no pasa desapercibida en la frontera con Brasil y la caída en las ventas ya genera sus primeros efectos en el comercio de la zona. En Rivera unas 1.000 personas de distintas actividades fueron enviadas al seguro de paro, mientras que en Río Branco se evalúan medidas similares.

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Las ventas de los free-chops cayeron 30% este año. Foto: Néstor Araújo

La presencia de turistas en la frontera se ha retraído y lejos están los días de comercios repletos de compradores. En los hoteles hay capacidad ociosa y la demanda sobre los restaurantes ha caído vertiginosamente.

"Hay preocupación y angustia en los comerciantes, por lo que pasa en Brasil. Se espera una señal del gobierno nacional", sostuvo ayer el exintendente de Rivera, Marne Osorio en radio Carve.

Enero y febrero habían sido meses muy tranquilos, desde el punto de vista comercial. La brusca caída del movimiento, pasó desapercibida, ya que de por sí se trata de dos meses de ventas bajas. Sin embargo, transcurrido marzo las cosas no han cambiado y la inquietud de los empresarios se hace visible a medida que el real sigue perdiendo terreno frente al dólar. A ello se suma el rumor de más envíos al seguro de paro de decenas de empleados en distintos rubros comerciales.

Uno de los sectores más afectados son los comercios de free shops que han visto mermadas sus ventas un 30% en comparación a igual período del año anterior.

En el caso de Rivera se estima que ya hay unas 200 personas en seguro de paro.

Por su parte, en Río Branco, una decena de candidatos a la alcaldía de la ciudad se reunieron para analizar el envío a seguro de paro de 20 trabajadores de free shops. El empresario Mario Vidale de free shops "Mario" dijo a El País que la situación es "muy grave". En este caso se comenzaron ha reducir gastos pero todavía no se tomaron medidas sobre la plantilla de 150 trabajadores

El secretario general de la Cámara de Empresarios de Free Shops, Carlos Loaiza expresó a El País que existe "una enorme preocupación", no solo por los efectos negativos del tipo de cambio, sino por la pérdida de confianza del consumidor brasileño.

"La clase media brasileña está sobreendeudada y a su vez el consumidor es muy emocional tanto para bien —cuando hay una perspectiva positiva en su economía donde consume masivamente— y cuando es negativa que deja de consumir. Aquí tenemos una tormenta perfecta, desde el momento en que hay una crisis política y económica, y ni siquiera hay como en Argentina una perspectiva de un posible cambio. Dilma (Rousseff) está recién instalada. Se genera un estado de pesimismo muy intenso", explicó. Loaiza dijo que muchas empresas están reduciendo sus plantillas en un sector que da trabajo a alrededor de 6.000 personas.

"No se puede ir en contra de la realidad. Queremos preservar las plazas de trabajo, las empresas están absolutamente persuadidas de que es necesario por el impacto social que tiene, pero la realidad manda", añadió.

Tope.

A la devaluación brasileña se suma que desde junio quedará reglamentada la ley que permite la instalación de free shops del lado brasileño. Este nuevo escenario genera incertidumbre en los empresarios uruguayos.

Los brasileños podrán comprar por hasta US$ 300 mensuales en los free shops de su país y solo por US$ 150 en Uruguay. El tope actual es de US$ 300, pero está previsto reducir el límite de exención de impuestos aduaneros para gastos en el exterior por parte de brasileños.

Esto supone otra amenaza para la supervivencia del régimen uruguayo, en el que casi un 60% de las compras se produce precisamente en el rango que va de los US$ 200 a US$ 300. Los empresarios uruguayos apuestan a que se pueda mantener la franquicia de US$ 300 para los compradores brasileños.

Pero, para eso el gobierno norteño espera que su par uruguayo actúe con reciprocidad y eleve a US$ 300 el tope de las compras que los uruguayos pueden hacer fuera del país. Eso ayudaría a que Brasil deje sin efecto la medida de bajar a US$ 150 el tope del gasto que los brasileños pueden hacer fuera. (Producción: F. Fernández en Rivera y N. Araújo en RÍo Branco).

Muchos "inversoresdisparan de Rivera".

"Rivera es una catástrofe financiera", escribió en su cuenta de Facebook el empresario José Luis Cornelius de Valentina Free Shop. "Se terminó la venida de turistas brasileros a la frontera para comprar en forma absolutamente despiadada en los free shops. (...) Los que estamos relacionados a la frontera desde hace tantos años sabemos que la bonanza de un lado y la tristeza del otro lado de la frontera son absolutamente ciclos que van y vienen, Todo depende de la economía de cada país, pero muy especialmente de Brasil", sostuvo. Según el empresario hay gente que ha invertido en construcciones y que paga alquileres de entre US$ 5.000 y US$ 8.000 por mes en locales de la calle Sarandí, donde "no entra ni un solo turista brasilero". Cornelius agregó que tampoco está ocurriendo lo de otras oportunidades, cuando los uruguayos iban a comprar a Livramento, porque la diferencia "no es mucha". "Se está pasando por una situación especial, hay miles de personas que se quedan sin empleo y cientos de inversionistas que están disparando de Rivera, de la misma forma en que llegaron como moscas cuando vieron la oportunidad", afirmó.

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