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GNLS desmiente a Vázquez: "Jamás pedimos lo que dijo"

Pasaron dos años de la firma del contrato entre GNLS (consorcio local conformado por GDF – Suez y la japonesa Marubeni) y Gas Sayago (propiedad de UTE y Ancap) donde la primera se comprometía a construir y poner en marcha la planta regasificadora en Puntas de Sayago, mientras la segunda era la encargada del proyecto.

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El director general de GNLS dio su versión sobre la desvinculación del proyecto. Foto: F. Ponzetto.

El final formal de la historia fue hace seis días cuando la ministra de Industria, Carolina Cosse, informó que Gas Sayago había firmado con GNLS un acuerdo de rescisión de contrato y allí terminaba la vinculación entre ambas. Pero ese final se preveía desde principios de año cuando ya los atrasos en la construcción eran indisimulables y las diferencias técnicas entre GNLS y la brasileña OAS (subcontratada para realizar las obras de muelle y escolleras) en la ejecución del proyecto también. La otra parte de la obra, la del gasoducto, era responsabilidad de Gas Sayago.

En medio de eso, OAS se vio envuelta en la trama de corrupción de Petrobras y su filial uruguaya terminó presentándose a concurso de acreedores. Días antes, GNLS le había rescindido el contrato. El consorcio continuó negociando con Gas Sayago para continuar con el proyecto, pero a fines de mayo el gobierno envió una señal fuerte. El presidente Tabaré Vázquez informó que se había reunido con los representantes de la compañía.

En ese encuentro, dijo Vázquez, los empresarios habían querido cambiar el contrato inicial, aumentando el royalty mensual que GNLS cobraría una vez que la regasificadora estuviera en funcionamiento. El presidente recordó que el original era a 15 años con un cobro mensual de US$ 14,5 millones. "Ahora como les ha ido mal, pretendían que les pagáramos US$ 20 millones por mes durante 20 años, cosa a la que nos opusimos terminantemente", dijo tajante el presidente.


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En entrevista con El País, el director general de GNLS, Fernando Tovar, afirmó que "jamás" la empresa manejó esa cifra en el encuentro con el presidente, ni tampoco en todos los contactos mantenidos con Gas Sayago donde luego de la salida de OAS se renegociaron condiciones para seguir adelante con el proyecto.

Tovar afirmó también que Gas Sayago no le rescindió el contrato a GNLS, sino que lo firmado fue un acuerdo mutuo de finalización de la relación comercial. Explicó que está previsto que en esta jornada Gas Sayago reciba los US$ 100 millones que figuraba en el contrato como garantía del proyecto. Tovar sostuvo además que GNLS cumplió con todo lo pactado y que si el proyecto se frenó no fue porque la compañía no haya hecho todo el esfuerzo posible para realizarlo.

—¿Cuáles fueron los aspectos principales por los que GNLS se alejó del proyecto?

—Lo más importante de este proceso que me deja tranquilo es que si el proyecto no se hizo no fue por falta de esfuerzo nuestro. Desde que llegué (a principios de este año) el proyecto tenía importantes retrasos y nos dedicamos a tratar de resolver todos los problemas y buscar las soluciones. Desafortunadamente, los retrasos que ya tenía el proyecto se agravaron por la situación de OAS. Se llegó a un punto donde era obvio que seguir adelante con OAS era poner en grave peligro la terminación del proyecto a tiempo, en noviembre de 2016. Allí empezamos a hablar con Gas Sayago.


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—¿Gas Sayago estaba al tanto de todos los problemas entonces?

—Desde 2014 ya les habíamos planteado los problemas en el desempeño de OAS, el retraso y su situación financiera (además que altos gerentes que eran los que supervisaban a los de acá estaban en la cárcel a fines de 2014). Todo eso nosotros se lo comunicamos a Gas Sayago. A medio camino se vio que el proceso no iba a salir adelante. Llegamos a un punto donde tuvimos que cancelar el contrato con OAS sin llegar a un acuerdo con ellos sobre la reestructuración del proyecto. Una cosa importante, se habla que las obras estaban paralizadas y no fue así, nunca estuvieron completamente paralizadas. El equipo de GNLS siguió trabajando para buscar soluciones.

—¿Por qué no se pusieron de acuerdo con Gas Sayago, en la etapa de renegociación, para continuar adelante con el proyecto, luego de la salida de OAS?

—Era necesario hacer modificaciones al proyecto para seguir adelante. Y para nosotros lo más importante que necesitábamos de Gas Sayago para poder seguir adelante era saber si nos iban a permitir a llegar la finalización en noviembre de 2016 o si se iba a terminar el proyecto por los retrasos. Mínimo precisábamos esa confirmación. Entonces llegamos a un punto donde esa era la discusión con Gas Sayago. Ellos querían que GNLS considerara tomar parte de lo que ellos eran responsables y ahí ya no llegamos a un acuerdo. Se tomó la determinación de no continuar. Se llegó a un acuerdo mutuo de terminación. Se habla de rescisión de contrato, pero no fue así. Fue un acuerdo mutuo de terminación, para mutuo beneficio.

—Sobre fines de mayo el presidente Tabaré Vázquez informó a la prensa que había mantenido una reunión con la empresa. Y en ella, dijo, GNLS había querido cambiar las condiciones del contrato, elevando además el royalty mensual de US$ 14,5 millones a US$ 20 millones. ¿Eso fue efectivamente así?

—Sí hubo esa reunión y sí se habló de cómo buscar una solución. Pero jamás -y de hecho nunca entendí de dónde salió esa cifra-, jamás se habló de US$ 20 millones. En ninguna discusión desde que estoy en GNLS se habló de US$ 20 millones. Ni con Gas Sayago, ni con ninguna otra parte.

—¿No negociaron ese aumento del royalty?

—Hubo una discusión sobre la contraprestación al final, pero yo no sé de dónde salió ese número. Él (Vázquez) también lo replicó, pero no sabemos de dónde salió. El punto de la contraprestación era en relación a los cambios de alcance que antes mencioné que Gas Sayago pidió que tomáramos. El mismo contrato prevé que si había ampliaciones del alcance había fórmulas para incrementar la tarifa en ese caso. Esto estuvo sobre la mesa, pero jamás llegaba a US$ 20 millones.

—¿Cuándo tienen previsto realizar el pago de la garantía de US$ 100 millones que estaba previsto en el contrato?

—El proceso de pago ya se inició y esperamos que mañana (por hoy) ya sea efectivizado. A partir de ahí GNLS queda desvinculado del proyecto.

—¿GNLS entiende que no cometió ningún error, que no tuvo fallas, en todo este proceso?

—Hicimos todo el esfuerzo posible, estoy tranquilo que la empresa puso todo lo necesario para tratar de buscar la continuidad del proyecto. En ese sentido, no hay ningún remordimiento.

—¿Es el gobierno, entonces, el responsable de no continuar el proyecto como estaba previsto?

—Ambas partes tuvieron su responsabilidad. Lo que no puedo dejar de reconocer que ambas partes ejercieron sus derechos, los que formaban parte del contrato.

El papel del malo de la película


Los jerarcas de GNLS prefirieron no hablar durante los últimos meses cuando ya en todos los ámbitos se sabía que era muy difícil que continuara al frente del proyecto. Pero representantes del gobierno sí lo hacían, lo cual cargaba -por la vía de los hechos y los dichos- de toda responsabilidad al consorcio conformado por GDF - Suez y Marubeni. Sin embargo, Tovar entiende que la empresa no fue "la mala de la película" en la historia de la regasificadora.

"Sentimos que cumplimos. En el contrato que firmamos fuimos responsables tanto en la ejecución como en la intención de terminación. Había responsabilidades y las cumplimos. Estamos entregando incluso activos en los que se había avanzado", dijo.

Economista y abogado en el proyecto


Fernando Tovar es abogado, egresado de la Universidad de Harvard, con una licenciatura en Economía y Ciencias Políticas de la Universidad de Yale, y una Maestría en Administración Pública de la Kennedy School de la Universidad de Harvard. Trabaja desde hace catorce años en GDF- Suez. Inició su carrera en esta última empresa, como director jurídico en México (país del que es oriundo), asumiendo luego responsabilidades como director jurídico adjunto para Norte América y posteriormente - durante un período de ocho años- como director jurídico para Asia, África y Medio Oriente. Más recientemente y antes de su arribo a Uruguay para quedar el frente del proyecto, fue gerente general para GDF- Suez en Centroamérica y el Caribe.

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