EL AJUSTE Y EL RIESGO

Gobierno dice que hará otro ajuste si el PIB crece menos

Asumió ese “compromiso” ante los analistas de la calificadora Moody’s.

El gobierno está "comprometido" a tomar nuevas medidas de ajuste fiscal "en el caso de un crecimiento económico más débil de lo esperado" en los cuatro años que le quedan. Así lo enfatizaron las autoridades ante los analistas de la calificadora de riesgo Moody’s, que le redujo la perspectiva de la deuda uruguaya de "estable" a "negativa", aunque le mantuvo la nota un escalón por encima del mínimo del grado inversor.

Actores políticos expresaron en los últimos días que el ajuste no será suficiente.

En la Rendición de Cuentas a estudio del Poder Legislativo, el gobierno hizo una propuesta de ajuste fiscal de US$ 460 millones, para reducir el déficit en un punto del Producto Interno Bruto (PIB). Ese ajuste incluye aumentos en el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social (IASS) a partir de ciertos montos y subas del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE).

En los 12 meses a abril, el déficit fiscal es de 4% del PIB (ver gráfico) y el gobierno estima que será de 4,3% del PIB a fin de año. A fines de 2017, (cuando el ajuste esté plenamente implementado), el gobierno estima que el déficit fiscal será de 3,3% del PIB y seguirá reduciéndose hasta llegar al 2,5% del Producto a fines de 2019.

De todas maneras, cuando los analistas de Moodys estuvieron en Uruguay a fines de mayo, el gobierno les indicó que tomaría más medidas de ajuste fiscal si el crecimiento de la economía es más débil del previsto.

En la Rendición de Cuentas el Poder Ejecutivo corrigió a la baja las proyecciones de crecimiento para el período. Así prevé una expansión de 0,5% este año (era de 2,5% en el Presupuesto del año pasado), de 1% en 2017 (era 2,8% en el Presupuesto), de 2% en 2018 (era 3% en el Presupuesto) y de 3% en 2019 (era 3% en el Presupuesto).

En el comunicado sobre el cambio de perspectiva de la deuda, Moodys indicó: "Las autoridades han manifestado su compromiso de realización de nuevas medidas de consolidación fiscal en el caso de un crecimiento económico más débil de lo esperado".

Eso es "a lo largo del plan de ajuste, de acá hasta 2019. Si es que efectivamente hay un desvío de la consolidación fiscal, las autoridades nos han comunicado que están comprometidas a tomar medidas correctivas", dijo a El País desde Nueva York, el analista de Moodys para Uruguay, Jaime Reusche.

Ahora, ¿por dónde irían esas medidas adicionales de ajuste de ser necesarias? "Según nos han informado las autoridades, dependería de las circunstancias. Si es que se ve que las medidas por el lado del ingreso (las subas del IRPF, el IRAE y el IASS básicamente) no están respondiendo como se esperaba, seguir insistiendo por el lado del ingreso tal vez sería contraproducente", relató Reusche.

De hecho, el comunicado de la calificadora señaló que "pese" a ese compromiso de las autoridades, "en la actualidad, los riesgos se mantienen firmemente sesgados a la baja".

Reusche señaló que esos riesgos son "más que nada por el ambiente externo. El crecimiento se ha desacelerado y no por factores internos, sino por factores externos que han llevado a esta necesidad de adoptar mayores medidas (fiscales) que cuando el gobierno asumió".

"Por eso, para las futuras posibles medidas, si es que se da un desvío, tendríamos que estudiar cuáles son las circunstancias por las que se dio el desvío y cuáles son las medidas propuestas", agregó.

La calificadora "cree que el programa de ajuste fiscal anunciado trata de encontrar un equilibrio entre la consolidación y la intención de las autoridades de suavizar el efecto de la desaceleración en los niveles de vida" de la población, según el comunicado de Moodys.

"Teniendo en cuenta que el plan de ajuste fiscal actual del gobierno incorpora una relación de las medidas de ingresos a los recortes de gasto de dos a uno (US$ 335 millones de los US$ 460 millones del ajuste provienen de mayor recaudación impositiva), existe el riesgo de que los ingresos fiscales puedan no responder con tanta fuerza como las autoridades esperan", agregó la calificadora.

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Reusche explicó que "Uruguay es uno de los países de América Latina con mayor formalización laboral. Entonces, medidas sobre los ingresos (como la suba del IRPF) van a tender a ser más efectivas en Uruguay que en otros países de la región. Dicho esto, igual existen riesgos cuando se consolida por el lado del ingreso. Si la economía no viene tan bien como uno estima, hay un riesgo de que los ingresos no se den como uno espera en el plan de ajuste".

"Eso es lo que la perspectiva (negativa) está tratando de capturar, toda la serie de riesgos de que se descarrile este plan de ajuste", agregó.


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Ajuste no da.

En base a un documento elaborado por el Centro de Estudios del Partido Nacional, la exdirectora de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía, Azucena Arbeleche, dio a entender a legisladores blancos que el ajuste fiscal no alcanzará.

Participantes de la reunión de la agrupación parlamentaria del Partido Nacional dijeron a El País que Arbeleche "describió un panorama muy complicado" de la economía, y que sostuvo que "los números que el gobierno maneja son complicados porque plantean un futuro incierto".

Arbeleche, que fue candidata a ministra de Economía de Luis Lacalle Pou, cree que este ajuste fiscal no da porque esencialmente "se le pide demasiado al sector privado y a la gente, lo que hará que caiga el consumo", indicaron los informantes. Además precisó que le llama la atención que el ajuste que lleva adelante el Estado "es muy pequeño", añadieron.

En una línea similar, el director académico de Ceres, Ernesto Talvi, había dicho en entrevista con El País que "si no se anuncia una reducción importante en materia de reducción de gastos, creo que no va a alcanzar y vamos a tener que andar de ajuste en ajuste. Uno sube los impuestos con la pretensión de recaudar, pero después la gente reacciona reduciendo el consumo, las empresas invirtiendo menos y la recaudación cae".

"En el peor de los casos, bajaría un escalón".

El analista para Uruguay de la calificadora de riesgo Moodys, Jaime Reusche, explicó que el cambio de perspectiva de "estable" a "negativa" de la deuda "lo que refleja es una probabilidad de un 33% de que en los próximos 12 a 18 meses cambie la calificación". Actualmente, Moodys le pone una nota de Baa2 a Uruguay, un escalón por encima del mínimo del grado inversor. En la misma calificación lo ubica Standard & Poors que también le cambió la perspectiva a negativa. Un escalón por debajo (en el mínimo del grado inversor) está la nota de Fitch (ver gráfico), aunque en este caso con perspectiva estable.

Tras el cambio de perspectiva, "queremos hacerle bastante seguimiento a los desarrollos fiscales y económicos, si es que se van dando las metas que han propuesto las autoridades en cuanto a la consolidación fiscal y en cuanto a la evolución del desempeño macroeconómico", indicó el analista de Moodys.

Por eso, en los próximos 12 a 18 meses, de "lo que estaríamos hablando es de revertir la perspectiva de negativa a estable (si se dan las metas propuestas) o en el peor de los casos, una baja de un peldaño (en la nota), con lo cual igual la calificación se mantendría dentro del grado inversor. Es lo que dijimos luego de la visita (a Uruguay); el comité soberano ha ratificado que de ninguna manera se cuestiona el grado inversor", afirmó Reusche a El País. Añadió que "sería muy improbable que tuviéramos una acción de revertir la perspectiva o la calificación en menos de 12 meses. A menos que haya alguna sorpresa muy favorable o muy negativa".

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