Eurogrupo rechazó pedido de extensión y podría provocar salida de Atenas

Grecia: referéndum y ruptura de negociación abren incertidumbre

La zona euro cerró ayer la puerta a una extensión de la línea de crédito de Grecia y dejó al país ante una inminente cesación de pagos que podría provocar su salida del euro, después que el gobierno heleno rechazó las duras demandas de los prestamistas y llamó a un referéndum para decidir.

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Los griegos ya no confían en los bancos. Foto: Archivo

Los ministros de Finanzas de los otros 18 países que comparten el euro se reunieron por primera vez sin Grecia y rotundamente rechazaron su petición de extender un rescate hasta después del referéndum del 5 de julio que convocó el primer ministro griego Alexis Tsipras para que la población apruebe o no el rescate y sus condiciones.

Esto prepara el escenario para que Atenas caiga en default por la posibilidad de incumplir el martes un pago al FMI.

Según un documento filtrado el viernes, los acreedores —la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional— proponían prolongar cinco meses el actual plan de rescate prestando a Grecia 15.500 millones de euros (12.000 millones del lado europeo y 3.500 millones del FMI) a cambio del cumplimiento progresivo y estricto de una serie de reformas y ajustes.

El gobierno griego rechazó la oferta. "Desgraciadamente, a pesar de los esfuerzos a todos los niveles y del apoyo pleno y total del Eurogrupo, esta propuesta fue rechazada por las autoridades griegas, que rompieron las negociaciones unilateralmente" el viernes por la noche, según un comunicado del Eurogrupo que no fue refrendado por el ministro griego.

Este rechazo a la extensión del programa "dañará seguramente la credibilidad del Eurogrupo como unión democrática de Estados miembros, me temo que el daño será permanente", dijo el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis a la prensa.

Los 18 países se comprometieron a hacer lo que sea necesario para estabilizar el bloque monetario y dijeron que estaban en mejor posición que en el apogeo de la crisis de la zona euro vivida hace unos años.

En una declaración formal, también instaron implícitamente a Grecia a imponer controles de capital para estabilizar su sistema bancario.

El rechazo de una extensión del rescate aumentó la gran presión que existe sobre los bancos griegos, que dependen de la ayuda del banco central para mantenerse a flote. Durante el día se formaron largas filas frente a los cajeros automáticos mientras la gente se apresuraba a retirar su dinero.

Después de su sorpresiva decisión de llamar a un referendo sobre el plan de rescate, Atenas pidió una extensión del programa más allá del martes, el día en que debe pagar 1.600 millones de euros al Fondo Monetario Internacional o caerá en una cesación de pagos (default).

Sin embargo, los otros 18 miembros de la zona euro rechazaron por unanimidad la solicitud, congelando nuevas conversaciones entre Grecia y el Banco Central Europeo y el FMI sobre cómo lidiar con las consecuencias de un hecho histórico en los 16 años del euro.

El rechazo rápido fue una demostración sorprendente del grado de molestia que hay con Tsipras en el bloque monetario por un anuncio que puso fin a cinco meses de negociaciones intensas. "El actual acuerdo de asistencia financiera con Grecia expirará el 30 de junio de 2015, así como todos los acuerdos relacionados con el programa griego", dijo el Eurogrupo de ministros de Finanzas.

Tsipras, dijo ayer a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente francés, Francois Hollande, que "sea cual sea la decisión que tome el Eurogrupo, el pueblo griego tendrá oxígeno la semana que viene y sobrevivirá".

La oferta de los acreedores exige a Grecia que recorte las pensiones y aumente los impuestos, algo que Tsipras ha sostenido durante mucho tiempo profundizaría una de las peores crisis económicas en un país donde 25% de la fuerza laboral está desempleada.

Preguntas en el aire.

Muchas preguntas quedaban en el aire sobre el referendo, que fue convocado para aprobar los términos de una oferta de rescate que quizá ya no esté sobre la mesa. Pero ante los crecientes temores de que los cimientos de la zona euro podrían verse duramente debilitados si Grecia se viera obligada a salir del bloque, el ministro de Finanzas de Francia, Michel Sapin, insistió que París, al menos, seguía dispuesto a dialogar.

"Los 18 países, además de Grecia, dijeron claramente que Grecia estaba en el euro y que debiese permanecer en el euro cualquiera sean las dificultades del momento", dijo Sapin.

Aunque funcionarios europeos han insistido repetidamente que los cortafuegos financieros construidos durante la crisis de deuda de la zona euro limitaría el impacto de cualquier salida de Grecia, los efectos a largo plazo son completamente desconocidos.

El rol de "malo de la película" del FMI.

En la ardua negociación para solucionar la crisis griega, la insistencia del FMI en ampliar el recorte del gasto público le ha dado la imagen de "malo de la película", hasta el punto de que el primer ministro heleno, Alexis Tsipras, llegó a acusarlo de tener una "responsabilidad criminal" en la asfixia de su país.

Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la francesa Christine Lagarde, criticó la falta de seriedad de Atenas en las conversaciones y afirmó que, para alcanzar un acuerdo, es necesario que haya "adultos" en la sala de reuniones. La participación del FMI en los programas de rescate europeos fue una de las condiciones exigidas por los socios más severos, especialmente Alemania, a fin de garantizar que las ayudas de todos llevarían aparejadas reformas profundas y verificables por parte del socio con problemas.

De hecho, más que el dinero (una pequeña fracción del total), la aportación principal del Fondo ha consistido en el diseño y vigilancia de las reformas necesarias para hacer sostenible la deuda y competitiva la economía de Grecia.

Para el Fondo, el sistema de pensiones griego tal y como se plantea sigue siendo "insostenible" y los ingresos fiscales "insuficientes".Lo cierto es que la desconfianza es mutua entre las partes después de cinco años de sucesivos y multimillonarios programas de rescate financiero y una economía que se ha contraído un 25 % en el último lustro.

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