FARMASHOP, LA CADENA MÁS GRANDE

"Hay fondos que cuestionan haber invertido en Uruguay"

El CEO del principal accionista de Farmashop y las respuestas tuvo que dar.

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Tim Purcell es el CEO de Linzor Capital Partners. Foto: F. Flores

El fondo inversor Linzor Capital Partners, que en Uruguay es dueño —junto a otros accionistas— de la cadena de farmacias Farmashop es muy probable que tenga "un perjuicio importante" por la restricción de crecimiento que le impone un decreto. La empresa llevará adelante un pedido de nulidad ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y espera que esto sea una "excepción a la regla" de respeto al inversor que tiene Uruguay, dijo a El País el CEO de Linzor, Tim Purcell.

Linzor tiene ya tres fondos de capital por US$ 1.200 millones conformados por inversores institucionales (fondos de pensión, compañías de seguros, entre otros) que en sus últimas reuniones plantearon el problema que se les generó en Uruguay y preguntaron por qué se había invertido en el país. "Tuvimos que dar muchas explicaciones", relató Purcell.

Es que en noviembre de 2013 el entonces presidente José Mujica aprobó un decreto que limitaba a 15 el número de farmacias que podía tener un mismo grupo económico o persona física, además de prohibir la venta a través de Internet, de call center e impedía a las farmacias tener un centro de distribución.

El 4 de abril pasado, el presidente Tabaré Vázquez dio marcha atrás con ese decreto, a través de otro que limita en 10% del mercado (en vez de 15 locales) la tenencia de farmacias y derogó las otras disposiciones. Eso ocurrió en medio de un recurso planteado por Farmashop ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) por el decreto de 2013. De hecho, el cambio de decreto se produjo tras un dictamen del Procurador del Estado en lo Contencioso Administrativo, Rafael Ubiría, quien realizó varias objeciones a la norma anterior en el marco de la acción de Farmashop, informó la semana pasada el diario El Observador.

"Tiene algunas mejoras, algunos de los vicios más burdos" del decreto anterior, "se resolvieron, pero el vicio más importante que era el tope a la participación de mercado, se mantiene", afirmó Purcell. "A pesar que se levantó el tope (a 10% del mercado), ese tope no nos permite seguir creciendo, estamos muy cerca del 10%", agregó. Farmashop cuenta con 92 farmacias en la actualidad. Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Purcell mantuvo con El País.

—¿Han intentado dialogar con el gobierno?

—Desde el día uno estuvimos llanos a dialogar y no hemos tenido mucha respuesta. Este decreto nuevo salió, al igual que el anterior, en forma bastante sigilosa, sin consulta con los actores del mercado. Tampoco, que sepamos, se hizo un estudio técnico de mercado para ver si el concepto del tope hace sentido o debió ser 5%, 15%, 20% o 30%. Este decreto nuevo, al que más afecta es a Farmashop, somos la única cadena del mercado que como resultado del mismo no puede crecer, nuestros competidores sí.

—El objetivo era seguirse expandiendo.

—Cuando invertimos en esta compañía como en cualquier otra, desarrollamos un plan estratégico que involucra mejora de gestión, de calidad de servicio, muchas de las cuales pudimos implementar a pesar de la restricción. Pero también nuestro plan involucraba algún grado de crecimiento. El dueño anterior de Farmashop creció explosivamente durante 10 años, empezó con tres farmacias y tenía casi 80 cuando vendió. Hoy son 92. Nuestro plan base era seguir creciendo en forma moderada, comprando farmacias en sectores como por ejemplo ciudades secundarias del interior o enfocados en el segmento económico bajo. Nuestro objetivo no era llegar al 100% del mercado, sino al 15% por poner un número, que no tiene ninguna conexión con una preocupación de alta concentración del mercado. La ley de Defensa de la Competencia permite que uno en cualquier sector tenga 100% del mercado.

—¿Se arrepienten de haber invertido en Uruguay?

—Los socios de Linzor somos inversionistas de mucha experiencia, a Uruguay lo conocemos bien y de hecho habíamos invertido antes de Linzor ya que fuimos dueños de la cadena de cines Hoyts. La razón por la cual decidimos seguir invirtiendo acá es porque este país tiene una reputación muy bien ganada: se respeta al inversionista extranjero, las reglas de juego son claras y uno puede pensar en el mediano y largo plazo sin que le cambien las reglas de juego. Lo que nos está pasando con Farmashop es una excepción a la regla, tenemos confianza en que vamos a poder seguir invirtiendo en este país, pero tenemos inversores que francamente nos cuestionan la decisión de haber invertido acá.

—En algún momento se habló de la posibilidad de demandar a Uruguay ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi, del Banco Mundial), ¿en qué está eso?

—Vamos por etapas. Tenemos un recurso en el TCA que sigue su curso, creemos que este nuevo decreto no altera la obligación del tribunal de seguir estudiando el tema y pronunciarse. Ese proceso lo vamos a seguir hasta el final. Esperamos tener una respuesta positiva. En la medida que no ocurra, las otras opciones que tenemos siguen abiertas, una de las cuales es un posible arbitraje ante el Ciadi. La alternativa que quisiéramos pensar que va a funcionar es la del TCA, donde tenemos argumentos legales y constitucionales muy fuertes para que anule este nuevo decreto, así como debió haber anulado el anterior.

—Si no resuelve el tema del decreto como ustedes esperan, ¿evaluarían vender Farmashop?

—No. Esta no es la primera ni probablemente la última vez que Linzor tenga que enfrentar un desafío importante. Cuando uno invierte en mercados emergentes tiene que estar acostumbrado a una cierta cantidad de volatilidades y cambios. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande por generar valor en un negocio que tiene una restricción enorme y que con alta probabilidad nos va a generar un perjuicio importante.

—El año pasado se conformó el tercer fondo de Linzor para invertir, ¿Uruguay salió del radar?

—En la medida que no solucionemos el tema de Farmashop es difícil que nosotros podamos justificar una nueva inversión en el país, pero quisiéramos pensar que el futuro invirtiendo en Uruguay es un capítulo que no está cerrado.

—¿Ven otras oportunidades en Uruguay?

—Sí vemos, creo que a pesar de ser un país pequeño, el más pequeño donde se concentra Linzor, hemos encontrado compañías interesantes en las cuales creemos que podemos hacer un aporte. En el segundo fondo, donde residen Farmashop y Pagnifique, Uruguay terminó siendo uno de los países con mayor inversión del mismo a pesar que es el más pequeño si uno lo compara con Perú, Colombia y Chile. No vemos ninguna razón por la que eso no pueda continuar, el tema de fondo es el decreto y la restricción arbitraria que impuso.

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