¿VULGARIDAD O HÁBITO DE CONSUMO?

La importación de artículos suntuarios bajó en 2016

Se compró al exterior 13% menos monto de artículos de lujo que en 2015.

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Importación de yates y embarcaciones de lujo aumentó 3,68% en 2016. Foto: R. Figueredo

La importación de bienes catalogados como suntuarios (artículos de lujo) por Aduanas cayó 13,1% en 2016 medido en dólares respecto al año anterior. En total llegaron a Uruguay bienes de este tipo por un monto de US$ 330,4 millones que significaron un volumen de 36.788.152 kilogramos.

Dentro de esta categoría están los artículos de joyería, los relojes, los automóviles de turismo y demás coches de alta gama, las aeronaves, los yates y otras embarcaciones para recreo o deporte.

En 2015 el monto de importaciones de bienes suntuarios había llegado a US$ 380,4 millones (41.299.748 kilogramos) y representó una reducción de 11,4% respecto al 2014, cuan-do la cifra de importaciones había ascendido a US$ 428,9 millones (44.499.778 kilogramos). La retracción en la compra de artículos de lujo en el exterior en comparación a 2014 es de 22,9%.

Según datos brindados por el Instituto Uruguay XXI a El País, en cuatro de las cinco categorías de bienes suntuarios hubo una menor importación en relación al 2015.

La única con una evolución positiva fue yates y demás barcos y embarcaciones para recreo o deporte (incluye los botes de remo y canoas) que totalizó US$ 1,7 millones en 2016, con un crecimiento de 3,68% respecto a 2015. Igualmente en la comparación con 2014, esta categoría disminuyó el monto importado en 12,2%.

Los artículos de joyería y sus partes (de metal precioso o de chapado) traídos del exterior fueron los que tuvieron una menor variación negativa: acumularon US$ 3,4 millones y bajaron 0,57% respecto al monto del año anterior. En comparación al 2014, es la única categoría que aumentó con una cantidad importada en dólares 0,2% mayor.

En el caso de los automóviles de lujo, el total importado en 2016 fue US$ 322,1 millones y significó el 97,4% del monto global registrado el año pasado. Esta categoría sufrió una retracción del 12,6% respecto al 2015 cuando se habían importado por US$ 368,8 millones, mientras que en comparación al 2014 la caída es de 21,5%.

De hecho, solo el monto acumulado por los automóviles de lujo traídos a Uruguay en 2014, que ascendió a US$ 410,4 millones, supera en 7,8% y en 24,2% al total de importaciones de bienes suntuarios de 2015 y 2016 respectivamente.

En la categoría aeronaves se acumularon importaciones por US$ 2,9 millones, marcando una caída de 52,2% respecto a la cifra alcanzada en 2015 (US$ 6,2 millones) y de 76,5% sobre la de 2014 (12,7 US$ millones). Según detalla el registro de Aduanas, todas las compras del año pasado fueron dentro de las subcategorías con un peso en vacío inferior o igual a 2.000 kilogramos.

Mientras que los relojes de lujo (de pulsera, bolsillo y similares, con caja de metal precioso o chapado de metal precioso) importados en 2016 totalizaron US$ 108.426. Este monto es 20% inferior al acumulado por esta categoría en 2015 y 61,4% menos que en 2014.

El economista Alejandro Cavallo de la consultora Equipos dijo a El País que la caída en la importación de bienes suntuarios tiene relación con los resultados que mostró durante 2016 el Índice de Confianza del Consumidor que realiza Equipos junto a la Cátedra Sura de la Universidad Católica.

"Podemos dividir el 2016 en dos partes: un primer semestre con deterioro de la confianza y las expectativas de los consumidores, y una segunda parte del año con mejoras de los indicadores tanto contra el primer semestre como contra el año anterior. La razón por la que incluso con esas mejorías hay una caída de las importaciones (de artículos de lujo) es porque las decisiones de consumo tardan en efectivizarse", explicó Cavallo. En esa línea, agregó que probablemente la mejora en la confianza de los consumidores se vea reflejada en los registros de consumo del primer semestre de 2017.

También analizó que la compra de artículos de lujo no es comparable con la adquisición de bienes durables (pese a que la mayoría son durables como las joyas o los autos), porque está "asociada a determinados segmentos de ingresos altos" cuya situación puede evolucionar de forma diferente al resto de la sociedad. Subrayó que la demanda de bienes suntuarios "responde a la situación específica de ese segmento".

Añadió que los cambios impositivos que rigen desde enero pueden afectar el poder adquisitivo de los asalariados de mayores ingresos, pero no de quienes obtienen rentas empresariales o de capital que son la mayoría dentro del sector más rico de la población.

Los chinos dominan en consumo de lujo.

En noviembre pasado se divulgó el último informe financiero de la consultora EY (Ernst & Young) acerca de la industria del lujo y la cosmética, que reveló que este segmento del mercado tuvo un incremento del 13% en sus beneficios a nivel global en 2015. Aunque aclara que "la fluctuación de las divisas fue el factor que más contribuyó a este aumento, ya que el alza real fue del 1% a tipos de cambio constantes, inferior a la registrada en 2014".

El estudio estimó en 253.000 millones de euros los ingresos por ventas de las empresas especializadas en artículos de lujo, correspondiendo 203.000 millones de euros a la industria de la cosmética, que registro un crecimiento de 3,9% superior a la media del sector.

Para tener dimensión del crecimiento que están atravesando estas firmas, EY menciona que "las empresas del sector de bienes de lujo y cosmética acumulan un incremento del 83% en Bolsa en los últimos ocho años", por encima del promedio registrado por los índices S&P 500 y Dow Jones (de referencia en el mercado bursátil). Pero también señala que el ciclo positivo de estas industrias puede ser afectado "por la situación política y socioeconómica a nivel global que ha generado inestabilidad en los mercados financieros".

Según el informe, el mercado global del lujo es liderado por la industria automovilística que acumuló el 38,8% de las ventas en 2015 y por detrás vienen los artículos de lujo del rubro cosmética que llegan al 24,2%. Mientras que las tiendas operadas directamente por las marcas representaron el 29% del mercado mundial.

A su vez, los consumidores chinos son los principales compradores de bienes de lujo con el 31% de las ventas mundiales en 2015, al tiempo que Japón fue la nación con mayor crecimiento con una suba de 9%. EY agrega que "los incrementos en los mercados más maduros (como Estados Unidos y Europa) dependen mucho del turismo".

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