EL AVANCE DEL PLÁSTICO

Inclusión financiera pegó en renta bancaria a corto plazo

Dejaron de cobrar por cosas y la actual “no es una coyuntura favorable”.

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Los cambios de la inclusión financiera a nivel bancario fueron evaluados. Foto: D. Borrelli

La ley de inclusión financiera alteró los esquemas tradicionales del sistema bancario uruguayo, fomentando la competencia por la captación de clientes y afectando la rentabilidad en el corto plazo por la obligatoriedad de brindar servicios de forma gratuita, coincidieron ayer diferentes actores del sector.

Un panel integrado por el presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara, el titular del Banco República (BROU), Jorge Polgar, y el director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados (ABPU), Jorge Ottavianelli, analizó las consecuencias de esta normativa en el marco del II Congreso Latinoamericano de Educación e Inclusión Financiera que se desarrolla en Montevideo.

Todos destacaron a los usuarios como los grandes beneficiarios de los cambios y Ottavianelli también mencionó a los comercios, que vieron reducido el arancel que pagan por las transacciones con tarjetas de débito.

En respuesta a quienes hablan de que se trata de una ley de bancarización, el director de ABPU señaló que "los bancos no la impulsamos, solo acompañamos el proceso". Sostuvo que "en el corto plazo no mejora la rentabilidad" de las instituciones, ya que antes recaudaban unos US$ 10 millones al año por concepto de apertura de cuentas sueldo, servicio que ahora deben brindar sin costo.

Aunque reconoció que aumentaron los ingresos por el cobro de aranceles a los comerciantes ante el crecimiento de los pagos con débito, recordó que dicha comisión se redujo (de 7% pasó a 2,2% y está previsto llegue a 1,5% en pequeños comercios). Según datos publicados por El País, los bancos tienen ingresos brutos por US$ 24 millones al año por cobro de aranceles, pero una parte de ello se lo quedan los sellos (Visa y Maestro) y otra parte se va en gastos de promociones en comercios.

Para Polgar, la ley de inclusión financiera plantea "un desafío inmediato" a los bancos ya que "dejan de cobrar por cosas que cobraban en el pasado" y también los "expone a mayores exigencias por parte de los clientes", que pueden elegir la institución en la que desean cobrar su sueldo.

Respecto a las ganancias del sector, Ottavianelli expresó que "en Uruguay el negocio bancario nunca fue de alta rentabilidad" e históricamente estuvo por debajo de la media de la región, pero "en los últimos años estamos bastante por debajo" de ese promedio. "Desde el punto de vista de la rentabilidad el sistema debe avanzar, pensamos que con la ley (de inclusión financiera) tendremos mejoras en el largo plazo, pero no a corto plazo", agregó.

El representante de los bancos privados indicó que el sector "tiene una estructura de costos un poco pesada", con aportes patronales y tasas impositivas superiores a otras actividades, además de continuos aumentos de las exigencias de capital de parte del BCU. Estos aspectos "junto con la mayor competencia y un mundo de tasas bajas ha estresado bastante la rentabilidad del sistema", analizó.

Pese a que adelantó que la institución "tendrá otro año de muy buena rentabilidad", el presidente del BROU indicó que la actual "no es una coyuntura favorable para los bancos" en esa materia.

Consultado sobre el tema, Bergara dijo que la inclusión financiera "le abre oportunidades" a los bancos, que deberán "adaptar sus estrategias" para la captación de nuevos clientes. "Aquellos que entiendan y aprovechen mejor las nuevas reglas de juego de la inclusión financiera van a tener mejores resultados a la corta y a la larga que aquellos que no lo comprendan", concluyó.

Pagos.

Los panelistas coincidieron en destacar las ventajas que brinda el nuevo esquema de pagos electrónicos en detrimento del efectivo, brindando mayor eficiencia y menores costos, en especial en aspectos vinculados con la seguridad.

Pero Polgar aclaró que los bancos "están obligados a avanzar a dos ritmos: seguir en el mundo del efectivo y a la vez difundir las nuevas formas transaccionales".

También marcó que el nuevo sistema genera un "mundo transaccional" que no se limita al horario de atención bancaria.

Por su parte, Bergara sostuvo que en el pasado los obstáculos para avanzar hacia los medios electrónicos de pago "no estaban en la tecnología", ya que en el mundo existen tarjetas de débito e instrumentos similares hace más de 20 años, sino en "la falta de incentivos y cuestiones culturales". Explicó que la ley de inclusión financiera "reacomodó la estructura de incentivos e influyó en las formas competitivas del sistema".

Acerca de los aspectos culturales, el presidente del BCU señaló la credibilidad que tiene actualmente el sistema financiero, que le permite "un acercamiento sin desconfianza" a la sociedad. La inclusión financiera "no hubiera sido exitosa" hace una década, cuando el sector estaba asociado a la crisis del 2002, añadió.

Otro aspecto mencionado por Bergara como un cambio positivo de la ley refiere a la publicidad de los bancos: antes tenía "cierto glamour" porque estaba dirigida a personas de altos ingresos y grandes empresas, mientras que hoy se dirigen a los trabajadores y microempresas.

"La estrella de la ley" es la tarjeta de débito

Ottavianelli dijo que "la tarjeta de débito ha sido la estrella de la ley (de inclusión financiera)" e informó que desde su vigencia —abril de 2014— creció 65% la emisión del plástico en los bancos privados. A su vez, hubo un aumento de 20% en la apertura de cuentas sueldo en las instituciones privadas. Mientras que Polgar señaló que solo el 30% del total de tarjetas de débito —1,2 millones— emitidas por el Banco República son utilizadas para realizar compras con ella.

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