“No nos agarró bien parados”

"Es injusto ir a competir con mayores costos que otros"

“No estamos para seguir tirando dinero”, dice el presidente de exportadores.

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presidente de la Unión de Exportadores, Alvaro Queijo. Foto: Archivo EL PAÍS

El sector exportador lleva 14 meses consecutivos de caídas de las ventas al exterior respecto al mismo mes del año previo. Además el cierre de 2015 marcó el noveno año consecutivo en que se encarecen los productos uruguayos respecto a sus competidores. Ese panorama, es "muy preocupante" para el presidente de la Unión de Exportadores (UEU), Álvaro Queijo.

"Todo tiene límites, tenemos que entender que este retroceso que ha habido en la competitividad y que ya viene de muchos años atrás, lo tenemos que empezar a revertir", afirmó. La gremial prevé que 2016 sea el segundo año consecutivo de caída de exportaciones.

La falta de acuerdos comerciales de Uruguay es una "amenaza" y "un costo" para el sector según Queijo, si bien entiende que el gobierno "lo tiene claro y está trabajando" en ello.

Lo que sigue es un resumen de la entrevista que el presidente de la gremial de los exportadores mantuvo con El País.

—Las exportaciones siguen en caída, ¿cuál es el panorama?

—Ya son 14 meses seguidos de caídas consecutivas. Eso marca que hay una tendencia muy fuerte de caída, que se da por volumen y por precios, que sumados generan caídas significativas, siempre de dos dígitos. Es muy preocupante.

—¿Prevén algún cambio en esa tendencia?

—Este año prevemos que sea de caída. También tenemos la previsión de que la baja en los precios de los productos se atenúe mucho, inclusive que para el segundo semestre revierta un poco, pero tampoco vemos firmes los volúmenes y por eso la previsión sigue siendo de baja en el sector.

—¿Es un problema de competitividad o de los mercados a los que Uruguay exporta como Brasil, Argentina, Rusia, Venezuela, que están con problemas económicos, y China, que no demanda tanto?

—Es una combinación de ambos. Cuando acontecen cosas como lo que pasa en Brasil, uno tiene que estar muy fuerte en competitividad para poder de alguna manera, que la crisis no impacte tanto. Cuando se dan crisis de este tipo (como la de Brasil) hace que cada empresa se quede con los proveedores más eficientes y más competitivos y sin duda alguna que en esa lista no estamos. Eso genera un problema. En situaciones como esta, en que el mundo está muy complicado, es cuando más hay que trabajar y más competitivos ser. Y no nos agarró bien parados. Tenemos un precio de la energía más caro que los otros, no tenemos una buena productividad, nos hemos encarecido y todos esos factores no ayudan en el mercado que está difícil.

—¿De quién es la responsabilidad, del gobierno, de los empresarios que también tuvieron un buen ciclo de materias primas y quizás no se prepararon?

—Cuando se dan cosas de este tipo, en general todos tenemos parte de culpa. El problema de competitividad es que el país no es competitivo y también que muchas de las empresas no han hecho los deberes en esa materia. Pero, cuando las empresas fracasan por errores propios no hay mucha excusa, lo que nos parece injusto es que las empresas uruguayas vayan a competir a otros mercados con costos mayores a los que tienen sus competidores. Entonces, creo que el país en su conjunto debe trabajar mucho para mejorar la eficiencia, para que no tengamos una energía cada vez más cara, para que si baja el petróleo se traduzca en una baja en los costos de los combustibles. Lamentablemente eso no ha sido así y estamos haciendo correr a los productores uruguayos con costos mayores a los de los brasileños, argentinos o estadounidenses para vender el mismo producto.

—El año pasado fue el noveno año consecutivo que cerró con caída de competitividad medida por el Tipo de Cambio Real; el Banco Central ha justificado la intervención cambiaria en no permitir cualquier volatilidad.

—Estamos de acuerdo en que no es buena la volatilidad, pero acá hay una tendencia marcada que el dólar se va a valorizar. Nadie habla de seguir a Brasil, Argentina o a nadie. Hay una clara tendencia mundial que el dólar se va a valorizar y eso tiene que ser lo que el Banco Central tiene que acompañar. La inflación hay que atacarla con política fiscal y también con política salarial. Creemos que la política monetaria es importante, pero no es la única herramienta para atacar la inflación. Tenemos que tener un presupuesto más acotado a la realidad que tiene el país y una política salarial que esté acorde a los objetivos de inflación.

—¿Eso se soluciona con una suba mayor del dólar?

—Una de las ventajas de la nueva política de flotación de la moneda es justamente esa. Lamentablemente cuando el (Banco) Central prioriza la inflación e interviene en el mercado vendiendo dólares, no solo perdemos porque caen las reservas sino que también perdemos competitividad. También hay un problema de gestión de las empresas monopólicas que intervienen en los combustibles y la energía. Esas empresas tienen que ser eficientes, como en otros lados, y no trasladar la ineficiencia a los costos de los productos.

—¿Y cómo se soluciona?

—Entendiendo que no estamos en época de seguir tirando dinero, contratando a la gente más capaz posible, con gestiones profesionalizadas y que la solución no sea aumentar el precio del bien monopólico, sino ser eficientes y competitivos. Tiene que haber una gestión más profesional, abocada a los resultados y a que el país sea más competitivo. Si no somos competitivos, el problema es que perdemos fuentes de trabajo en el sector exportador y también en el sector interno.

—¿Pero han tenido casos de empresas que van a exportar y el comprador les dice "a estos precios no"?

—Sí, es muy común, nos pasa a diario. Brasil o Argentina son competidores naturales de Uruguay y cuando vamos a cotizar nuestros productos, la de los brasileños por ejemplo es significativamente menor. Cierto es que en algunos productos co-mo la carne, el país tiene una imagen muy superior al producto brasileño, pero es más difícil en otros. En la carne es claro que se hizo un muy buen trabajo en varios puntos (trazabilidad por ejemplo) que nos permite competir hoy a un precio un poco mayor. Pero todo tiene límites, tenemos que entender que este retroceso que ha habido en la competitividad y que ya viene de muchos años atrás, lo tenemos que empezar a revertir. Una manera es mejorar la productividad, pero cumplir con la flotación del dólar es necesario porque el peso uruguayo se ha apreciado frente a otras monedas regionales.

—Aún así, la depreciación de la moneda uruguaya fue bastante fuerte el año pasado, fue la mayor desde 2002.

—El problema es que tenemos que medir lo que pasó en Brasil, Argentina, en el resto del mundo y ahí ya no estamos tan bien. Tenemos una inflación bastante superior a la europea o a otros países, entonces la variación real es inferior. Ojo, cuando hablamos de competitividad, no es solo tipo de cambio. Hay costos que son de los privados, caso en el puerto con las terminales, las agencias marítimas, los propios costos de certificados de origen que en Uruguay son bastante más caros que en la región. Hay muchas cosas para trabajar, no es solo el Estado el que tiene que hacer un esfuerzo en eso. Lo que a nadie le sirve es que se pierda volumen, porque ahí perdemos todos: las terminales portuarias, las agencias, etc.

—Se firmó el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), ¿cómo lo ven teniendo en cuenta que hay países competidores de Uruguay como Australia y Nueva Zelanda?

—Es una amenaza y es un costo no estar ahí. Es otro de los puntos básicos que está detrás de la competitividad. Uruguay hace 14 años prácticamente que no avanza en ese sentido, no hace nuevos acuerdos y eso, en un mundo que avanza a diario, es retroceder. El TPP es clave, Uruguay debería estar tratando de ingresar porque hoy nuestros productos pagan bastante más recargo que Australia y Nueva Zelanda en otros mercados. Eso implica que Uruguay pierde divisas por falta de acuerdos, no gana nadie, perdemos todos. Eso sumado al retraso en el acuerdo (del Mercosur) con la Unión Europea, la posibilidad de algún acuerdo comercial con Estados Unidos, hemos perdido muchas oportunidades y ya no se puede perder más. No estamos en condiciones de darnos esos lujos, como capaz sí estuvimos con el viento a favor en los últimos años. El gobierno lo tiene claro y está trabajando en esa materia, pero claro, cuando se pierden años no se recuperan fácilmente. Todos estos procesos son muy burocráticos y es una lástima los años que el Mercosur y en particular Uruguay han perdido.

Argentina: varios ya venden fluidamente.

—Argentina flexibilizó el cepo cambiario y eliminó algunas trabas comerciales a la importación, ¿ya se ve algún cambio en concreto?

—Sí. Hay varios sectores que han podido volver a trabajar fluidamente con Argentina. También atrasos que había de importaciones anteriores se han cancelado. Hay más sondeos de los propios argentinos para nuevas importaciones. Ven que la situación es distinta. Si bien no está en un momento de explosión del consumo, sí ha cambiado la perspectiva y hoy ya se ve más variedad de productos que se exportan. Vemos que en el segundo semestre, va a haber un incremento en las exportaciones a Argentina, sobre todo porque hay negocios que se empiezan a gestar ahora y que salen dentro de dos o tres meses. No es automático. No es tomar un producto que está en el stock de los exportadores, sino que hay que hacer un diseño, un desarrollo y finalmente exportar.

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