¿Sí o no?

Invertir en ladrillos en EE.UU. opción que crece en Uruguay

También entre los argentinos, pero se perderá el “anonimato”, un atractivo.

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Se dio oleada de compradores del extranjero en el sector inmobiliario de EE.UU. Foto: Reuters

En los últimos años creció la demanda de los uruguayos por comprar inmuebles en Estados Unidos como inversión, también de los argentinos que empezaron a preferir aquel país a Punta del Este por menores costos y el siempre buscado anonimato ante la temida Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Intermediarios del mercado inmobiliario que operan en Uruguay y asesoran a clientes para invertir en ese sector en Estados Unidos, atribuyeron el fenómeno a la seguridad de la inversión, la estabilidad del precio de los inmuebles en ese país, y la buena renta que ofrecen en un clima de volatilidad económica a nivel local e internacional.

La responsable comercial para el Cono Sur de Prodigy Network (una de las plataformas de inversión colectiva más grandes del mundo), María Noel Hernández, dijo a El País que "a nosotros nos está yendo muy bien y tenemos muchísima demanda". Explicó que la firma ofrece inversiones en Manhattan a través de la modalidad de crowdfunding (cooperación colectiva), que recoge el dinero de varios clientes y los vuelca a un proyecto inmobiliario de gran valor que luego genera beneficios. "Con inversiones desde US$ 50.000 se fundan proyectos de US$ 200 millones, lo novedoso es que damos acceso a cosas mayoristas a inversores minoristas", detalló.

Mientras que la directora de Glanay Negocios Inmobiliarios, Aixa Barbero, indicó que "en relación a otros años ha aumentado la demanda" de inversiones en Estados Unidos, tanto a través de fondos de cooperación como en la compra directa de inmuebles. Señaló que el negocio apunta a "personas de clase media alta o alta", y en especial a empresarios de rubros comerciales o agrarios.

"El porcentaje de renta de este tipo de negocios es alto, por eso cada vez se vuelcan más los inversores hacia Estados Unidos", indicó Barbero.

En el caso de los argentinos, ya desde 2013 se inició una oleada que dejó de invertir en inmuebles en Punta del Este y la costa de Montevideo para preferir Estados Unidos. En aquel momento, en Carolina del Sur, Carolina del Norte o Massachusetts, compraban a "US$ 800 o US$ 600 el metro cuadrado", mientras en Uruguay debían desembolsar "entre US$ 3.000 y US$ 4.000", había dicho a El País el principal de la gerenciadora de patrimonios FDI, Mariano Sardáns.

Pero, esto empieza a cambiar por una nueva medida del gobierno estadounidense que está destinada a "identificar a los muchos extranjeros non-sanctos (corruptos, traficantes de drogas y armas y otros capitales originados de delitos complejos) que se encuentran entre los inversores que compraron inmuebles, aprovechando el anonimato otorgado por las sociedades offshore (dueña de una sociedad local que a su vez compra el/los inmueble/s)", indicó Sardáns.

Esto impacta sobre todo en los argentinos, que quieren evitar a su fisco mediante el anonimato. De hecho, Uruguay tiene un acuerdo de intercambio de información tributaria con Argentina, pero con ciertos resguardos (ver aparte). Según Sardáns "en EE.UU., el Fly-to-Real-Estate (vuelo hacia el sector inmobiliario) fue más exacerbado. Por un lado porque fue el único país que por ahora no firmó el acuerdo multilateral de intercambio de información automática (que sellaron 100 países, Uruguay incluido), decisión que lo convirtió actualmente en el principal centro offshore". Y "por otro lado, porque a partir del 1º de enero del 2015, comenzó en los EE.UU. a ser obligatoria la identificación ante el IRS (el fisco) del último beneficiario de las cuentas bancarias que estaban a nombre de sociedades offshore", agregó.

"Esto generó que muchos inversores se deshicieran de sus cuentas bancarias (y activos financieros) en dicho país y compraran inmuebles, creando una demanda irracional y una potencial burbuja en los precios de varias ciudades y segmentos", explicó Sardáns.

Desde la oficina en Uruguay de Prodigy Network se maneja también la operativa de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Paraguay. Las ventas se realizan a través de brokers inmobiliarios o de la banca privada mediante cuentas de inversión. Hernández subrayó que en ambos casos se realizan los trámites legales para "justificar los orígenes de los fondos". En el mismo sentido, Barbero destacó los controles que se realizan en Estados Unidos y mencionó que se exige a los compradores abrir una cuenta bancaria y registrar la propiedad.

La responsable regional de Prodigy Network señaló que "ofrecemos un activo que se comporta muy bien en un escenario de crisis y es un refugio de valor". En este sentido, informó que se incrementó la demanda debido a la volatilidad que vienen experimentando los mercados globales.

Sardáns dijo que "el negocio se basó en el incremento de los precios producto de la excesiva demanda de los inversores", peo eso puede cambiar.

EL acuerdo de intercambio de datos con Argentina.

Cuando Uruguay firmó con Argentina un acuerdo de intercambio de información tributaria en 2013, los operadores inmobiliarios de Punta del Esta pusieron el grito en el cielo porque entendían que era un golpe directo a la inversión de argentinos en el sector. En los años siguientes cayó la compraventa de inmuebles por parte de argentinos en Uruguay, pero en eso influyó el cepo cambiario y la opción más rentable que ofrecía Estados Unidos (que es cierto, también ofrecía el anonimato tan buscado). De todas maneras, el acuerdo para intercambiar datos con Argentina incluyó algunas salvaguardas para Uruguay, como ser que el fisco no podría pedir datos en forma retroactiva (es decir hacia atrás de la entrada en vigor del acuerdo), que no se admitirían inspectores del vecino país en el otro y que tampoco se podían pedir datos al barrer. De hecho, en los primeros meses de vigencia del convenio, Uruguay rechazó algunos pedidos de Argentina por esos motivos.

¿Golpe al mercado inmobiliario de EE.UU.?

¿Qué puede pasar con el mercado inmobiliario de Estados Unidos? Sardáns recordó que "los medios de EE.UU. están hablando del enlentecimiento en la venta de inmuebles. Es evidente el menor número de inversores extranjeros, lo cual es lógico. Con la apreciación del dólar y, como contrapartida, con la devaluación de sus monedas sumado a las caída de sus exportaciones, cuentan con muchos menos dólares para invertir. Esta nueva norma sin ninguna duda, será un catalizador para que muchos propietarios extranjeros de inmuebles terminen de tomar la decisión de venderlos antes de que sea demasiado tarde; en definitiva, ya no proveen el atractivo que tenían, el anonimato".

En cambio, Hernández, la responsable regional de Prodigy Network, dijo que tras la crisis de 2008 que afectó a buena parte del mundo, se configuró un "escenario en el que nada tiene renta segura y nada te cuida el bolsillo" por eso "los inmuebles terminan siendo un activo de salvaguarda con un rendimiento interesante".

La misma visión aportó la directora de Glanay, quien sostuvo que "si hoy le abris a un inversor un abanico de posibles inversiones, seguro lo que la da mayor rentabilidad y seguridad a su dinero con la situación económica que vivimos es apuntar a los ladrillos".

Manifestó que en las principales ciudades de Estados Unidos, como Miami donde más invierten los extranjeros, el valor de las propiedades sube o se mantiene, pero no baja. "Es algo seguro, como si tuvieras una caja de ahorro constante", agregó. Ambas asesoras inmobiliarias explicaron que en comparación con una inversión en ladrillos en la plaza local, Estados Unidos permite reducir los riesgos clásicos de los países emergentes como la volatilidad cambiaria y los variables costos fijos (como los salarios o los materiales).

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