Son los principales dilemas a enfrentar por banqueros centrales de la región

Lidiar con el dólar y la inflación

Contener la inflación y al mismo tiempo tratar de retomar una senda de crecimiento, con un dólar fortaleciéndose que atenta contra el mantenimiento de los precios al consumo, es parte del dilema con el que tienen que lidiar los bancos centrales de la región.

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dólares

Cinco presidentes de estas entidades coincidieron ayer en el foro "Nuevos desafíos para bancos centrales en América Latina", que no se puede abandonar el combate a la suba de precios, aunque tampoco hay que concentrarse sólo en eso y descuidar la economía, y que siempre hay que tener un ojo puesto en el tipo de cambio. Algo parecido a lo que intenta hacer Uruguay, si bien en este caso la inflación es más elevada (9,14%, alejada del rango establecido por el Banco Central de entre 3% y 7%) que la de cuatro de los cinco países (Chile, Colombia, México, Perú y Brasil) que participaron del foro .

Uno de los discursos más esperados era el del titular del Banco Central de Brasil (BCB), Alexandre Tombini, ya que esa economía está en recesión, se prevé que la actividad caiga 3% este año, la inflación está en 9,49% y además el real lleva una devaluación de 50% en el año frente al dólar.

"El tipo de cambio se ha depreciado significativamente, si bien está más tranquilo ahora (el dólar bajó de los 4 reales), pero esa depreciación tiene efecto en la inflación y es un desafío" para la política monetaria, afirmó Tombini.

Si bien dijo que la entidad no sobrerreaccionará para frenar los movimientos del mercado a corto plazo, también señaló que los bancos centrales deben evitar "los excesos de volatilidad".

"Si tenemos que usar algún elemento particular, lo haremos", agregó.

Los objetivos de inflación de largo plazo se cumplirán, a pesar de la reciente turbulencia en el mercado provocada por la incertidumbre política, remarcó Tombini y añadió que eso no significa seguir elevando la tasa de interés. Esto último tendría más consecuencias negativas sobre la actividad.

Por eso, "no es solo para los bancos centrales lidiar con estos desafíos", expresó. En ese sentido, recordó que Brasil está intentando un ajuste fiscal que va "más lento" de lo que debería y eso "tiene un impacto en el tipo de cambio (impulsando al dólar al alza) y en la prima de riesgo (que paga el país para tomar deuda).

A diferencia de Brasil, la economía peruana crecerá entre 3% y 4% este año, pero está desacelerándose y la inflación de 3,9% en 12 meses a septiembre está fuera de la meta oficial (de entre 1% y 3%).

Por eso, Julio Velarde, presidente del Banco Central de la Reserva del Perú, tiene que lidiar también con la inflación, el dólar y el crecimiento aunque en otro grado de tensión.

Velarde indicó que el pass-through (cómo la variación del dólar impacta sobre los precios al consumo) llevó a que "las expectativas de inflación para el próximo año se hayan desanclado" y por eso "hemos subido las tasas" de interés.

Pero además, como economía dolarizada, Perú debe estar más atento a la suba del dólar. La moneda local, el sol, acumula una depreciación del 8,22% en el año.

Velarde explicó que el alto nivel de créditos en dólares del país es un factor de riesgo "frente a depreciaciones fuertes del tipo de cambio".

Por su parte, el presidente del Banco de la República de Colombia, José Uribe, mencionó que "la depreciación del peso" colombiano también pegó en la inflación, que en septiembre fue de 0,72% la más alta en 15 años.

En los últimos 12 meses la suba de precios es de 5,35% cuando la meta es que se ubique entre 2% y 4%.

Por eso también debió subir la tasa de interés, si bien la economía colombiana está en proceso de desaceleración. Es que a su juicio, la economía "debe ser reacomodada, no podemos intentar crecer como en el pasado".

En tanto, el presidente del Banco Central de Chile, Rodrigo Vergara, dijo que "el desafío más importante es volver a la senda del crecimiento".

Se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) de ese país crezca entre 2% y 2,5% en el año, la inflación es de 4,6% cuando la meta es que se ubique entre 2% y 4%.

Para Vergara se están viendo dos grandes cambios: un cambio es por condiciones financieras externas "más duras", y el otro el "fin del súper ciclo de los commodities".

Por tanto, "el primer reto es tener un tipo de cambio flexible para adaptarse a la nueva situación", añadió. Pero, "en muchos países de la región" el pasaje de subas del dólar a precios tiene correlaciones altas, "entonces tenemos que adaptarnos a una inflación más alta".

En Chile, "dejamos que el tipo de cambio se depreciara, aplicamos una política monetaria expansiva para apoyar el crecimiento, lo que hizo depreciar más al tipo de cambio" y eso llevó a la "inflación fuera de la meta", explicó. "No estamos felices con eso", afirmó ayer el presidente del Banco Central chileno.

Mientras, el presidente del Banco de México, Agustín Carstens, dijo que "debido a cómo afecta la inflación y las expectativas, tenemos que tener un ojo puesto sobre el tipo de cambio", listos para actuar, si bien se congratuló de tener un régimen cambiario flexible.

"Estaríamos en una situación más difícil si los tipos de cambio (al mantenerse rígidos) no estuvieran absorbiendo los shocks externos", apuntó Carstens.

Como en el caso de México la correlación entre suba del dólar e inflación es "baja", hay mayor "espacio para maniobrar", agregó. "Hay que mantener la inflación baja y estable", concluyó.

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