Augusto López-Claros - Director de Indicadores Globales y Análisis en el BM

"Me sorprende que a Uruguay no le vaya mejor en el clima de negocios"

El director de Indicadores Globales y Análisis en el BM, Augusto López-Claros, dijo a El País que Uruguay podría despegar con "voluntad política" y aplicando "medidas coherentes."

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Venezuela, Sudán, Libia y Eritrea son los peores lugares en clima de negocios.

—Uruguay puede bajar cuatro puestos, subir cuatro, pero siempre está en mitad de tabla. ¿por qué se da eso?

—Una de las cosas que me sorprende un poco de los datos uruguayos, es que para un país con el ingreso per cápita de Uruguay (US$ 16.360), con el grado de desarrollo que Uruguay tiene —que se manifiesta en toda otra serie de indicadores de carácter social, manejo macroeconómico, etc.— uno esperaría que en el ranking del Doing Business le fuera mejor, sustancialmente mejor. Esperaría que Uruguay estuviera acompañando a Chile (puesto 48 del ranking), Colombia (54), México (38). Cuando miro los datos, veo que todavía hay una brecha y esa brecha podría ser cerrada concentrándose en aquellas áreas que evidentemente son puntos flacos. En el terreno de permisos de construcción hay un cierto grado de burocracia y costos elevados que se podrían simplificar. En el registro de propiedades es un proceso bastante engorroso, lleva tiempo y es bastante costoso, hay unos impuestos bastante elevados que hacen la transferencia de propiedad algo bien caro. Este tipo de cosas, creo que se podría hacer más en Uruguay.

—¿Qué debería hacer Uruguay para dar un salto en el clima de negocios?

—El objetivo no es simplemente mejorar los rankings de Uruguay en Doing Business, ese es un efecto colateral, lo importante es que en la medida que uno vaya abaratando estos procedimientos, haciéndolos menos complejos, mejorando algunas de las cuestiones subyacentes como por ejemplo el funcionamiento de los juzgados, uno está contribuyendo a la creación de un ambiente un poco más amistoso para la empresa. Ese ambiente en última instancia va a permitir que haya más dinamismo en la economía, más creación de puestos de trabajo, etc. Hay una brecha que se podría cerrar relativamente rápido en los próximos dos o tres años con un poquito de buena voluntad y algunas medidas bien diseñadas. No estaría diciendo lo mismo si se tratara de un país que tuviera importantes cuellos de botella y restricciones de tipo institucional, que le van a dificultar mucho a las autoridades la transición. Está el extremo de países donde hay conflictos civiles, armados, que realmente hacen que las autoridades no puedan dar atención a este tipo de reformas que tienen por objetivo mejorar el contexto para la empresa privada o países que son muy pobres y donde la atención de las autoridades está concentrada en aspectos de mucha mayor urgencia de carácter social. Nada de eso se aplica a Uruguay.

—Esa brecha que se podría acortar relativamente rápido, ¿es haciendo menos burocrático el Estado?

—Hay dos dimensiones. Una es la que mencionas, especialmente en algunos de estos indicadores como el costo y los procedimientos para registrar propiedad, pagar los impuestos, obtener un permiso de construcción o comenzar una empresa. Ahí hay un amplio campo para simplificar, reducir costos y para aprender las lecciones de otros países. Mucho de lo que ocurre con los datos de Doing Business a nivel global es que los países están estudiando las prácticas de otros. Hay delegaciones que van del país X al Y porque en el Y resulta que tienen un sistema fantástico para abrir empresas y quieren ver qué es lo que han hecho y cómo poder replicarlo.

Hay otra dimensión, que es un poquito más complicada que no necesariamente tiene que ver con burocracia, sino con la modernización de sistemas administrativos en el sector público. Por ejemplo, veo que en hacer cumplir un contrato, Uruguay está 104. Si el (puesto) global es 92, es un área donde se podrían hacer mejoras, modernizando el sistema de la administración de Justicia. Aquí aprender las lecciones de otros países es importante. Hay que hacer ambas cosas: eliminar burocracia innecesaria y abaratar los costos y hay que modernizar el Estado en parte mediante la adopción de las últimas tecnologías y procedimientos.

—¿En qué áreas es clave adoptar las últimas tecnologías?

—Por ejemplo, este tema de hacer cumplir el contrato. Hay muchos países donde el sistema judicial es muy lento. Toma años hacer cumplir el contrato porque hay mucha burocracia, prácticas que tienen décadas y que jamás se han reexaminado evaluando la utilidad social. En cambio, ves países donde el sistema se ha computarizado, donde las presentaciones de las demandas se hacen en línea, donde hay un Juzgado especializado en este tipo de casos. Con esto abarato los costos de las empresas. Si eres un empresario y tienes que hacer cumplir un contrato porque un suministrador no te entregó la mercadería y ya le pagaste y te toma tres años hacerlo cumplir, que es lo que ocurre en muchos países del mundo, es una carga financiera enorme. Es una preocupación para el empresario, en vez de que se concentre en lo que debería hacer, que es producir y crear fuentes de trabajo. Con un poco de voluntad política y medidas diseñadas en forma coherente, Uruguay realmente podría despegar y subir muy rápidamente. Hay países que lo han hecho, no estoy expresando algo irreal. Uruguay es un top-candidate para hacer esto.

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Perfil

Nombre: Augusto López-Claros

AMPLIA TRAYECTORIA

Desde marzo de 2011 es el Director de Indicadores Globales y Análisis del Banco Mundial. Anteriormente se desempeñó como economista jefe y director del Programa Mundial de Competitividad en el Foro Económico Mundial (WEF) en Ginebra, donde fue el editor del Reporte de Competitividad Global, la publicación principal del WEF. Antes, fue director ejecutivo en Lehman Bothers (Londres) y economista internacional sénior. López-Claros también fue el representante del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la Federación Rusa durante el período 1992-1995. Antes de trabajar en el FMI, fue profesor de economía en la Universidad de Chile en Santiago. López-Claros cursó sus estudios en Inglaterra y Estados Unidos, donde recibió un título en Matemáticas y Estadística de la Universidad de Cambridge y un Ph.D en Economía de la Universidad de Duke.

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