Entrevista: Paul Riezler

"El Mercosur no existe; no hay libre circulación"

Para el presidente de la Eurocáma Uruguay, el país "da certeza jurídica, a los inversores, cosa que no ocurre en ningún país de la región".

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Paul Riezler, presidente de la Eurocámara de Uruguay. Foto: Leonardo Carreño

—¿Uruguay es un país atractivo, conveniente, para la llegada de inversores desde Europa?

—Uruguay es una plaza atractiva aunque no por volumen. Una razón es por la certeza jurídica, a nivel de comercio exterior el país les da certeza jurídica a los inversores, cosa que no ocurre en ningún país de la región. Doy por descontado que el gobierno que viene (de Tabaré Vázquez) no va a modificar esas grandes líneas. No es un país atractivo por volumen, porque no hay ninguna empresa europea que le resulte conveniente desde ese punto de vista. Sumado a eso, el segundo punto es por un tema de puerta de entrada a la región. La mentalidad europea es muy distinta a la de los empresarios de acá. Entonces, un empresario puede probar en chico, si su producto, su mentalidad y su forma de desarrollar su actividad funciona y sí eso pasa se puede replicar ese modelo en otro lado, en otros países. Uruguay es un muy buen laboratorio.

—¿Cuál es la visión que tiene como presidente de la Eurocámara Uruguay sobre el Mercosur?

—El Mercosur no existe. Su definición pura es un acuerdo entre cuatro países —después se sumó Venezuela— donde teóricamente hay libre circulación de bienes y personas. ¿Eso existe? No. Entonces, el Mercosur no existe. Para que exista, tiene que existir no solamente la libre circulación de bienes y servicios, sino también tener la infraestructura necesaria para que esa libre circulación funcione. Un contenedor desde Europa a Montevideo cuesta más barato que uno desde Montevideo a Rosario en Argentina, por ejemplo.

—¿Cuáles son las carencias que observa desde su posición de Uruguay?

—Uruguay tiene una carencia brutal en el tema de la infraestructura, que se disimula un poco porque las distancias no son tan grandes como en otros lados. Otro problema de Uruguay es que la educación está en crisis. Cuando salió el primer resultado de las pruebas PISA, algunos políticos se rieron y dijeron que no eran medida de nada. Pero los malos números siguieron repitiéndose. En ese tema, Europa puede ayudar. Europa no tiene ese problema, no hay crisis educativa. Antes, de Uruguay salía un ingeniero, un arquitecto y triunfaba en el mundo y los profesionales uruguayos eran requeridos en todos lados. Esa es una historia de hace 20 años. Hoy, el ingeniero genérico que forma Uruguay no es el que se precisa en el mundo. Europa puede ayudar. Es bueno que sepamos elegir los buenos modelos que funcionan en otras partes del mundo.

—¿Cuál sería ese modelo que señala a nivel educativo?

—En Alemania, por ejemplo, existe lo que se llama formación dual. El programa de formación dual tiene una ventaja enorme y se aplica hace muchísimos años. Obliga a que durante los estudios el alumno pueda generar créditos para la carrera desde el liceo, realizando un trabajo que tenga que ver con lo que el alumno estudia. Hay que tener tres años en el trabajo. El jefe del alumno tiene que pasar un informe por mes a las autoridades educativas que correspondan, para que ellas estén al tanto sobre las tareas que está realizando el alumno. Si no se trabaja no se puede ingresar a la facultad. Ese programa de formación dual también fue ofrecido al nuevo gobierno y lo están evaluando para ver si se puede realizar en Uruguay.

—¿Cuáles son las mayores diferencias a nivel empresarial que observa entre Uruguay y Europa?

—En Alemania, cuando se abre una empresa, no importa el rubro, estás obligado a asociarte a la cámara de tu actividad. Cada tipo de industria tiene su cámara, al margen que hay una gran cámara industrial alemana. Y esa cámara, la supra cámara, es del Estado. Tenés un punto muy importante porque tiene que trabajar la empresa todo el día con el Estado. Esa cámara es la que se encarga de abrir cámaras de comercio alemanas en todo el mundo. Alemania tiene más de 150 cámaras en el mundo. Esas cámaras hacen el trabajo de oficina comercial. Las cámaras funcionan bien, porque sabe el empresario que el Estado lo apoya. Alemania pone cámaras en todos lados. En el caso de Uruguay, por ejemplo, Alemania se convirtió en el principal socio europeo comercial del país. Alemania es el país que más know-how transmite y es el que más planes presentó en el país.

—¿En qué iniciativas está trabajando ahora la Cámara?

—El mes que viene se firma un convenio con la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC), la Cámara de Comercio e Industria Uruguayo-Alemana y donde también va a participar la Fuerza Aérea. Se va a hacer un centro de capacitación para el manejo y mantenimiento de parques eólicos, que va a estar instalado en Durazno. La Fuerza Aérea tiene allí un hangar vacío y lo puso a disposición. Ahí va a estar el instituto donde se va a ir a aprender el manejo y mantenimiento de los molinos de viento. Europa ya pasó por el tema de los molinos de viento. La cámara alemana, la UTEC y la Fuerza Aérea van a desarrollar ese centro de formación que, además, va a ser el único regional. Entonces, los parques eólicos que se instalen en la región van a necesitar técnicos. Y esos técnicos van a venir a aprender a Durazno.

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