MATERIAS PRIMAS

El miedo impulsa el precio del crudo

Ataques terroristas, incendios forestales y agitación política interrumpen la producción en algunas naciones, lo cual no alcanza a ser compensado por otros países, puesto que se ha reducido la capacidad ociosa.

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La francesa Total hará un pozo en búsqueda de hidrocarburos en Uruguay. Foto: AFP

Cerca de 3,5 millones de barriles al día no han podido llegar al mercado debido a interrupciones como los ataques de milicias en Nigeria, los incendios forestales en Canadá y la agitación política en Libia. Se trata de más del 3% del total global, según ClearView Energy Partners LLC.

Jacques Rousseau, director ejecutivo de hidrocarburos de la firma de investigación, calcula que la cifra es, probablemente, la mayor desde la guerra de Irak, que afectó la producción en 2003.

Al mismo tiempo, hay menos recursos para llenar los vacíos. La capacidad ociosa a la que la Organización de Países Exportadores de Petróleo puede recurrir de forma expedita ha disminuido y el exceso de suministro de otros productores, incluyendo las empresas de hidrocarburos de esquisto de Estados Unidos, ha cedido conforme las compañías reducen operaciones ante los bajos precios.

"No hay mucho suministro adicional", dijo Ann-Louise Hittle, analista líder del mercado de crudo para la consultora de energía Wood Mackenzie, quien agregó: "Es ahí cuando empieza a verse el regreso de una prima de riesgo al mercado. Es absolutamente previsible y es, en nuestra opinión, apenas el comienzo".

Los desastres naturales y las perturbaciones políticas en los países generadores de petróleo pueden detener la producción e interrumpir las rutas de envío. Eventos de esta naturaleza han impulsado históricamente los precios del crudo, porque los operadores se preocupan sobre la disponibilidad de suministros futuros.

Sin embargo, en 2014 y 2015 el mercado ignoró casi todos los cortes ocasionales de suministro, desde las sanciones sobre Irán hasta el cierre de terminales en Libia. Los operadores se concentraron, en cambio, en el creciente exceso de oferta producido por las empresas de esquisto estadounidenses, lo que causó un descenso de 76% en los precios antes de que tocaran fondo, en febrero.

No obstante, los operadores señalan que a partir de abril, cuando fracasaron las negociaciones entre los principales países exportadores para congelar la producción, la reducción de los suministros provocada por interrupciones imprevistas ha sido el principal motor detrás del alza del crudo.

El precio de referencia en Estados Unidos, conocido como WTI, pasó de US$ 27 el barril en febrero a US$ 50 durante ayer. El Brent, la referencia global, ha tenido una trayectoria similar, y el viernes alcanzó US$ 49,79 por barril.

Complicaciones en países productores.

Una huelga de trabajadores petroleros en Kuwait en abril interrumpió temporalmente casi la mitad de la producción del país. Incendios forestales en Alberta, Canadá, obligaron este mes a cerrar las plantas de producción en la región de arenas bituminosas.

La milicia autodenominada Vengadores del Delta del Níger asumió la responsabilidad por los atentados a plantas de producción y a una terminal de exportación de crudo en Nigeria, cuya producción ha caído a su menor nivel desde 2009.

Algunos creen que el aumento de los cortes de suministro está relacionado con los menores precios del crudo. Cuando el petróleo se abarata, los presupuestos de los países productores sufren las consecuencias. Eso dificulta que los gobiernos eleven el gasto para sofocar la agitación social y priva a las plantas productoras del dinero necesario para mantenimiento y recuperación.

"Con un barril a US$ 100, usted puede ocultar muchos de los problemas con dinero", dijo Helima Croft, directora de estrategia de materias primas de RBC Capital Markets. "2016 está resultando ser el año del ajuste de cuentas para los productores más débiles", añadió.

Algunos analistas estiman que el impulso en los precios derivado de las interrupciones se está desvaneciendo. El gobierno canadiense levantó la orden de evacuación obligatoria en ciertas zonas petroleras de Alberta y la producción de Kuwait ha vuelto a la normalidad.

Otros incluso prevén un alza de las exportaciones de Libia, donde la agitación política ha mantenido la producción por debajo de su capacidad durante años.

"Parte del optimismo tiene que ceder", dijo Rob Haworth, estratega senior de inversión en U.S. Bank Wealth Management, que administra US$ 128.000 millones.


Interrupciones en Irak, Nigeria y Venezuela.

En la industria hay quienes aseguran que los conflictos políticos y sociales seguirán pesando en el precio del crudo, puesto que sostienen las interrupciones.

Irak, Nigeria y Venezuela representaron, en conjunto, el 25% de la producción total de la OPEP en abril, según la Agencia Internacional de Energía. Cada uno de ellos tiene problemas de recortes o está amenazado por posibles interrupciones.

Irak trata de mantener alta su producción en medio de las amenazas del Estado Islámico. Numerosos analistas advierten que la producción podría caer en Venezuela debido a los crónicos cortes de electricidad en un país en plena crisis económica y a las disputas sobre pagos a proveedores internacionales de servicios petrolíferos.

Los atentados de militantes continúan en Nigeria, incluyendo el que tuvo lugar el jueves pasado ligado a una instalación de Chevron Corp. "Usted podría estar viendo un recorte sostenido durante un largo período", advirtió Croft, de RBC, sobre la producción total del país.

Las interrupciones imprevistas de la producción de crudo alcanzaron su mayor nivel en 2003, cuando la guerra en Irak detuvo brevemente casi toda la producción de ese país, según los analistas.

Desde finales de 2012, los cortes de suministro globales han retirado más de dos millones de barriles diarios de crudo del mercado mundial, según los cálculos ClearView.

Si la oferta estuviera creciendo fuerte, las interrupciones podrían no tener un gran impacto en los precios. Pero la producción en EE.UU. y de otras naciones ha descendido conforme las empresas recortan el gasto.

"Hoy no parece que vamos a ver un retorno a las condiciones de exceso de suministro", predijo Bo Christensen, analista jefe de Danske Invest, que gestiona US$ 100 mil millones en activos de estas características. "Eso hace que el mercado sea susceptible a otros tipos de riesgos, incluidos los geopolíticos", sentenció.

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