Ante desaceleración China, inversores comienzan a observar al otro gigante 

Las miradas apuntan a la India

Por miles de millones de razones, el segundo país más grande de Asia ha permanecido por largo tiempo a la sombra de China para los inversores globales.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El primer ministro de India es un exvendedor de té que lideró maratón de yoga.

Pero esto podría estar a punto de cambiar. India está empezando a ocupar el centro de atención, dado el nuevo escenario de la economía china, donde hay una desaceleración del crecimiento, caídas abruptas en sus principales bolsas y una poco frecuente devaluación del yuan, la moneda local.

Este renovado atractivo de la India, que desde siglos despertaba las fantasías de exploradores y turistas espirituales, empezó a tomar forma un poco antes de que su vecino empezara a dar muestras de fatiga después de décadas de crecimiento de dos dígitos, hace poco más de un año, cuando el exvendedor de té Narendra Modi, del Partido Bharatiya Janata (BJP), se convirtió en primer ministro, con la promesa de hacer crecer a su país en grande.

Prometió ciudades modernas, mejorar la industria manufacturera, desarrollar una nueva infraestructura energética (para evitar los apagones) y de transporte -incluido el vetusto sistema ferroviario que legaron los británicos- y crear 100 millones de trabajos para el año 2022. Según el sitio Bloomberg, los inversores le creyeron, y el año pasado invirtieron US$ 42.000 millones en acciones y bonos de India. Era el comienzo.

Es cierto que hoy China supera a India en casi todas las variables (siempre que se excluya el desarrollo político democrático). Solo por nombrar algunas: el primer país tiene 1.370 millones de personas, frente a los 1.250 millones del segundo; su Producto Interno Bruto (PIB) es de US$ 10,38 billones, frente a US$ 2 billones, de acuerdo con las cifras del CIA Factbook 2014. Tiene el 95% de la población alfabetizada, mientras que la proporción de India es solo el 74%.

Pero los países no se desarrollan de forma lineal, y a la hora de invertir los inversores no tienen nacionalidad ni bandera política.

Según la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la francesa Christine Lagarde, se espera que el país crezca un 7,5% entre 2015 y 2016, mientras que China lo hará un 6,8%, lo cual convertiría a India en la economía de mayor crecimiento del mundo este año.

En un plazo un poco mayor, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que India adelantará a China como el país más poblado del mundo en 2022, con alrededor de 1.400 millones de habitantes. Esto significará que la población del país representará el 19% de la población global en 2050, mientras que el segundo tendrá un 18%.

“Las condiciones están dadas para que India aproveche el dividendo demográfico y se convierta en un motor clave para el crecimiento global”, aseguró en marzo Lagarde en Nueva Delhi.

“Está al borde de un nuevo capítulo, lleno de inmensa promesa”, agregó.

El hecho de contar con una población joven es un activo crucial, ya que se traduce en una fuerza laboral grande y también en un amplio mercado de consumo.

Además, cuenta con una creciente clase media y un bajo desarrollo de bienes y servicios, lo que significa que se necesitarán materias primas, una inmensa área que explotar.

El país tiene una democracia que funciona, instituciones respetadas y organizaciones financieras competentes, como el Banco de la Reserva de la India, actualmente dirigido por Raghuram Rajan, execonomista jefe del FMI. Y sus empresarios, ejecutivos e ingenieros suelen hablar inglés, el idioma de los negocios globales.

“La desaceleración económica en China significa que los inversores buscarán otras oportunidades” y la “India está claramente creciendo de forma relativamente fuerte y sus ventajas de larga data, como su población en edad de trabajar, siguen siendo válidas”, comentó a “El Mercurio” Gareth Price, experto en Asia del centro de investigaciones Chatham House.

“Además, India depende menos de China para crecer que muchos otros países en Asia y otros productores de recursos alrededor del mundo”, agregó el experto.

La diplomacia del yoga. El primer ministro Modi, respetado como estratega político por llevar al BJP al poder y como gestor económico por disparar el crecimiento en el estado de Gujarat cuando lo gobernó, está consciente del nuevo rol que puede jugar su país en calidad de nuevo dínamo de los mercados globales.

Y se ha encargado de dejarlo claro de diversas formas (tiene una aplicación con su nombre). En junio pasado lideró una maratón de yoga, que se estima fue seguida por 200 millones de personas en el mundo. Incluso consiguió que las Naciones Unidas instituyera un Día Internacional del Yoga.

Sumado a esto, ha lanzado el programa “Hazlo en India”, acciones que han hecho que los indios se sientan orgullosos de sus habilidades y de su herencia.

También Modi ha visitado unos 25 países y ha fortalecido las relaciones comerciales con Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y la Unión Europea. A la vez, ha intentado contrarrestar la influencia de China -país que visitó recientemente- en el Índico.

Sin embargo, este nuevo vigor mostrado por la India, junto con la oportunidad de la desaceleración china, no significa que vaya a reemplazar a su vecino en la mente de los inversores.

La gestión del primer ministro “no ha estado a la altura, porque las expectativas eran demasiado altas y muy poco realistas. Pero incluso aceptando eso, Modi ha sido cauteloso a la hora de impulsar las reformas económicas”, afirma Milan Vaishnav, del Carnegie Endowment for International Peace.

Sin reformas que den garantías a los mercados es difícil que los fondos extranjeros ayuden a impulsar el gran salto adelante que necesita el país, por más oportunidades que representen las necesidades que crearán si se concreta la modernización de las redes eléctricas y ferroviarias.

En todo caso, Jim O’Neill, execonomista jefe de Goldman Sachs, advierte que “bajo Modi, India tiene una mejor oportunidad de acercarse a su potencial más que nunca desde que soñé los BRIC”, término que él acuñó para sumar a Brasil, Rusia y China también; los dos primeros, con economías en contracción.

Mientras, su control de la inflación y las cuentas públicas ya han animado a la Inversión Extranjera Directa (IED) en alrededor del 25% el último año.

El hecho de que se trata de una economía no sometida a mayores controles políticos también le da cierta espontaneidad propia de los mercados vigorosos.

Más allá de las rivalidades con China, que seguirán existiendo en todos los campos, la coyuntura económica podría ayudar a India a acercarse a sus promesas de grandeza, aprovechando su sed de materias primas y su enorme mercado interno para diversificar las opciones, o a “encontrar su equilibrio”, porque, como dice Modi, “lo que no se puede explicar en prosa a menudo puede ser expresado en la poesía...”.

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