INVESTIGACIÓN

5 mitos sobre cómo las mujeres toman decisiones

Luego de constatar que ningún libro analizaba el tema, Theresse Huston, doctora en psicología cognitiva y académica de la Universidad de Seattle, trabajó durante tres años en el libro "Cómo deciden las mujeres"

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Libro desmitifica cómo deciden las mujeres. Foto: Pixabay

Tras analizar una serie de estudios y luego de más de tres años de trabajo, la doctora Theresse Huston echa por tierra ideas preconcebidas sobre cómo funcionan ellas dentro de las oficinas.

En un trineo, el trabajo en equipo es fundamental. Hay que decidir qué perros van adelante, cuáles atrás, cuánta carga podrán llevar. Las mujeres son bienvenidas ahí. Están invitadas a decidir quién necesita más entrenamiento, resolver las disputas internas, trabajar para que cada perro haga su labor de la mejor manera posible. Pero cuando llega la carrera, los espectadores solo ven a los perros. Y ellos se llevan todo el crédito.

Theresse Huston, doctora en psicología cognitiva de la Carnegie Mellon University, llama a eso the dogsled problem (el problema del trineo). Y tiene su origen, explica, en una serie de estereotipos que hacen que quienes tienen poder dentro de las organizaciones y empresas crean que las mujeres son buenas solo para cierto tipo de decisiones y los hombres, para otras.

-Parte de esto tiene que ver con la persistencia de los antiguos roles, donde las mujeres estaban a cargo de los grupos mientras los machos eran más independientes. Y esos estereotipos, lamentablemente, son en muchos casos mantenidos por las propias mujeres -comenta desde su oficina en la Universidad de Seattle, donde fundó el Centro para la Excelencia en la Enseñanza y el Aprendizaje (hoy Centro para el Desarrollo de la Facultad).

Hace tres años, Theresse comenzó a trabajar en "How Women Decide" ("Cómo deciden las mujeres"), su segundo libro (en 2012 lanzó "Teaching what you don't know"). Para este volumen revisó más de 400 estudios científicos, contactó a más de cien personas y entrevistó en profundidad a 34 mujeres ("las historias reales cambian las percepciones más que los datos", asegura). ¿Su objetivo? Descubrir qué tanto respaldo tienen los prejuicios que llevan a la sociedad a poner a la mujer a cargo de cierto tipo de decisiones, y no de otras. Identificó cinco ideas preconcebidas y encontró que ninguna de ellas tenía sustento real.
Su único límite fue dejar fuera el tema de las hormonas y su posible influencia en estos prejuicios. Ahí, dice, la investigación es todavía muy reciente y contradictoria.

Mito 1: la intuición femenina. Nadie habla de "intuición masculina", como si solo las mujeres decidieran "con el corazón" o "con el estómago". La evidencia muestra que, en realidad, los hombres son mucho más de hacerle caso a su "estómago" y ver qué pasa, mientras que las mujeres son más analíticas y racionales, en tanto se apoyan más en información y datos cuando tienen que decidir. En una muestra de 32 estudios, 12 encontraron que las mujeres iban sistemáticamente a los datos, mientras ellos mayoritariamente decidían según "tincadas". Los 20 estudios restantes no encontraron diferencias y no hay un solo estudio que diga que las mujeres tienden a ser más intuitivas al tomar decisiones. Aun así, las mujeres suelen decir que usaron su intuición, por muy analíticas que hayan sido, lo cual solo perpetúa el estereotipo.

Mito 2: los hombres son más resolutivos, mientras que las mujeres se demoran mucho en ponerse de acuerdo con ellas mismas. Las dudas no son patrimonio de la mujer: todos los seres humanos sentimos algún grado de conflicto interno o ansiedad al momento de tomar decisiones importantes. Lo que sí hay es diferencias en algunos grupos. Por ejemplo, muchos estudios muestran que las adolescentes son más indecisas que sus pares hombres. Esto podría deberse a que los hombres a esa edad tienen muy claro lo que se supone que tienen que ser, mientras que las mujeres conviven con modelos de rol diferentes, que entran en conflicto entre sí, por lo que tienen menos claridad con respecto a hacia donde deben ir.

Mito 3: los hombres son mejores para tomar decisiones porque tienen más confianza en sí mismos. Si ellas quieren que sus decisiones sean tomadas en serio, debieran proyectar la misma seguridad. La primera parte de este mito tiene algo de verdad: muchos estudios demuestran que ellos se sienten más seguros de sí mismos. Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿es esto realmente mejor para la toma de decisiones dentro de una empresa? La evidencia demuestra que no necesariamente. Los estudios revelan que ellos tienden a pensar que son más inteligentes de lo que en realidad son. Cuando las personas tienen un exceso de confianza en sí mismas, no van a buscar más información al momento de tomar una opción y eso puede ser arriesgado. Las mujeres pueden tener una visión más apropiada sobre lo que saben y lo que necesitan averiguar para decidir.

Mito 4: las mujeres no toman riesgos.
Muchos estudios muestran que, efectivamente, los hombres se arriesgan más en muchos ámbitos: hacen más deportes extremos, toman más alcohol, asumen más riesgos financieros. La cultura occidental valora la toma de riesgos y por eso las empresas, animadas por este prejuicio, creen que un líder hombre puede traerles mejores resultados. Pero la evidencia científica muestra que los hombres se arriesgan más que las mujeres cuando no saben mucho sobre un tema. Cuando la mujer tiene los mismos conocimientos que un hombre sobre un asunto, las decisiones que toman son similares. Un buen ejemplo de esto es la bolsa de valores: las mujeres, en general, hacen inversiones de menos riesgo, pero las que trabajan en el mercado de capitales y por lo tanto están más a caballo con el tema, se comportan de manera similar a sus pares masculinos. Por lo tanto, lo relevante no es el género, sino la igualdad de acceso a la información y a los cargos donde se toman las grandes decisiones.

Mito 5: los hombres reaccionan mejor ante el estrés. La creencia de que cuando las mujeres están estresadas se ponen "muy emocionales" y no resisten, es infundada, aunque sí existen diferencias en el modo en que el exceso de cortisol -la hormona del estrés- afecta a ambos géneros. Bajo mucha presión, los hombres se enfocan en la recompensa, en los desafíos, en lo que puedan obtener como beneficio en caso de responder bien a las demandas. Esto hace que muchas veces pasen por alto los posibles riesgos. Las mujeres, en cambio, tienden a ser cautelosas y evaluar las opciones disponibles; reaccionan tratando de mantener el control. Ambas visiones son necesarias en el mundo laboral y por eso necesitamos tener tanto hombres como mujeres en los directorios, si queremos encontrar un buen balance. *

Para dar vida a su libro, Huston revisó más de 400 estudios, entrevistó a más de cien personas y analizó a fondo el caso de 34 mujeres.

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