INGRESOS DE UNA GENERACIÓN A OTRA

Cómo es la movilidad social en Uruguay según un estudio

A nivel regional está en un nivel medio, pero a escala mundial es baja.

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El trabajo es una aproximación, ya que faltaría la movilidad según la riqueza. Foto: Pixabay

Uruguay tiene un nivel medio de movilidad de ingresos entre padres e hijos a escala regional, y la mayor inamovilidad está en el quintil más alto de la población (el 20% de mayores ingresos). A su vez, existe mayor probabilidad de variar la situación económica de una generación a otra en el caso de los hombres que en las mujeres.

Los datos surgen de un trabajo del economista Federico Araya titulado "La movilidad intergeneracional de los ingresos en Uruguay" que analiza la relación que existe entre los logros socioeconómicos de padres e hijos. Se basó en un modelo matemático avalado por la literatura económica y que se utilizó para estudios similares en varios países. El objetivo es determinar en qué medida los ingresos de los hijos están determinados por los de sus progenitores.

El modelo desarrolla una fórmula matemática para hallar dicha relación basándose en tres canales de transmisión de ingresos entre generaciones: la inversión de los padres en la educación del hijo, la dotación —traspaso de aspectos genéticos, valores y rasgos culturales— y la inversión del Estado en capital humano.

Con esto se llega a medir la elasticidad intergeneracional de los ingresos para un país. Los resultados se ubican entre 0 y 1: cuanto más próximo a 0 menor elasticidad y mayor movilidad, cuanto más cercano al 1 más elasticidad y menor movilidad.

En el caso de Uruguay, la elasticidad de ingresos teniendo en cuenta todos los hijos de 25 a 29 años de una familia fue 0,46 con el padre y 0,45 con la madre. Esta medición se realizó tomando como base información de la Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud (ENAJ) de 2013.

Pero el investigador realizó otro cálculo con datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) de 2013 y 1993 para hijos de 25 a 38 años y dio cifras similares: una elasticidad de 0,51 con el padre y de 0,53 con la madre. Según Araya, la primera medición es la más confiable.

Estos resultados ubican a Uruguay entre el grupo de países de la región con un nivel medio de movilidad intergeneracional de los ingresos, levemente por debajo de Argentina y Chile pero mejor que Brasil y Perú.

Aunque en la comparación a escala mundial, Uruguay se encuentra entre las naciones con movilidad baja, muy lejos de los nórdicos que encabezan la clasificación.

Quintiles.

El análisis de los resultados de movilidad por quintiles de ingresos revela que en todos los casos la mayor probabilidad es que los hijos permanezcan en la misma ubicación que sus progenitores. Dicha probabilidad varía entre 25,3% (segundo quintil) y 31,5% (quinto quintil) en la relación con el padre, lo que lleva a concluir que la mayor inamovilidad se presenta en el sector de mayores ingresos.

A su vez, la probabilidad más baja dentro del cuadro por quintiles con 8,9% es que un hijo de un padre que se ubicaba en la parte superior esté en el quintil más bajo (20% más pobre). Por el contrario, existe 13,1% de probabilidad que un hijo alcance el quintil más alto (20% más rico) si sus padres estaban en el inferior.

Los padres del tercer quintil son los que presentan menor dispersión de las probabilidades de ingresos de sus hijos, variando entre 16,8% (primer quintil) y 23,9% (tercer quintil).

Todos estos resultados son bastante similares al analizar la relación entre los ingresos laborales de los hijos y los de su madre. Aunque crece a 36,6% la probabilidad de que un hijo se mantenga en el quintil más alto si su madre estuvo allí.

Por otra parte, el trabajo concluye que existen "diferencias importantes" al observar los resultados de movilidad según el género del hijo, siendo más baja para las hijas mujeres que para los varones independientemente del rango etario que se analice. En efecto, la medición de elasticidad de la relación padre-hijo da 0,22 para los varones y 0,77 para las mujeres (cuanto más próximo a 0 mayor es la movilidad). En el caso de la relación madre-hijo, es 0,20 para los hombres y 0,65 para las mujeres.

Metodología.

Al presentar el trabajo en la VIII Jornadas de la Red sobre Desigualdad y Pobreza de América Latina y el Caribe (Capítulo de Uruguay), Araya detalló la dificultad que tuvo para recabar los datos necesarios para el estudio, dado que en Uruguay no existe un monitoreo acerca de los ingresos de una misma persona a lo largo del tiempo.

Por ello debió utilizar como base de datos la ECH y la ENAJ, ambas hechas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), aunque señaló que también presentan inconvenientes para el cálculo de la movilidad de ingresos intergeneracional.

La ECH tiene como complicación que se accede a información únicamente de los jóvenes que viven con sus padres. Esto queda solucionado con la ENAJ, aunque en este caso se corre el riesgo de subestimar la movilidad intergeneracional porque brinda datos de ingresos hasta los 29 años, cuando todavía muchas personas están iniciando su etapa laboral y no alcanzaron su pico salarial.

A su vez, el estudio mide la movilidad en base a ingresos laborales y no por riqueza.

Por esto, el investigador aclaró que los resultados son "una aproximación al fenómeno de la movilidad intergeneracional, porque la desigualdad medida por ingresos suele ser menor a la medida por riqueza".

Canadá y los nórdicos arriba

En su exposición, Araya habló acerca de los datos sobre movilidad intergeneracional en los países desarrollados. Según estudios, los países nórdicos y Canadá se ubican entre las naciones con mayor movilidad de ingresos entre padres e hijos. En un nivel intermedio aparecen España, Alemania y Francia. Mientras que Estados Unidos, Gran Bretaña e Italia presentan cifras bajas de cambios financieros de una generación a otra. El investigador explicó que este es un tema muy abordado por la literatura económica, ya que existe controversia sobre por qué los países tienen distintos grados de movilidad y si mayores niveles implican una asignación más eficiente de los recursos. Quienes dicen que sí entienden que conlleva a una mayor igualdad de oportunidades.

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