Hacer bajar la inflación a 6,9% a fin de año es clave, afirmó

Munyo: Uruguay debe esforzarse en "desmarcarse" de los vecinos

En un escenario que se presentará adverso, Uruguay debe concentrar sus esfuerzos en "desmarcarse" de vecinos como Argentina y Brasil —cuyas economías se encuentran estancadas y en recesión— para "marcar la cancha" y demostrar que se mantiene entre los países que crecen y son atractivos para la inversión extranjera en la región.

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El economista sugirió bajar combustibles 30% para contener inflación. Foto: F. Flores

Esta fue una de las conclusiones manejadas ayer por el director del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM, Ignacio Munyo, durante la conferencia denominada "Perspectivas económicas para el primer año de gobierno. ¿Dónde estamos parados y qué podemos esperar?".

Para Munyo una de las señales más importantes que debe dar el gobierno es ubicar la inflación dentro del rango meta de entre 3% y 7%, y que según dijo es una de las variables macro más relevantes que se toman para la calificación de la deuda, según estudios de la Reserva Federal.

En este sentido, Munyo puntualizó que para fin de año es posible ubicar la inflación en el techo del rango (6,9%) para después llevarla a 5% en 18 meses, considerando que la inflación subyacente (la que excluye los precios más volátiles) cierre en el entorno a 8% y los precios administrados crezcan un 3%.

Para lograr ese objetivo, el economista sostuvo que es necesario aplicar al mismo tiempo una rebaja de combustibles y de las tarifas eléctricas, tomando en cuenta que los precios administrados ya subieron un 7% en lo que va del año, considerando los datos de febrero. Desde su punto de vista, "el sacrificio" debería pasar por una reducción del ajuste fiscal instrumentado a través de las tarifas públicas.

La primera medida pasaría por una rebaja del 30% de los combustibles (representa el 9% de la canasta de bienes administrados), aprovechando "la bendición que vino a través de los precios del petróleo". Además, con esa rebaja los combustibles se ubicarían en niveles similares a los precios de comercialización de la región.

Munyo sostuvo que durante el primer semestre de 2014, Ancap tuvo una pérdida de US$ 30 millones porque no se actualizó la paramétrica respecto al comportamiento del crudo que llegó a tocar los US$ 112 y al dólar que se apreció un 22%, lo que hizo encarecer el costo del barril en pesos. La situación cambió en la segunda parte del año cuando comenzó el derrumbe en los precios del crudo y se recuperó ampliamente la pérdida, al punto que hubo una ganancia de US$ 100 millones.

A fin de año se llegó con un barril a $ 1.499 cuando la paramétrica cubría $ 2.400. Luego, la "magra" reducción aplicada en enero fijó una nueva paramétrica que contempla un barril a $ 1.458. Para Munyo esa paramétrica "incorporó un ajuste fiscal" de US$ 58 millones mensuales (1,2% del PIB en el año).

"Esto está bien, algo había que hacer porque era insostenible el resultado fiscal. ¿Pero es necesario usar todos estos ingresos extras que se generaron por el precio del petróleo bajo que va a estar sostenido en niveles de US$ 60 este año o se puede usar una parte para otra cosa, ya que también el ajuste va a venir generado por un menor crecimiento del gasto público?", se preguntó Munyo.

El economista manejó como una segunda medida la aplicación de un nuevo "UTE Premia" en diciembre, considerando que si se mantienen los criterios de los últimos años, eso implica una caída del precio de la energía de alrededor de 20% (explica el 18% de los precios administrados).

"Parte del ajuste fiscal ya implícito en las tarifas públicas se podría postergar para lograr bajar la inflación. Sería una excelente señal lograr que la inflación" se ubique dentro del objetivo del BCU, afirmó. Además, añadió, que hoy el déficit fiscal de 3,5% del PIB se parece mucho al observado en Argentina y Brasil y contrasta marcadamente con Perú, Colombia o Chile.

Con suba de tasas a mitad de año, dólar a $ 26,50, y si no, a $ 25,50

n El economista Munyo indicó que de acuerdo a las proyecciones que realiza el IEEM, el dólar a fin de año se ubicará en el entorno de entre $ 25,50 y $ 26,50. Esto dependerá de si la suba de tasas de interés en Estados Unidos se concreta a mitad de año, como insinuó la semana pasada ante el Congreso la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen o no. También depende que si con las elecciones nacionales de Argentina que tendrán lugar en octubre, el tipo de cambio oficial converge a 13 pesos argentinos por dólar (valor actual del dólar blue).

Según el economista, si bien es probable que las tasas de corto plazo en Estados Unidos empiecen a subir este año, va a pasar un largo trecho para que las tasas de largo plazo en los países avanzados vuelvan a registros considerables. "Esto para nosotros es una buena noticia, pero lamentablemente no va a durar para siempre", expresó Munyo.

Sobre el tipo de cambio y la paridad cambiaria con los países vecinos, indicó que si con el nuevo gobierno el dólar en Argentina se unifica en 13 pesos argentinos y se cierra el año con una inflación de 30%, la paridad cambiaria en este caso "mejoraría sensiblemente". La situación es muy distinta respecto a Brasil. Si se cumplen las proyecciones de mercado de que el dólar cierre en 2,9 reales a fin de 2015, la ya deteriorada paridad cambiaria seguiría igual durante este año.

Por otra parte, Munyo aseguró que uno de los mayores perdedores con la caída del precio del petróleo es Rusia "y es el que más preocupa", tomando en cuenta que la mala situación de su economía tenga "reverberaciones financieras internacionales". El economista sostuvo que las perspectivas son oscuras para la economía rusa que necesita un petróleo a US$ 105 el barril.

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