Estrategia para que  multinacionales paguen los impuestos que corresponden

El nuevo orden tributario global

Es la gran discusión en Europa y en el Grupo de los 20 (G20) que integran Estados Unidos, China, países europeos, Argentina, Brasil y México, entre otros: la localización de ganancias de empresas en países con bajísima tributación.

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"Los grandes contribuyentes, las grandes multinacionales, pueden localizar sus ganancias en jurisdicciones donde no pasa nada (en materia impositiva) y eso está mal. Se necesitó una crisis para que los países se despierten y digan ‘esto no es sostenible, necesitamos cambiarlo’", dijo en diálogo con El País el director del Centro de Política y Administración Tributaria de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Pascal Saint-Amans.

Esta operativa de las empresas tiene nombre: BEPS. Es la sigla del término anglosajón Base Erosion and Profit Shifting que es la estrategia de planificación fiscal internacional utilizada por empresas multinacionales para hacer "desaparecer" a efectos fiscales las ganancias, o para desviar las utilidades desde jurisdicciones de alta tributación a baja tributación (mediante sociedades sin actividad, "de papel", en estas últimas). Así logran una reducción sustancial de sus respectivos costos tributarios.

En la OCDE "hemos tratado de estimarlo y hemos llegado a un cálculo de entre 100 y 240 billones de dólares, eso es significativo", aseguró Saint-Amans.

Si bien "algunos esquemas utilizados por las multinacionales son ilegales, la mayoría no lo son. Esto por cuanto en el marco de negocios desarrollados en forma global, la interacción de los distintos sistemas fiscales nacionales e independientes generan huecos que son aprovechados por estas empresas (como por ejemplo: Amazon, Google, Starbucks)", dijo a El País el gerente del Departamento de Impuestos de CPA Ferrere, Fabián Birnbaum.

Según Saint-Amans "hay dos razones centrales para cambiar esto. Una es que (los Estados) necesitan dinero. La segunda es que si no arreglas las reglas, vas a perder las reglas, porque los países tomarán medidas unilaterales, nos moveremos fuera de la cooperación".

"En esa línea es que diseñamos el plan BEPS, con 50 medidas. Tenemos que cambiar la paradoja. Los instrumentos internacionales están en manos de los planificadores de impuestos, es muy fácil, ahora tenemos que cambiarlos a instrumentos en manos de las administraciones tributarias", agregó.

Promoción de inversión.

Ahora, ¿esto significa que los países deben dejar de ofrecer estímulos tributarios para atraer inversiones?

Saint-Amans respondió: "Estamos a favor de que los países atraigan inversión mediante la provisión de un ambiente sólido para las inversiones. Si quieres tener impuestos bajos, puedes tenerlos. Con lo que tenemos un problema, es cuando hay baja imposición y se atraen ganancias (de empresas) sin actividades subyacentes".

"Ese país vacía la base imponible de su socio pero no se crea ningún valor. Eso está mal, no es buena competencia. Pero, si tienes como Irlanda, un impuesto a la renta de 12,5% y tenés actividad real con miles de personas trabajando en tu país, entonces hazlo", agregó.

El profesor de Derecho Financiero y de Tributación Internacional en la Facultad de Derecho de la Universidad de Montevideo y de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República, Carlos Loaiza Keel, explicó que "hay regímenes que favorecen la localización" de sociedades "aunque no se desarrolle la actividad". Eso "beneficia un desarrollo muy menor del abogado o el contador que te crea la sociedad anónima (SA) y la administra", añadió. Destacó que "con un régimen de zonas francas como tiene Uruguay donde se exigen planes de negocio, cierto porcentaje de empleo uruguayo, estás blindado".

Para Saint-Amans "el set de medidas" de BEPS "está pensado para neutralizar los esquemas que conocemos y los que no conocemos".

Loaiza Keel está de acuerdo con el plan BEPS. Pero, cree que "es tan complejo, que por momentos parece de ciencia ficción". Afirmó que "para los que les conviene va a ser muy fácil implementarlo", pero también "se quiso hacer una base imponible única en la Unión Europea y no se ha podido implementar".

El proyecto BEPS fue respaldado recientemente en Lima en la reunión de ministros de Economía del G20. Según Loaiza, "la presión internacional más la amenaza del intercambio de información tributaria puede reducir la evasión por el cumplimiento voluntario".

Para Birnbaum "si bien la OCDE es el organismo que más ha estudiado los temas tributarios internacionales, es un organismo multilateral compuesto por algunos países desarrollados sin ningún tipo de legitimidad jurídica en nuestro país". Esa crítica fue respondida por Saint-Amans (ver entrevista).

"Una verdadera reforma tributaria internacional es necesaria, pero desde estas latitudes se espera que los incuestionables argumentos de justicia e equidad sean utilizados en su total dimensión", agregó.

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