el país “no internalizó lo que pasa alrededor”

Oddone: "Hay una suerte de optimismo exagerado"

En un contexto en donde se consolidará la desaceleración de la economía uruguaya, el Presupuesto quinquenal deberá contemplar una corrección fiscal de entre 0,5% y 1% del Producto Interno Bruto (PIB), es decir entre US$ 275 millones y US$ 550 millones.

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Oddone recomendó que el Presupuesto incorpore restricción fiscal. Foto: M. Bonjour

Además se proyecta que el peso uruguayo seguirá depreciándose frente al dólar, pero no lo suficiente para reequilibrar el tipo de cambio real (TCR), que la inflación se mantendrá por fuera de la meta durante al menos durante los próximos dos años, y que la recesión por la que atraviesan algunos socios comerciales como Brasil representan una amenaza para 2016.

Estas fueron algunas de las conclusiones expresadas ayer por los economistas Gabriel Oddone y Alfonso Capurro durante la reunión de Coyuntura Económica de CPA Ferrere, titulada "Perspectivas Económicas: Los desafíos del nuevo gobierno en una economía en transición".

"La sensación que tenemos es que todavía la sociedad uruguaya no internalizó lo que está pasando alrededor de Uruguay. Eso hace que haya una suerte de optimismo exagerado", sostuvo Oddone.

El economista expresó que si bien la economía no está en una fase de "amenaza crítica" y crecerá un 2,5% este año (aunque solo 1,5% sin Montes del Plata) y alrededor de un 2% en 2016 considerando una recuperación más lenta de la región (ver aparte), se atraviesa por una "etapa de transición" hacia una expansión "mucho más moderada".

En este sentido, consideró que el próximo Presupuesto quinquenal enfrenta tres desafíos: "incorporar la restricción fiscal imperante", definir el "timing" de la corrección fiscal necesaria y encontrar espacio fiscal para iniciativas programáticas.

"Si viéramos que la discusión presupuestal va con una programación financiera que supone que el país va a crecer a 3% en los próximos cincos años tenemos un problema. Vamos a abrir un espacio fiscal mayor al que tenemos y por lo tanto la corrección no se va a dar", afirmó Oddone.

"Si hay que hacer una corrección de 0,8%, mientras antes se haga mejor", añadió el economista. Esta proyección de ajuste no considera ningún tipo de innovación adicional como el Sistema Nacional de Cuidados (como está previsto en el programa de gobierno), ni llevar el gasto en Educación al 6% del PIB (como aspira el gobierno en el quinquenio).

Para Oddone el déficit fiscal será de 3,3% del PIB este año (fue 3,5% en 2014). La mejora vendrá por el ajuste que tuvieron las tarifas públicas y de combustibles en enero, que prevé se mantengan, y por menores inversiones en comparación a las desplegadas en 2014.

Sobre la evolución del tipo de cambio se espera que el dólar termine el año en $ 27. Para Oddone el peso seguirá depreciándose, pero no como para "reequilibrar" el (TCR). "Ablandar la política monetaria podría contribuir a deslizar el peso en el corto plazo, pero podría desanclar expectativas de inflación de su nivel actual (entre 8% y 9%)", indicó.

El desajuste del tipo de cambio hace que actualmente las condiciones de competitividad con mercados como Brasil y Europa esté deteriorado y el desequilibrio sea de entre 30% y 35%. "Si quisiéramos que el tipo de cambio de algún modo licúe ese desequilibrio acumulado tendríamos que tener un dólar en el entorno de los $ 33", sostuvo Capurro a modo de ejemplo.

En este sentido, expresó que si bien la situación del sector externo no es un problema, lo que genera preocupación y constituye una "señal de alerta" es la tendencia a la baja que están mostrando algunas exportaciones hacia mercados relevantes, tanto en volumen como en precio. "En la medida que Uruguay no pueda corregir sus precios relativos es probable que esa tendencia se consolide hacia 2016 y eventualmente nos pueda generar algún estrés en el sector externo", dijo Capurro.

Negociación salarial.

Para Oddone la próxima negociación salarial se va procesar en un escenario de mercado laboral todavía firme que recogerá los cambios de las condiciones económicas al menos parcialmente.

"La discusión salarial va a estar dada en un contexto donde es probable que el gobierno trate de transmitir un discurso de que la economía se está desacelerando, que haya riesgo de empleo y es probable que los empresarios estén afectados, pero es probable que del lado de los sindicatos nadie perciba ninguna señal de que ir a una moderación salarial es relevante", aseguró.

Según el experto, en 2015 el aumento real del salario privado será de alrededor de 3% y de cara al 2016 las negociaciones salariales van a cerrar en promedio con un aumento de salario real de 2%, pero con mucha disparidad entre los diferentes sectores.

Estancamiento de la región.

La situación por la que atraviesan Brasil como Argentina parece ser muy poco alentadora. En el caso de Brasil la afectación de la demanda por el ajuste fiscal que lleva adelante la presidenta Dilma Rousseff y eventuales dificultades de acceso a financiamiento, abren un signo de interrrogación y dilatan la recuperación. En el caso de Argentina el reordenamiento macro (fiscal, tarifario, comercio exterior, control de precios, retenciones, subsidios) también enlentece la recuperación.

Inflación "desalineada" y sometida a lo fiscal

El economista Gabriel Oddone sostuvo que la inflación seguirá "desalineada" de la meta oficial fijada por el gobierno (de entre 3% y 7%) y se mantendrá en el entorno de 8,5% en 2015 y 8,3% en 2016.

"No es factible imaginar un país en 5% de inflación", indicó el economista (como se comprometió el presidente Tabaré Vázquez en un plazo de 18 meses), porque implicaría postergar un ajuste del tipo de cambio real, resignar espacio fiscal, postergar metas programáticas y redistribuir ingresos, explicó.

"No hay condiciones políticas de corto plazo para conducir a la inflación muy por debajo del 8%. En el corto plazo las autoridades van a priorizar la situación fiscal y por lo tanto no van a hacer acciones para mover la inflación. Si tienen que decidir entre una cosa y la otra van a priorizar lo fiscal", añadió.

A modo de ejemplo, puntualizó que este año la inflación podría llevarse a 7,7% trasladando a las tarifas de los combustibles toda la rebaja del precio del petróleo. Asimismo una estabilidad del salario en 2016 llevaría a una inflación apenas por debajo de 8%. Pero ambas medidas "son improbables" por el impacto fiscal y distributivo que supondrían, según el experto.

En los 12 meses cerrados a febrero, la inflación fue de 7,43%, el menor aumento interanual de precios desde enero de 2011. Cabe resaltar que en los 12 meses a febrero del año pasado, la inflación era de 9,82%, la mayor desde el 2004.

Desde 2011 la inflación se mantiene por fuera de la meta definida por el gobierno.

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