EL GASTO DE LAS EMPRESAS PÚBLICAS

"Lo que nos pide el gobierno es lo que siempre hicimos"

Gonzalo Casaravilla dijo a El País que "las inversiones se hacen tomando en cuenta la rentabilidad".

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El cuidado en el gasto público no es ajeno a la tradición de UTE, dijo su presidente. Foto: M. Bonjour

Tabaré Vázquez comenzó su gobierno con una impronta diferente a la de su antecesor, José Mujica, para las empresas públicas. Habló de más cuidado en el gasto y mayores controles. El ejemplo de Ancap ya pesaba, y por eso en mayo se reunió con los presidentes de los entes, a la vez que el ministro de Economía, Danilo Astori, anunciaba un fuerte plan de ajuste para las empresas. Así, la era Mujica —de fomentar la inversión, aún a costa de un aumento del gasto— quedaba atrás.

En entrevista con El País, el presidente de UTE, Gonzalo Casaravilla, manifestó que ese cambio en la postura no complicó ni cayó mal en la empresa pública.

"Ninguna de las cosas que se plantearon desde la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) o el Ministerio de Economía (MEF) son ajenas a la tradición de UTE", dijo el titular de la empresa.

"Son distintos gobiernos, pero UTE siempre se ha llevado bien con todos", añadió Casaravilla. UTE cerró el año con un beneficio neto de US$ 320 millones.

En otro orden, Casaravilla manifestó que se están "haciendo cuentas" para tomar la mejor decisión para continuar con la construcción de la planta regasificadora, ya que el escenario cambió respecto al momento en que se decidió comenzar con el proyecto.

Señaló, a su vez, que UTE continuará apostando a la generación con energía eólica como una manera de generar cambios en la matriz energética y disminuir los costos.

—El gobierno de Vázquez es diferente al de Mujica en relación a las empresas públicas, con más control sobre ellas. ¿En algún momento de este año se sintió más observado que antes?

—No. Ninguna de las cosas que se plantearon desde la Oficina de Planeamiento y Presupuesto o del Ministerio de Economía han sido ajenas a la tradición de UTE. Todos los proyectos de inversión de UTE son parte de un esquema que analiza la rentabilidad; es parte de lo cotidiano en cualquier empresa comercial.

—Pero ahora tiene que tener más cuidado con los gastos.

—En el período pasado invertimos US$ 1.700 millones. Yo le dije al presidente (Mujica) que queríamos invertir US$ 1.500 millones en energía eólica y su respuesta fue que tanto no podíamos. Buscale la vuelta me dijo. Le buscamos la vuelta y lo hicimos. En este período queríamos tener algo más de espacio fiscal del que tuvimos. Estamos convencidos de que hay otras infraestructuras que se tienen que hacer y se van a hacer, no en el espacio fiscal, pero se van a hacer. Mi primera preocupación es que las cosas se hagan. En el período pasado había que encarar la eólica y no me dejaron hacerla en el espacio fiscal y tuvimos que buscar alternativas. En este período casi que es lo mismo, hay que seguir haciendo eólica. Quizá la novedad es que para cosas más tradicionales, como una línea eléctrica de transmisión, tengamos que pensar en realizarla de un modo no tradicional. Eso es lo que puede haber cambiado, pero se sigue con el punto de vista de que uno tiene que visualizar necesidades y hacer cosas para que tengamos la energía y tener un país en serio, o lo más en serio posible. Tenemos iguales desafíos y mucho trabajo por delante. Tenemos que bajar los costos, mejorar la gestión, los recursos humanos. No he encontrado mayores diferencias desde el punto de vista empresarial. Son diferentes gobiernos, personas e interlocutores diferentes, pero UTE se ha llevado bien siempre con todos.

—¿Le preocupa la situación de la regasificadora? La obra está parada y hay bastante incertidumbre sobre su futuro.

—La regasificadora con un barril a US$ 120 es una cosa, con uno a US$ 30, US$ 40 o US$ 50 es otra. En este proceso lo que hubo fue un corrimiento en el tiempo en cuanto a cuál es el momento oportuno de que algo pase. Hoy, que se retrase la regasificadora no es algo grave. De aquí a 10, 15 o 20 años uno tiene que tener un poquito más de precaución cuando toma las decisiones. Nadie piensa que el petróleo va a estar en el precio que está ahora por siempre. Las previsiones indican que va a ir creciendo. Más rápido o más despacio pero va a crecer. De hecho, en este momento estamos haciendo las cuentas para verificar qué decisión tomar respecto a la regasificadora en función de todas las variables. Acá hay que poner todo arriba de la mesa, la situación regional, la internacional, la nacional, la evolución del mercado del gas, del barril de petróleo, la incorporación de eólica y de otros modelos que están en desarrollo.

—¿No fue apresurado entonces embarcarse en ese proyecto de regasificación?

—Con el diario del lunes todos son cracks. En un momento tomamos la decisión en el directorio de UTE de ir para adelante con un contrato de una regasificadora en determinadas condiciones. Eso, por razones de público conocimiento, abortó y estamos buscando la mejor alternativa. Cuando tomamos la decisión fue en 2012, el tiempo transcurrió y pasaron muchas cosas en el medio. Las grandes hipótesis se mantienen. El futuro es parecido, pero el tiempo uno lo tiene que tener en consideración. Yo no estoy preocupado por el tema de la regasificadora, más allá de tener que analizar ahora la mejor decisión y tomarla, teniendo en cuenta que esto no es un tema solamente de UTE, es un tema nacional.

—¿Se cumplieron este año los objetivos de generación de energía eólica?

—Todavía no se terminaron de incorporar todos los parques eólicos que están en desarrollo. El cambio de la matriz eléctrica tenía varios componentes. Uno era la incorporación de energías renovables, en particular la eólica. En 2014 ya nos permitió hacer un ajuste importante en la tarifa de la electricidad; en 2015 nos permitió mejorar los costos operativos, nos bajó la vulnerabilidad. La previsión es llegar a generar 1.400 megavatios de energía eólica en el transcurso de 2017.

—Con la incorporación de esos 1.400 megavatios en el 2017, ¿cuánto baja el costo de generación?

—Nosotros venimos bajando el costo de generación año a año, y bajamos la vulnerabilidad. En estos últimos dos años tuvimos un aporte hidráulico que se juntó con la incorporación importante de eólica. De no haber hecho el cambio que hicimos hoy, la generación de energía estaría saliendo en dólares un 40%, 45% o, en algunas hipótesis, un 50% más de lo que está saliendo. Y eso es trasladado después a nuestros clientes. En ese sentido es elocuente el cambio que se produjo.

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