BCE comprará deuda y Uruguay verá efectos mixtos con balance negativo

Un plan para debilitar al euro y reactivar la economía europea

El primer efecto del plan de estímulo del Banco Central Europeo (BCE) anunciado ayer, ya se sintió: el euro bajó al menor nivel en 11 años. De todas maneras, líderes y expertos dudan de que en el mediano plazo el plan logre reactivar la economía europea.

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Mario Draghi, presidente del BCE, tras el anuncio. Foto: Reuters

Ayer, el presidente del BCE, Mario Draghi hizo el esperado anuncio de que a partir de marzo comenzará un programa de compra de deuda pública y privada de 60.000 millones de euros al mes (unos US$ 67.800 millones) para elevar la tasa de inflación y contribuir a la recuperación económica del bloque.

Para Uruguay, los efectos posibles son: una menor competitividad para los productos que van a ese destino, abaratamiento de bienes de capital provenientes de esa zona y un menor impulso externo para la economía.

Algo de esto pudo verse ayer con el euro negociado en US$ 1,1367, el menor valor desde septiembre de 2003 y el índice dólar (un indicador que realiza Bloomberg y que compara a la moneda estadounidense contra otras) en el mayor nivel en 10 años. En Uruguay hubo un mínimo efecto en el tipo de cambio (ver nota en página siguiente) y en las pizarras del Banco República el euro bajó $ 0,45, cerrando ayer en $ 27,15 a la compra y $ 28,60 a la venta.

Por su parte, las principales bolsas europeas y la de Nueva York operaron al alza, mientras que las materias primas bajaron ayer (ver aparte).

"No hay plan b".

El plan, que Draghi calificó de "necesario", busca "generar grandes inyecciones de liquidez" en toda la eurozona" para evitar "el elevado riesgo de un período prolongado de baja inflación" y para que "prosiga la mejora de las condiciones de financiación para empresas y familias". Las compras de títulos serán hasta fines de septiembre de 2016 a pesar de la oposición del Bundesbank, el banco central alemán, y de las preocupaciones en Berlín de que pueda permitir que los países proclives a elevar el gasto frenen sus reformas económicas.

Para septiembre del próximo año, se habrán creado más de 1 billón de euros.

Draghi dijo que el 20% de las adquisiciones de activos serán objeto del riesgo compartido, sugiriendo que la mayor parte de cualquier pérdida potencial recaerá sobre los bancos centrales de cada país. Los críticos dicen que eso pone en duda el concepto de la zona euro de compartir riesgos y que los países con deudas que ya son altas podrían encontrarse con pasivos aún más grandes.

A su vez, reclamó a la eurozona una consolidación fiscal inteligente y reformas estructurales para que la efectividad del plan sea más elevada. Volvió a reclamar a la Comisión Europea que active cuanto antes su plan de inversiones. Y subrayó que "no hay plan B".

"Los riesgos para Europa siguen siendo a la baja, aunque haya gente que tenga una percepción distinta de la realidad y del sentido de urgencia de las medidas que necesita la eurozona" afirmó Draghi y despejó temores de consecuencias no deseadas como hiperinflación.

"¿Hemos visto mucha inflación desde que se activaron los estímulos (en Estados Unidos) hace cinco años? ¿Va a haber incrementos desorbitados esta vez? Por favor, díganme cuándo", ironizó.

Analistas.

Economistas consultados por El País creen que la medida llega tarde, si bien va en la dirección correcta, y que su efectividad es difícil de asegurar.

"Los objetivos buscados son dos: reactivar la economía y empujar a que la inflación sea más alta. Hay que tener en cuenta que la zona euro estuvo en recesión en 2012 y en 2013, y en 2014 el crecimiento no había llegado al 1%" mientras que "la inflación es de 1% (incluso hubo baja de precios en los últimos meses) cuando el objetivo es 2%", dijo la gerente de Servicios Económicos de PwC, Mercedes Comas.

"Es una medida tardía, pero va en la dirección correcta. Valida un euro más depreciado y ayuda a atenuar el proceso deflacionario y la consiguiente alza de las tasas reales. Evidentemente que es una condición necesaria, pero no suficiente para algunos países, como Grecia, Italia o Francia que requieren reformas estructurales y políticas de oferta para un mayor impulso de la actividad", señaló el socio de Vixion Consultores, Aldo Lema.

Según Comas, "no se sencillo asegurar la efectividad de las medidas en la actual situación de la zona euro, donde conviven realidades bastante diferentes por países. Tampoco los efectos son inmediatos: la Reserva Federal de EE.UU. estuvo seis años implementando planes de este estilo".

En tanto, Alejandro Cavallo de la consultora Equipos afirmó que "este plan llevará a una abundancia relativa de euros, lo que continuará disminuyendo su valor respecto a otras monedas. En nuestro país, con un dólar aumentando 10% en el año, el euro en pesos se mantendrá estable o incluso bajará".

A su juicio, para Uruguay tiene una primer lectura "positiva" ya que "hace menos probable que la zona euro, que es un cliente de importancia para algunos de nuestros productos, entre en una crisis de significación, con recesión, deflación y salidas de algunos países".

"Sin embargo, la segunda lectura, a más corto plazo, es más bien negativa" porque, "manteniendo todo lo demás igual, este movimiento nos hace relativamente más caros (al menos respecto a Europa), lo que deteriora en alguna medida la capacidad de competencia de nuestros productos", puntualizó Cavallo.

Comas coincidió en que "para algunas producciones, un euro más débil perjudica la competitividad en ese destino" si bien señaló que "la zona euro representa aproximadamente el 10% de las exportaciones de bienes uruguayos".

Según Lema "los efectos para Uruguay son mixtos, pero con un balance negativo. Las tasas de interés van a permanecer bajas por más tiempo en el mundo, pero la depreciación del euro, la fortaleza global del dólar, las consiguientes caídas de commodities y los menores flujos de capitales hacia América Latina confirman un menor impulso externo".

Cavallo indicó además que "los bienes de capital o insumos o bienes terminados comprados en Europa pueden caer de precio expresados en pesos, lo que, podría abaratar los costos de ciertas actividades o competir con algunos productos nacionales".

BOLSAS ARRIBA, COMMODITIES NO

Las principales bolsas europeas y la de Nueva York cerraron ayer al alza, impulsadas por el anuncio del plan de estímulo monetario del Banco Central Europeo. Hubo fuertes ganancias en los mercados de la zona euro, lideradas por Milán (+2,44%) y seguidas por Madrid (+1,70 %),París (+1,52 %), Fráncfort (+1,32 %) y Londres (+1,02 %). A su vez, Wall Street amplió las ganancias en la recta final y el Dow Jones, su principal indicador, cerró con una fuerte subida del 1,48%. En cambio, el barril de petróleo Brent (referencia de Europa y Uruguay) para entrega en marzo cerró ayer en el mercado de futuros de Londres en US$ 48,52, un 1,04% menos que al término de la sesión anterior y la soja bajó 0,69% en el mercado de Chicago y cerró ayer en US$ 358,90 la tonelada.

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