Si OAS abandona el proyecto, debe modificarse el contrato

Posible multa por atraso en regasificadora: US$ 15:

El contrato que vincula a Gas Sayago con GNLS (consorcio conformado por GDF-Suez y Marubeni para la operación de la planta regasificadora) establece una multa máxima de US$ 15 millones al año por incumplimientos.

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La construcción de las obras ta viene atrasada. Foto: Gas Sayago

En este momento, la única penalidad que podría plantearse es sobre un retraso en las obras de la planta ubicada en Puntas de Sayago. Además, si la constructora brasileña OAS (subcontratada para la obras, que afronta problemas financieros y está envuelta en la investigación de corrupción que enfrenta Petrobras) dejara de participar el proyecto, el contrato original de la regasificadora debería ser modificado.

Según la cláusula 28.5 del contrato que se refiere al límite anual de cobro por penalizaciones se establece que Gas Sayago (empresa conformada por UTE y Ancap) no podrá cobrar por concepto de penalizaciones en su conjunto más de US$ 15 millones por año.

Según una fuente jurídica en conocimiento del contrato consultada por El País expresó que esta penalidad por atraso podría establecerse si la constructora no cumpliera con el cronograma de obras previsto para la construcción de la regasificadora.

La multa sería cobrada por Gas Sayago a GNLS filial local con la cual se firmó el contrato para la construcción y puesta en funcionamiento de la planta y no a OAS que es una empresa constructora subcontratada.

El director nacional de Energía, Ramón Méndez, dijo a El País que "la empresa contratada por UTE y Ancap a través de Gas Sayago es GNLS y ellos subcontrataron a OAS. Pero OAS está teniendo dificultades serias. Hay una cuestión interna entre la empresa que tiene como objetivo de construir y operar la regasificadora y con su subcontratista que tiene esa dificultad".

"Pero además, como se veía cierta dificultad con OAS en Brasil se tomaron caminos alternativos para que nada de esto impactara. GNLS tiene que arreglar con OAS y responder ante el Estado por el atraso", manifestó el jerarca.

Méndez sostuvo que donde se observa un atraso es en el pre inicio de la obra (donde se había pensado arrendar un barco regasificador de menor tamaña hasta la llegada del definitivo desde Corea).

"Eso es lo que está retrasado; el pre inicio, porque la obra civil está retrasada" afirmó.

Fuentes al tanto de la situación dijeron a El País días atrás que una empresa constructora chilena podría hacerse cargo de la obra si la brasileña OAS decide abandonar el proyecto. Pero este cambio traería un nuevo inconveniente.

En el anexo 11 del contrato entre Gas Sayago y GNLS se estipula la listas de subcontratistas. Allí señala que será para el contrato EPC (ingeniería, compras y construcción) para las obras marítimas la empresa OAS. Lo mismo ocurre para el contrato EPC para las instalaciones de la terminal.

La fuente jurídica consultada expresó que si OAS decidiera irse se generaría un problema. "A OAS el contrato la impuso como constructora. Entonces para que no sea OAS y sea otra tiene que haber una modificación del contrato", dijo.

"Y para que esa modificación sea válida la deberían firmar todas las partes intervinientes en el contrato original", añadió. "El contrato no caería, pero va a tener que tener una modificación en un aspecto muy importante: cuál va a ser la empresa que va a hacer la obra, porque la única indicada en el contrato es OAS", sostuvo.

La construcción de la regasificadora fue señalada como un "hito" por el gobierno. Pero desde su licitación generó críticas surgidas por vecinos del oeste montevideano que entienden que el proyecto carece de condiciones mínimas de seguridad para los habitantes de esa zona.

Esos vecinos ya se han movilizado en el pasado y tienen previsto realizar nuevas protestas a la brevedad, para seguir marcando así, su oposición al proyecto.

Situación sin "impacto negativo" para el país

Méndez dijo que la situación generada entre GNLS y la constructora OAS no generará "ningún impacto negativo para el país". La regasificadora es una de las mayores obras de infraestructura de la historia de Uruguay. Con un costo de US$ 1.225 millones, GDF-Suez a través de una filial indirecta la llevará adelante y la operará. La capacidad total de producción será de 10 millones de metros cúbicos de gas diarios.

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