TEMA DE ANÁLISIS

¿Qué razones hay detrás de la pérdida del ingreso en los hogares uruguayos?

El ingreso de los hogares depende de la cantidad de integrantes que reciben algún tipo de compensación monetaria y de lo que recibe cada uno de ellos. Los integrantes del hogar pueden recibir un sueldo, una pasividad o ingresos de actividad empresarial o por cuenta propia.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Desde junio de 2012 se mantiene en estos guarismos. Foto: Archivo El País

En la coyuntura actual se puede decir que la inflación y el desempleo son las dos variables macroeconómicas que están impactando negativamente en el ingreso de los hogares.

La inflación reduce el poder adquisitivo de los principales rubros de ingreso; a mayores niveles de inflación menor es el poder adquisitivo que tienen los ingresos en un período de tiempo. En el caso del desempleo, directamente se pierde todo el aporte que hacía el integrante del hogar.

Hay una relación directa entre la inflación que hay en la economía y la pérdida de bienestar de la población. Es que, además de múltiples vínculos indirectos, existe una relación bien clara entre el poder adquisitivo de los principales rubros de ingreso de los hogares y la inflación. A mayores niveles de inflación menor es el poder adquisitivo que tienen los ingresos en un período de tiempo.

En una representación gráfica, la inflación provoca que los salarios y las pasividades persigan de atrás el alza en los precios de los bienes que se adquieren diariamente en la canasta de consumo de la población.

Durante el período en que los salarios y las pasividades están fijas los precios están aumentando y una vez que se perdió determinado poder adquisitivo se produce un ajuste para recomponer el terreno perdido. En esta dinámica cuanto más alta sea la inflación y cuanto más distantes se encuentren los ajustes de los ingresos peor va a ser la situación.

Los $ 100 que se ganan hoy permiten un determinado nivel de consumo, pero al cabo de un año con una inflación del 7% van a poder comprar lo mismo que podían comprar $ 93 a comienzos del año. Si se piensa el poder adquisitivo del ingreso en forma gráfica es como una hoja de sierra dentada que sube al momento del ajuste y luego baja hasta el momento previo al nuevo ajuste en el que vuelve a subir. A mayor inflación más profundos van a ser los dientes de la sierra.

Pero es engañoso tomar el momento de ajuste o el último mes antes del mismo. Estos valores representan los momentos máximo y mínimo en el poder de compra del ingreso. Para ser justos se suele considerar un promedio de un período entre ajustes. Si por ejemplo se toma un año entero, entonces con una inflación del 7% que ajusta sobre el final del período por el 100% de la inflación pasada, un salario nominal de $ 100 tiene un poder adquisitivo promedio de $ 96,4 a lo largo del año.

Para trabajar con niveles cercanos a la realidad uruguaya, el 7% con ajustes anuales hace perder un 3,6% de poder adquisitivo al salario respecto al escenario hipotético sin inflación.

Esta pérdida se puede acotar si los ajustes se producen con una periodicidad más corta. Si se ajustan cada seis meses entonces el poder adquisitivo promedio es superior y supera ligeramente el 98.

El gobierno tiene un objetivo del 5% anual de inflación con ajustes salariales anuales. En ese caso el promedio anual del poder adquisitivo real se ubica en 97,5. Es una situación similar a la de una inflación del 10% pero con ajustes semestrales.

Pero más allá de la periodicidad de los ajustes, en la medida que la inflación se mantenga estable sin importar su nivel y los salarios ajusten por la inflación, no se verá afectado el poder adquisitivo.

El problema surge cuando la inflación es creciente. En la actualidad estamos en una realidad con inflación reclinada sobre el 10% y apartada del 5%. Si bien se observan fuerzas a la baja, el escenario razonable para los próximos dos años se encuentra en el medio de estos dos valores, o sea en el eje del 7,5%.

Los ingresos fijos como el salario o la pasividad, que constituyen las principales fuentes de ingresos de los hogares, se ven afectados por la inflación.

La suba sostenida de los precios es una señal de desequilibrio macroeconómico que impacta negativamente sobre el crecimiento de la economía. A su vez, cuando la economía crece menos, deja de generar oportunidades de trabajo. Hay en consecuencia un doble impacto de la inflación sobre el ingreso de los hogares. Directamente por la disminución del poder adquisitivo que provoca e indirectamente por el mayor desempleo que ocasiona.

El desempleo impacta sobre el ingreso de los hogares de la manera más cruel. Mientras la pérdida del poder adquisitivo se distribuye en la sociedad, el no tener trabajo impacta a esa persona y su familia, mientras que las demás familias siguen bien. La solidaridad tiende apuntar en estas instancias, en un primer lugar, a sostener el nivel de empleos.

Cuando se toma el promedio de los primeros cinco meses del año, el ingreso promedio de los hogares medidos en el poder adquisitivo que mide el Índice de Precios del Consumo (IPC) registra una baja de 2% en comparación con los primeros cinco meses del año pasado. Es el peor momento del alza de la inflación y si esta se estabiliza hacia el 8% anual, como todo parece indicar, se observará que esta pérdida será menor.

Sin embargo hay un impacto del desempleo que alimenta esta parte de la baja porque cuando se miden los ingresos de las personas que integran los hogares no se observan caídas tan pronunciadas. Por ejemplo, los salarios registran el mismo período una caída del 1,4% y las pasividades apenas del 0,1%.

En el comparativo del último año hay menos puestos de trabajo (empleo) y por consiguiente una mayor cantidad de personas desocupadas. Esta parte de la historia está jugando en contra del ingreso de los hogares.

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