Según informe de S&P, además de elevar monto se debe ser más eficiente

La región necesita invertir unos US$ 336.000: en infraestructura

Las seis principales economías de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú) enfrentan necesidades de inversión en infraestructura por el equivalente a 1% del Producto Interno Bruto (PIB) sumado, unos US$ 336.000 millones, según un informe de la calificadora de riesgo Standard & Poor’s (S&P).

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Uruguay precisa fuertes inversiones en el sector. Foto: Archivo El País

El reporte titulado "Global Infrastructure Investment: Timing Is Everything (And Now Is The Time)" —"Inversión Global en Infraestructura: el timing es todo (y ahora es el momento)"— señala que como porcentaje del PIB, "la inversión en infraestructura en América Latina está por debajo del promedio mundial de 3,8%".

Disponer de recursos para destinar a obras viales, vías férreas, portuarias es uno de los desafíos que enfrenta también Uruguay (ver aparte) que no está incluido en el reporte de S&P.

Según la calificadora, "para el periodo 2008-2012, la región en su conjunto ha destinado 3% del PIB a diversos proyectos (o unos US$ 150,000 millones anuales, dado que el PIB promedio fue de US$ 5 billones durante el periodo de cinco años).

Por país, "el gasto está cerca del promedio mundial en Argentina, Brasil, Colombia y México, mientras que es menor en Chile (2% del PIB) y mayor en Perú (4% del Producto)", agregó.

Estas "diferencias intrarregionales son probablemente el resultado de que Chile ya había invertido más agresivamente que sus vecinos antes de 2008, y sus necesidades de infraestructura eran por lo tanto inferiores, mientras se dio la situación contraria en Perú. Otra razón puede ser que Chile utiliza mejores criterios para evaluar proyectos e invierte más eficiente que sus competidores", explicó S&P..

"Si bien se necesita más inversión, tal vez una mejor manera de cerrar la brecha de infraestructura es mejorar la eficiencia. Sin duda, la infraestructura pública es notoriamente derrochadora e ineficiente no sólo en América Latina, sino en otras regiones, como Asia-Pacífico", afirmó la agencia.

Según el documento, "América Latina podría cerrar la brecha entre la infraestructura actual y la necesaria a la misma velocidad ya sea simplemente duplicando la inversión al 6% del PIB o incrementando la inversión del 3% al 4% del PIB y adoptando mejores prácticas. Ciertamente, la segunda alternativa es mejor, y más fiscalmente realista, ya que reduce las transferencias de ingresos no deseados".

Es así que S&P estimó que "la brecha de infraestructura para América Latina y seis de sus siete economías más grandes (excluyendo Venezuela debido a las limitaciones de datos) es del 1% del PIB (o alrededor de US$ 336.000 millones en cinco años)".

La calificadora calcula que el efecto que un aumento de la inversión regional de esta magnitud tendría en el PIB real de los países en el año 2017, sería desde 1,3 a 2,5 en México y en Brasil respectivamente (ver aparte).

Cambio de paradigma.

"Mientras tanto, la composición de la inversión en infraestructura en América Latina, en relación con el gasto público y privado, ha estado cambiando drásticamente en las últimas tres décadas", indicó S&P.

Así, "en la década de 1980, la mayoría, si no toda, la infraestructura fue construida, financiada y mantenida con fondos públicos. En la década de 1990, la participación del sector privado creció significativamente a través de la privatización y concesiones (y no sólo en las telecomunicaciones, también en los servicios de agua y transporte, como carreteras, puertos y aeropuertos)", expresó el informe.

"Contrariamente a una opinión generalizada, la participación del sector privado en infraestructura - tanto PPP (proyectos de Participación Público-Privada) y privatizaciones continuó hasta la década de 2000, excepto en México y Argentina", añadió.

Salvo en esos dos países, "la participación del sector privado está viva y bien en América Latina. Por ejemplo, en Brasil, la mayor economía de la región, el porcentaje de la participación privada en la inversión total en infraestructura se duplicó a cerca de un 60% desde la década de 1990", afirmó.

En Uruguay se estimó en US$ 4.000 millones

A fin del año pasado, el recientemente creado Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (Ceeic) evaluó que "el desafío de inversión incremental" en infraestructura vial "respecto a la situación actual ascendería a 7% del Producto Interno Bruto PIB en todo el quinquenio". Ese porcentaje, en la suma de los cinco años del próximo gobierno representa US$ 3.894 millones.

El gobierno electo ha mencionado como una de sus prioridades la inversión en infraestructura para lo que prevé distinto tipo de financiamiento: recursos propios, endeudamiento y proyectos de Participación Público-Privada (PPP).

El efecto de invertir, en la economía de los países

En el informe, Standard & Poors calcula el "efecto multiplicador", una estimación sobre el beneficio que tendría durante tres años para diversas economías el incremento en el gasto de infraestructura de 1% del PIB real en un año. En América Latina, dicho efecto multiplicador va desde 2,5 en Brasil (en el mismo nivel que para Gran Bretaña, con el valor más alto) a 1,8 en Argentina y 1,3 en México, en comparación con 1,7 para Estados Unidos, 1,4 para la Eurozona y 1 para Australia (el menor entre los países analizados). En otras palabras, por cada real brasileño destinado a la inversión del sector público en 2015, por ejemplo, se agregarían 2.5 reales al PIB durante tres años.

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