crisis económica y política

Rousseff dice que Brasil superará sus "dificultades" a corto plazo

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó ayer que Brasil superará a "corto plazo" sus actuales dificultades económicas, que calificó nuevamente como "coyunturales", siempre que sea aprobado el ajuste fiscal que presentó a consideración del Congreso.

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La presidente Rousseff defendió el ajuste en marcha. Foto: Reuters

"Sólo podemos superar esa situación momentánea de dificultad, ya que nuestro desequilibrio es momentáneo, con la aprobación del ajuste. Tras la aprobación del ajuste salimos de eso en el corto plazo", afirmó la jefa de Estado en un discurso en el estado de Río Grande do Sul.

El gobierno anunció a comienzos de este año una serie de medidas de austeridad, que incluyen el control de gastos, el aumento de impuestos, el encarecimiento del crédito y el recorte de ciertos beneficios laborales, para hacer frente al déficit récord en las cuentas públicas del año pasado.

Las medidas, sin embargo, han sido criticadas hasta por sindicatos y sectores de izquierda aliados de Rousseff, por lo que no cuentan con un apoyo mayoritario en el Congreso.

Los analistas atribuyen las actuales turbulencias en el mercado financiero brasileño, con el dólar en su mayor nivel en casi doce años, a la resistencia del Parlamento a aprobar las medidas que, según el gobierno, son necesarias para impedir que Brasil termine 2015 con crecimiento económico negativo.

La mandataria aseguró que "no estamos ajustando porque nos guste ajustar. Lo estamos haciendo porque el país tiene que seguir creciendo, generando empleo e impulsando políticas sociales".

"Hemos vivido en los últimos días un momento bastante tenso en Brasil y quiero decir, con la más absoluta sinceridad, que en los últimos seis años el gobierno adoptó todas las medidas posibles para que la crisis no afectase a la población, pero ahora no tenemos cómo seguir absorbiéndolo todo", afirmó la presidenta al justificar las medidas y admitir que afectarán a toda la población.

Rousseff aseguró que el gobierno seguirá asumiendo parte del costo por la crisis y hasta recortará sus gastos, pero advirtió que la población tiene que asumir algunos ajustes para ayudar a enderezar la economía.

La jefa de Estado negó nuevamente que Brasil enfrente una crisis económica y describió la situación negativa como "un momento de dificultad pasajero y coyuntural".

Pese al relativo optimismo de la gobernante, la economía brasileña está estancada y puede sufrir una contracción del 0,7 % este año, según las últimas proyecciones del mercado financiero; la inflación interanual hasta febrero avanzó 7,7 %, su mayor nivel en diez años; el dólar escaló a su mayor nivel en doce años y el desempleo comenzó a crecer en los últimos meses.

Rousseff, en su discurso en Río Grande do Sul en un acto ante productores de arroz, aseguró que el Gobierno proseguirá el ajuste en los próximos días con un recorte "significativo" en los gastos públicos previstos en la ley de Presupuesto de 2015 aprobada esta semana por el Congreso con tres meses de atraso.

"Así que la ley del Presupuesto sea sancionada, haremos un recorte que será significativo. No será un recorte pequeño", admitió la mandataria.

Rousseff dijo que la reducción de los gastos públicos es necesaria para alcanzar la meta que el gobierno se propuso de cerrar este año con un superávit primario en las cuentas públicas equivalente al 1,2 % del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

"Para lograr eso contamos con las medidas que fueron enviadas al Congreso y también con la reducción de nuestros gastos", dijo.

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