brasil estancado

Rousseff dice que la recuperación de la economía comenzará a fin de año

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, vaticinó ayer que la economía del país saldrá de su estancamiento y dará sus primeras muestras de recuperación a finales de este año.

"Estamos haciendo todo el esfuerzo para que al final de este año las señales de recuperación comiencen a reaparecer", afirmó la mandataria en un discurso durante la inauguración del Salón Internacional de la Construcción Civil en San Pablo.

Rousseff reiteró que los fundamentos de la economía brasileña son "sólidos" y aseguró que los problemas que atraviesa el país son "estrictamente coyunturales".

La economía brasileña está estancada, las cuentas públicas están en números rojos, con un importante déficit fiscal y un creciente desequilibrio en la balanza comercial, y la inflación ha escalado hasta el 7,7%, su mayor nivel en diez años.

Para corregir estos problemas, el gobierno ha lanzado una serie de medidas de austeridad, que incluyen el control de gastos, el aumento de impuestos, el encarecimiento del crédito y el recorte de ciertos beneficios laborales, lo que ha sido criticado tanto por los sindicatos y sectores de la izquierda como por la oposición.

La mandataria volvió a defender la necesidad de estas "correcciones", que, según dijo, fomentarán la recuperación, la creación de empleo y sentarán las bases para crear un modelo económico "más competitivo".

Rousseff también negó que los ajustes vayan a afectar a los programas sociales y de infraestructura "más importantes" del gobierno y reiteró su compromiso para impulsar una nueva fase del programa estatal de construcción de viviendas populares, dedicado a los más pobres, llamado "Minha Casa, Minha Vida".

En los cinco primeros años del programa, se han entregado cerca de 2,080 millones de viviendas y el gobierno pretende contratar otros 3 millones hasta 2018, según dijo Rousseff.

Asimismo, anunció que durante el presente mes de marzo el Gobierno publicará un nuevo programa de concesiones de aeropuertos, puertos e hidrovías, a la vez que hizo un llamamiento al sector privado para que no pare de invertir y contribuya a la recuperación.

Antes de su discurso, Rousseff paseó por la feria de construcción y recibió abucheos por parte de un grupo de personas que trabajaban en el recinto, el Centro de Convenciones de Anhembí.

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