A GNLS, que tiene la operación, se le atrasa más el proyecto

Sunca pide que garanticen a OAS en la regasificadora

Los trabajadores contratados por la empresa OAS para la construcción de la obra civil de la regasificadora resolvieron ayer exigir que el consorcio GNLS (contratante de OAS) sea garante del acuerdo por el cual unos 150 operarios de los 700 que integran la plantilla pasarían a seguro de paro por el plazo de dos meses.

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En Punta de Sayago se construye el muelle donde irá el barco. Foto: Gas Sayago

Esto enlentecerá el proyecto de la regasificadora que ya viene retrasado y se estima podría estar en funcionamiento en el último trimestre del año (cuando la fecha original era junio).

El dirigente del Sunca, Richard Ferreira dijo a El País que la firma brasileña propuso un sistema de seguro de paro rotativo que incluye un complemento económico para que los trabajadores no tengan pérdida salarial. El sindicato trasladó ayer el pedido de la asamblea a representantes de GNLS (el consorcio conformado por GDF-Suez y Marubeni para la operación de la planta) y la respuesta se tendrá la próxima semana.

"En definitiva lo que estamos tratando de ubicar son garantías respecto al futuro de la empresa en el proyecto. La asamblea votó que no haya seguro de paro hasta que estén las garantías correspondientes", afirmó Ferreira.

La decisión de la firma OAS de reducir temporalmente la cantidad de operarios que desempeñan tareas en las obras de construcción del muelle responden a diferencias técnicas que existen con GNLS en el diseño del proyecto.

Esas discrepancias han cobrado fuerza justo en un momento complicado que atraviesa OAS desde el punto de vista financiero, a lo que se suma la investigación de la que son objeto algunos de sus directivos por el escándalo de corrupción de Petrobras en Brasil.

Esta semana el director Nacional de Trabajo, Luis Romero dijo a El País que ya sea con esta o con otra empresa la gente que sea enviada al seguro volverá a trabajar porque la planta "va a seguir haciéndose".

La idea del gobierno era que la planta estuviera operativa en el segundo semestre del año, pero la delicada situación de la brasileña OAS que ingresó en default el mes pasado y el retraso que existe en el plan de obra ha complicado las cosas.

Fuentes cercanas al negocio de la regasificadora revelaron a El País la semana pasada que GNLS maneja rescindir el contrato con OAS desde noviembre de 2014 ante las dificultades de la empresa brasileña. Por otra parte, otra fuente cercana al tema había indicado que otra empresa constructora chilena podría hacerse cargo de la obra en caso que la brasileña no siga adelante.

En enero, la agencia Fitch rebajó la calificación de OAS a C y luego hicieron lo mismo Standard & Poor´s y Moody´s. Esta es la nota más baja y están normalmente en concurso de acreedores y supone cesación de pagos.

La principal contratista de la obra civil de la regasificadora intenta conseguir 500 millones de reales, unos US$ 180 millones para evitar llegar a solicitar la recuperación judicial que en Uruguay se conoce como ir a concurso.

Según informó el diario Folha de San Pablo esta semana, el dinero es visto como necesario para que la empresa pueda mantener las obras que tiene a su cargo en funcionamiento, mientras concreta la venta de activos del grupo.

La obra civil de la planta incluye una escollera de 1,5 kilómetros, dos muelles para el amarre de la unidad regasificadora y el atraque de los barcos que transportan gas en estado licuado. Pero, su evolución no está de acuerdo al cronograma proyectado por motivos climáticos e incluso la aplicación de paros por parte de los trabajadores.

La regasificadora es una de las mayores obras de infraestructura de la historia de Uruguay. Con un costo de US$ 1.225 millones y una capacidad de producción de 10 millones de metros cúbicos de gas diarios.

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