BOOM, ENFRIAMIENTO Y PRESIONES RECESIVAS

Talvi: la economía sin crisis, sin ahorro y con dificultades

“Tenemos impuestos finlandeses y servicios latinoamericanos”, cuestionó.

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Talvi: el director académico de Ceres en la conferencia que brindó ayer . Foto: F. Flores

El economista Ernesto Talvi indicó que la regla fiscal en Uruguay es que siempre haya déficit, más allá de la época por la que transite el país. Así es que se genera cuando se produce un boom de la economía, en recesión, durante una reactivación o cuando llega una desaceleración. Señaló que el gobierno debió adoptar el modelo chileno: ahorrar durante la expansión para tener recursos cuando lleguen momentos de enfriamiento, pero no lo hizo.

Ayer, el economista y director académico de Ceres, realizó un repaso por la economía local a la que ubicó entre una compleja situación económica externa y un delicado equilibrio político interno.

Talvi señaló que el Frente Amplio en el gobierno transitó entre 2005 y 2012 en un escenario de condiciones favorables y por primera vez ahora debe enfrentar uno desfavorable.

La situación macroeconómica actual que describió, incluyó a una depreciación del peso uruguayo; una inflación que por primera vez desde la crisis de 2002 superó los dos dígitos; una tasa de crecimiento muy por debajo de la registrada años anteriores y un desempleo que comenzó a aumentar.

"Haciendo una lectura mecánica se puede decir que sobrevuelan presiones recesivas. No estamos técnicamente en una recesión, pero las presiones recesivas se sienten", afirmó.

Agregó que se atraviesa por "dificultades" pero "no estamos en crisis".

Por encima de todos esos elementos señaló como el principal desequilibrio al deterioro fiscal. "La situación en la que estamos hoy no nació por generación espontánea, nació porque hubo un exceso de gastos imposible de sostener en tiempos de normalidad", afirmó. Señaló que el país atravesó por una primera etapa entre 2005 y 2011 de boom "donde se gastó todo lo que entró". Igual con eso, como la expansión era notoria y los ingresos crecían, el déficit fiscal se mantuvo en el entorno de 1% del Producto Interno Bruto (PIB). Pero después se ingresó en una segunda etapa, de enfriamiento de la economía, a partir de 2012. Y allí, el "gasto público siguió su curso; se siguió gastando y gastando", criticó Talvi.

En ese contexto de gasto excesivo mencionó el ingreso de funcionarios públicos e indicó que en el primer gobierno de Tabaré Vázquez entraron 19.000 empleados, mientras que durante la administración de José Mujica fueron 44.000.

Indicó que esos 44.000 funcionarios le implican al gobierno un gasto anual de US$ 550 millones, cifra similar a la del ajuste fiscal anunciado.

"Se gastó cada peso que entró cuando empezó el enfriamiento como si no hubiera mañana y se llegó al boquete fiscal que tenemos hoy", cuestionó.

Allí, entonces, planteó cuál debería haber sido la opción. "Tendríamos que haber tenido una regla fiscal a la chilena. Ahorrar en tiempo de vacas gordas para desahorrar en otros tiempos. Embalsar el agua cuando llueve para soltarla cuando hay sequía. Uruguay es al revés, en el boom hay déficits chicos, en la recesión déficits más grandes, en la recuperación un déficit un poco más chico, en la desaceleración un déficit un poco mas grande. Esa es la regla de Uruguay", remarcó Talvi.

"Si hubiéramos seguido la regla de Chile no nos hubiéramos gastados ingresos excepcionales; solamente gastado aquellos que sabemos que vamos confiablemente a poder contar con ellos", añadió.

Comentó que actualmente Chile entró en una etapa de enfriamiento y pasó de un superávit fiscal de 2% a un déficit de 1%. "Empeoró su posición fiscal en 3 puntos del PIB. ¿Creen que en algún momento las calificadoras de riesgo le están diciendo algo a Chile?", preguntó.

Añadió que ese país tiene fondos para financiar 10 años de déficit de 2%. "Ahora tiene 1% y está pensando en bajar impuestos y en aumentar el gasto en infraestructura que es lo que tendríamos que estar haciendo nosotros. Eso es hacer política anti cíclica", afirmó.

Sin embargo, Chile en 2014 acudió a una suba de impuestos para financiar mayores gastos estructurales.

Talvi criticó que el gobierno uruguayo plantea "subir impuestos a las familias y a las empresas en momentos que están en dificultades y bajando gastos de inversión en momentos que ella se contrae", agregó.

Talvi afirmó que la readecuación fiscal que anunció el gobierno (con las modificaciones al Impuesto a la Renta de las Personas Físicas —IRPF— como principal medida) es un ajuste, algo que el gobierno se había comprometido a no efectuar en la campaña electoral.

"No entiendo muy bien cuál es la dificultad de decirle a la gente la verdad. Tendrían que decir: nos duele mucho tener que subir impuestos, no es lo que prometimos en nuestra campaña electoral, pero las circunstancias se deterioraron de una manera no prevista y no nos queda más remedio que optar por el mal menor. Castigar aún más a los castigados para evitar perder el buen crédito que hoy tiene el país. Esto hubiera sido decir la verdad, porque lo es", sostuvo.

Indicó que el ajuste ha generado el rechazo de la población donde se entiende que la carga fiscal es onerosa.

Por último, ejemplificó que el gobierno de Finlandia le cobra a un ciudadano de ingreso medio una tasa tributaria muy similar a la de Uruguay. "Hay una pequeña diferencia. Finlandia está entre los países que ofrece los mejores servicios públicos del mundo. En Uruguay tenemos impuestos finlandeses, pero servicios latinoamericanos", dijo.

Las lágrimas en el cierre.

Sobre el final de su disertación Talvi dedicó ocho minutos a la presentación de "Encuentros ciudadanos", un proyecto de Ceres, mediante una filmación que se proyectó en Kibon, donde se realizó la conferencia. Consiste en un ciclo de conferencias que brinda el economista y que ya comenzó en algunas localidades. Indicó que surgió la "preocupación y frustración generada en la mayoría de los uruguayos tras una década de bonanza en la que pudo creerse que habíamos entrado en la senda del desarrollo". Observó atentamente la proyección —que incluía disertaciones propias y comentarios de participantes—. Pero la emoción le jugó una mala pasada: al terminar la proyección apenas pudo aguantar las lágrimas y despedirse del auditorio.

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