Pascal Saint-Amans

"Uruguay está en el camino correcto"

Desde febrero de 2012 es el director para el Centro de Política y Administración Tributaria de la OCDE. Ingresó en 2007 y jugó un papel clave en el avance de la agenda de transparencia fiscal del organismo.

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PASCAL SAINT-AMANS

—Algunas críticas que ha recibido el proyecto BEPS es que surge de la OCDE que es un organismo que está integrado por 34 países desarrollados.

—Es un asunto global, que es de preocupación de todos los países del mundo, quizás no los paraísos fiscales, pero todo el resto sí. Tenemos que proveer una solución global. El G20 nos mandató a nosotros, que fuimos los que en 2012 le dijimos "deberían mirar esto". Porque les dijimos que se debería trabajar en ello, el G20 nos dijo "por favor, háganlo". Con intercambio de información tributaria, que fue una experiencia dolorosa con Uruguay y ahora está aclarada y tenemos la mejor relación con Uruguay, demostramos que había que trabajar en ello y lo hicimos con todos los países del G20. Así que no es la OCDE, es la OCDE más China, Brasil, Argentina, Sudáfrica, India, Indonesia en igualdad de condiciones. Pero, como este es un gran tema para países en desarrollo, los involucramos en este proceso y más de 100 países fueron consultados. Pero, más aún, tenemos 18 países en desarrollo trabajando en el Comité de Asuntos Fiscales que es donde se toman las decisiones. Este es en particular, el caso de Uruguay, que ha participado y ha trabajado de manera positiva.

—Sobre Uruguay, mencionó que al principio fue doloroso pero ahora está todo más claro. ¿Cómo analiza ese camino que tuvo donde primero fue puesto en una lista gris y ahora ya ha pasado las dos fases de revisión entre pares sobre intercambio de información tributaria?

—Debo decir que lo que ocurrió en 2009 (cuando el país fue incluido en la lista gris de no cooperantes) fue extremadamente desafortunado, porque Uruguay es un país fantástico, uno de los más estables en América Latina y un modelo de democracia y tenían secreto bancario, por las razones que conocemos. Es verdad que en 2009 Uruguay fue tomado un poco por sorpresa, pienso que hubo falta de análisis de lo que estaba pasando y por eso terminaron casi accidentalmente en esa lista. Luego llevó un tiempo para despertarse y entonces las cosas se han hecho. En la relación con los vecinos, hubo dificultades pero ahora están en el camino correcto. El mundo ha cambiado. Cuando Suiza se compromete a intercambiar información en forma automática, ese es un gran cambio y es difícil decir "yo no voy a cambiar". Ahora es fácil, estamos trabajando muy bien con Uruguay, pienso que su legislación ha cambiado y no hay mayores asuntos que hayan quedado pendientes. Pero, en el resto de la política tributaria internacional, Uruguay ha decidido ser un observador participante del Comité de Asuntos Fiscales, que es el cuerpo donde se discute todo este tipo de temas y se deciden. Es una gran movida de Uruguay. Recibimos la información hace unos días. Pablo Ferreri ha jugado un papel clave allí y estamos extremadamente contentos de tener a Uruguay, como una economía inteligente, en desarrollo, que puede estar incluido en nuestro trabajo.

—¿Puede convertirse en miembro y así formar parte de las decisiones?

—Pienso que Uruguay sería más que bienvenido como miembro del Comité de Asuntos Fiscales, absolutamente, y escuché que como miembro de la OCDE, pero eso va más allá de mi capacidad.

—Uruguay se comprometió con el estándar de intercambio de información automática en 2018, ¿qué pasos debe seguir?

—Hay algunos cambios en la legislación doméstica, algunos deberes para la administración tributaria. Es implementación, y ese es un desafío que enfrentan todos los países y trabajamos con todos ellos para poner en marcha un sistema común. Uruguay es realmente parte de ello.

—¿Pero el secreto bancario alcanza con ser más flexibilizado o tiene que desaparecer?

—El secreto bancario para los uruguayos no es nuestro tema. El secreto bancario para no residentes sí, está llegando a su fin, absolutamente. En todos lados. En Suiza, Singapur, Hong-Kong, en todas partes del mundo.

—¿Qué pasa con los países que no se comprometen con estos estándares?

—Es presión de los pares…

—Con Panamá por ejemplo, ¿qué puede pasar?

—Tú lo nombraste. Es presión de pares. Si no te mueves, tus competidores estarán preocupados porque tendrán un campo de juego desnivelado. Los otros países que están perdiendo dinero, están preocupados porque pierden dinero. Si un solo país no se mueve, eso será una gran presión.

—¿Pero hay sanciones?

—La primera sanción empieza cuando tus socios pierden la confianza en vos. Esa es la peor sanción que te puede ocurrir. Es decir, los países no están pensando en enviar al Ejército, pero hay otras dimensiones. Cuando todos piensan que una jurisdicción no hace sus deberes, se vuelve problemática en términos de reputación y en la industria financiera, cuando perdés tu reputación, perdés las buenas inversiones.

El impulsor de las transparencias.

Desde febrero de 2012 es el director para el Centro de Política y Administración Tributaria de la OCDE. Ingresó en 2007 y jugó un papel clave en el avance de la agenda de transparencia fiscal del organismo. En octubre de 2009 fue nombrado jefe de la División del Foro Global de Transparencia Fiscal. Se graduó en la Escuela Nacional de Administración (ENA) en 1996, y además tiene un título del Institut d’études politiques de París.

Previo a la OCDE, ocupó varios cargos en el Ministerio de Finanzas francés. También fue miembro del Grupo de Expertos sobre Cooperación Internacional de la ONU en el ámbito fiscal y director financiero de la Comisión de Regulación de Energía entre 1999 y 2002.

Recientemente Saint-Amans estuvo en Lima para presentar ante ministros de Economía del G20 el plan BEPS y tuvo tiempo de practicar una de sus aficiones: el surf.

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