La directora gerente del FMI confía en que se ejecuten reformas cruciales

"En Uruguay no preveo recesión, ni desaceleración prolongada"

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la francesa Christine Lagarde, estará en Lima esta semana para participar en la junta de gobernadores del grupo del Banco Mundial y del FMI.

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Lagarde confía en la capacidad del gobierno uruguayo para adoptar medidas. Foto: Reuters

Luego de 46 años, esta reunión tendrá lugar en un país de América Latina y, antes de su llegada, en entrevista exclusiva para el Grupo de Diarios América (GDA), analizó la situación de varios países de la región y, además, explicó las medidas que el FMI está tomando para evitar los golpes de los ciclos económicos.

Lagarde dijo que "la región ha experimentado cambios radicales desde que nos reunimos en Brasil en 1967, y las reuniones brindarán una excelente oportunidad para hacer un balance de dónde se encuentran los países y hacia dónde quieren dirigirse. ¡Y el FMI también ha cambiado! Nos hemos convertido en una institución mucho más abierta y transparente, al igual que nuestras reuniones. Esperamos la presencia de más de 13.000 participantes, y llevaremos a cabo varios seminarios en los que abordaremos cuestiones que van desde los precios de las materias primas hasta la desigualdad, con presentadores provenientes de muy diversos ámbitos".

Durante la próxima semana, ministros de Economía, presidentes de bancos centrales y otras autoridades de 188 países estarán en Lima para discutir hacia dónde va la economía mundial.

Lo que sigue es un resumen de la entrevista con Lagarde.

—Si existe una regularidad empírica en la historia de la economía mundial, es que las crisis financieras globales se repiten en el tiempo. Si la historia sirve algo de guía, cada 10 o 20 años hay una crisis de este tipo. ¿Dónde cree el FMI que podrían aparecer estas nuevas fuentes de riesgo, difíciles de identificar para los reguladores?

—El trabajo que realizamos junto con los reguladores nacionales e internacionales consiste en señalar las lagunas, las vulnerabilidades y los riesgos, a fin de reducir la probabilidad de que se produzcan esas crisis. Estamos en mejores condiciones que hace cinco años, por ejemplo, para dotar de más capacidad de resistencia a nuestros sistemas financieros a nivel mundial. Las autoridades de todo el mundo han logrado avances significativos en el establecimiento de requisitos de capital y liquidez más estrictos, la aplicación de recargos de capital a los megabancos internacionales, así como la adopción de normas claras en materia de supervisión y resolución.

Pero obviamente para anticiparnos a la próxima crisis, es necesario avanzar aún más en otros aspectos importantes. Por ejemplo, el modelo de "bancos gigantes" que son demasiado grandes para quebrar sigue siendo una cuestión problemática. Persiste el problema de la opacidad de los balances; la banca paralela sigue siendo un sector que parece concentrar el riesgo. También necesitamos una regulación y una implementación internacional más congruentes, incluso en áreas críticas como la resolución bancaria. Ya se ven países que se están moviendo en distintas direcciones en algunos ámbitos, por ejemplo, en la forma de calcular el riesgo de los activos y de restringir los excesos de la banca.

—¿Qué está monitoreando el FMI, y qué medidas preventivas se están planeando? Las tasas en EE.UU. están en 0% desde 2008, y en Europa y Japón es altamente probablemente que existen tasas negativas por varios años más. Esto obliga a los inversores a salir a buscar riesgo para poder obtener retornos.

—Como señalé, para anticiparnos a posibles problemas tenemos que seguir avanzando en lo que se refiere a la transparencia en el sector financiero, mejorando la regulación a nivel local, regional y mundial, y, sobre todo, tenemos que seguir trabajando en forma conjunta para alcanzar la meta de un sector de servicios financieros sólido y resistente y que sea capaz de respaldar a la economía real de forma eficaz.

—¿Cuál será el impacto de la baja de precios de las materias primas para las economías productoras (como los países de Sudamérica) y por cuánto tiempo se prolongará, según su proyección, esta fase?

—Según nuestras proyecciones, los precios mundiales de las materias primas son débiles y permanecerán por debajo de los máximos registrados en 2011 por el futuro previsible. Desde luego, los precios más bajos de las materias primas implican continuos desafíos para los exportadores netos de materias primas de América del Sur, que se verán reflejados, entre otros aspectos, en ingresos nacionales más bajos, disminución de la inversión y empeoramiento de los saldos fiscales. Además, como se prevé que los precios de las materias primas permanezcan en niveles bajos por el futuro previsible, junto con un deterioro de las perspectivas de inversión, el potencial productivo de la región también se ha contraído.

Para restablecer el crecimiento y diversificar sus economías, los países de América del Sur deberían emprender reformas de gran alcance. Me refiero a dos cuestiones en concreto: la brecha de infraestructura en la región sigue siendo significativa, y es necesario mejorar el capital humano. Esto implica mejorar las redes de transporte y comunicación, mejorar el saneamiento y el abastecimiento de agua, hacer más eficaz y competitivo el sistema educativo, y mejorar el suministro de servicios de salud. Esto no será posible si no se incrementa el nivel de inversión en infraestructura y ahorro en los países de América Latina, algo que no puede hacerse de la noche a la mañana. De todos modos, una economía más resistente, productiva y diversificada es sin duda un objetivo en el que vale la pena invertir.

—En Uruguay se acaba de conocer que en el segundo trimestre, el Producto Interno Bruto (PIB) mostró una caída, ¿Uruguay va a sufrir una desaceleración peor a la esperada? ¿Cómo pueden salir adelante?

—En Uruguay, la actividad económica fue más débil de lo previsto en el segundo trimestre debido a factores en su mayoría temporales, como una reducción de la producción hidroeléctrica provocada por la sequía. Pero observamos asimismo una desaceleración más general en la región, que afecta también a Uruguay. Por este motivo, el FMI, al igual que otros, ha revisado a la baja los pronósticos de crecimiento para este año y el próximo. Pero aun así, no prevemos una recesión o ni siquiera una desaceleración prolongada en Uruguay. Confiamos en la capacidad de las autoridades uruguayas para adoptar las medidas adecuadas para preservar la estabilidad económica y financiera, que ha sido la piedra angular de la satisfactoria evolución económica de Uruguay a lo largo de la última década, y para ejecutar reformas cruciales a fin de respaldar el crecimiento en el largo plazo.

—Brasil perdió el grado inversor y tiene enormes dificultades políticas para aprobar en el Congreso un plan de ajuste fiscal para 2016. ¿Es Brasil una decepción? ¿Qué tan grave es la situación de Brasil? ¿Cuán preocupante es la posibilidad de destitución o renuncia de la presidenta Dilma Rousseff (por su impacto sobre la situación económica) y qué efectos secundarios puede tener la crisis brasileña en América Latina?

—¡Son muchas preguntas en una! A ver si puedo abordarlas una a una. En primer lugar, está claro que Brasil se enfrenta a graves dificultades económicas. Se prevé que la economía se contraiga notablemente este año debido a la caída de la inversión y el consumo, y es probable que permanezca en territorio negativo en 2016 (publicaremos nuestros pronósticos revisados el 6 de octubre). Además, la crisis política causada por la investigación en curso de Petrobras ha creado incertidumbre, lo que a su vez ha tenido un impacto en la confianza de los consumidores y las empresas. Por lo tanto, sin duda el país atraviesa momentos difíciles, y esto ya se está traduciendo en un aumento de las tasas de desempleo y el deterioro de las condiciones crediticias.

Para mejorar la situación y recuperar la confianza, la inversión y en definitiva el crecimiento, es esencial restablecer la sostenibilidad fiscal y fortalecer los marcos de política macroeconómica. La posición fiscal de Brasil se beneficiaría en gran medida de la adopción de un enfoque robusto, estratégico y ambicioso, centrado en aliviar las presiones crónicas y estructurales de gasto. Esto ayudaría sin duda a traer la tendencia de la relación deuda/PIB en niveles sostenibles y a estimular la confianza. En este sentido, damos la bienvenida a los esfuerzos realizados por las autoridades por registrar nuevamente un superávit de las cuentas fiscales en 2016, lo que constituye un paso en la dirección correcta. Estas medidas, sumadas a un esfuerzo continuo para implementar reformas estructurales orientadas a aumentar la productividad y la competitividad, son esenciales para asegurar un crecimiento duradero y preservar los extraordinarios avances logrados por Brasil en la lucha contra la pobreza y la desigualdad en las últimas décadas.

Brasil sigue siendo la economía más grande de la región y un importante mercado emergente. Por tanto, lo que ocurre en Brasil afecta a sus vecinos, a la región y a otras regiones. Esperamos que las autoridades brasileñas tomen las medidas necesarias para garantizar que Brasil pueda seguir siendo el motor de crecimiento regional que ha sido hasta ahora.

Venezuela: economía en fase "muy grave".


—¿Cree que un nuevo gobierno argentino se enfocará con mayor énfasis en arreglar la situación con los holdouts, bajar la inflación y normalizar la situación con el FMI? ¿Qué deberá hacer el próximo gobierno con los problemas de las estadísticas oficiales?

—Dado que las elecciones se celebrarán a fines de este mes, no quisiera hacer ningún comentario sobre las prioridades de política económica de un nuevo gobierno. Lo que puedo decir, sin embargo, es que el FMI está preparado para ayudar a las autoridades argentinas de la manera que consideren adecuada. Nos complacería tener la oportunidad de reanudar nuestro diálogo anual (por Artículo IV corresponde con todos los países miembros) y entablar un diálogo de política económica más profundo con las autoridades para ayudarles a lograr un crecimiento sostenible e inclusivo, si lo desean.

Con respecto a los datos oficiales, hemos mantenido un diálogo constructivo y fluido con las autoridades sobre esta cuestión. Han realizado avances para subsanar las deficiencias en la calidad de los datos oficiales de Argentina sobre el PIB y el Índice de Precios del Consumo (IPC). En cuanto a los pasos siguientes, el directorio ejecutivo del FMI ha señalado algunas medidas correctivas que las autoridades deben adoptar para asegurar que los datos se adecuen a las mejores prácticas internacionales y examinará esta cuestión a más tardar el 15 de julio de 2016.

—¿Cuál es en su opinión el mayor problema económico que afronta Venezuela?

—La economía venezolana no se ve afectada por un solo problema económico importante. Venezuela se enfrenta a varios problemas y ciertamente la situación económica parece ser muy grave y se ha deteriorado en los últimos meses. La caída de los precios del petróleo ha afectado a las exportaciones, ha frenado las importaciones, y la capacidad productiva se ha reducido drásticamente. Además, los déficits fiscales están aumentando ante la caída de los ingresos fiscales petroleros. Por último, se prevé que la inflación aumente a niveles que podrían indicar un riesgo de hiperinflación.

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