OPORTUNIDADES CON ARGENTINA

Los vaivenes comerciales por la relación con Argentina

Políticas de Macri ambientan cambios que ya se ven y otros que tardarán.

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Uruguay espera retomar el nivel de ventas de años atrás a Argentina. Foto: Reuters

Se aguarda que la llegada de capitales y el levantamiento de trabas comerciales en Argentina puedan reactivar las alicaídas relaciones bilaterales. Sin embargo, todavía se sienten los perjuicios de las políticas kirchneristas aplicadas en los últimos años en distintos sectores de la actividad local.

Mejorar el saldo de la balanza comercial con un aumento de las exportaciones, captar mayor cantidad de inversión o volver a recibir mercadería argentina en tránsito en el Puerto de Montevideo son tres de los aspectos más esperados. Y si bien el gobierno de Mauricio Macri ya adoptó medidas que revierten anteriores disposiciones o exigencias que aplicó la administración de Cristina Fernández que perjudicaron a Uruguay, los resultados aún no son los esperados.

Ayer, durante el evento "Cambios en Argentina y sus efectos en el comercio bilateral", organizado por la Cámara de Comercio se informó que el saldo de la balanza comercial con Argentina fue deficitario en US$ 778 millones en 2015.

A su vez, Claudia Peisino del Departamento de Inteligencia Competitiva del Instituto Uruguay XXI informó que en la década del 90 Argentina representaba un 16,5% de las exportaciones totales de Uruguay y pasó al 5% el año pasado.

Además, según información que brindó Uruguay XXI a El País de los 10 primeros productos uruguayos exportados a Argentina en el primer trimestre del año se produjeron caídas en siete respecto al mismo período del año anterior.

Los descensos se verificaron en las exportaciones de autopartes (-1,5%), papel y cartón (-31,7%), pinturas y barnices (-7,6%), plásticos y sus manufacturas (-6,8%), margarinas y aceites (-7,8%), caucho (-21,4%) y vestimenta, calzado y otros textiles (-23,2%).

A su vez, los aumentos se observaron en artículos de limpieza (+67,8%), productos farmacéuticos (+69,3%) y sustancias químicas (+79,1%).

El total de los productos exportados en el primer trimestre alcanzaron los US$ 85,6 millones con una baja de 6,6% con respecto al mismo período de 2015 cuando las colocaciones fueron por US$ 91,7 millones.

Otro aspecto mencionado por Peisino fue la inversión extranjera directa (IED).

Con los últimos datos disponibles a 2014, informó que si bien los argentinos continúan como los principales inversores extranjeros en el país, los montos vienen arrastrando caídas consecutivas.

Así fue que en 2014, el monto invertido por argentinos en Uruguay descendió 8,4%, en comparación con el año anterior. A su vez, en 2013 ya había experimentado una baja mayor a 30% en relación a 2012.

En 2014, el 23% de la inversión argentina fue para el sector del comercio al por mayor (exceptuando los vehículos), el 6% para actividades de servicios financieros (sin considerar seguros ni pensiones), el 5% para la elaboración de productos alimenticios y el 4% para el sector inmobiliario, entre otros.

Peisino también informó que el año pasado, Argentina mantuvo el cuarto lugar en la lista de países que consultaron para efectuar inversiones en Uruguay. Las primeras consultas fueron sobre el sector industrial.

Un dato que resaltó Peisino fue la cantidad de consultas que llegaron desde Argentina interesadas en invertir en el sector inmobiliario.

En 2015, representaron el 16% del total de las consultas cuando un año atrás prácticamente no se había recibido ninguna.

Puertos.

Del evento también participaron el presidente de la Administración Nacional de Puertos (ANP), Alberto Díaz; el presidente del Centro de Navegación, Alejandro González; el director nacional de Industria, José Luis Heijo; el gerente secretario de la Cámara de Comercio, Claudio Piacenza y Mario Montemuiño en representación de la Asociación de Despachantes de Aduana (ADAU).

Sobre la actividad portuaria se recordó la resolución 1108 de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de Argentina que en noviembre de 2013 prohibió el transbordo de mercadería de su país en puertos uruguayos. Allí, la postura pública y la privada fueron diferentes.

Díaz indicó que en los ingresos de la ANP la medida repercutió poco. Sin embargo, distinta fue la visión del Centro de Navegación. González señaló que al sector privado la prohibición argentina le significó realizar 200.000 movimientos menos de contenedores en tránsito con un perjuicio para los operadores de US$ 100 millones.

Apenas asumido, Macri anunció que dejaba sin efecto la resolución 1108 de la anterior administración. Con la medida derogada, Díaz informó que exportadores de fruta del sur argentino —que a partir de la prohibición habían enviado sus cargas en tránsito al puerto de Río Grande del Sur, en Brasil— estaban nuevamente efectuando transbordos en Montevideo. Añadió que todavía se necesitaba recuperar carga de pescado y de carne. Mientras duró la prohibición la falta de carga argentina se suplió con una mayor llegada de mercadería paraguaya en tránsito.

González expresó que la 1108 fue un acto administrativo con el cual Argentina "sacó (a Uruguay) de la competencia, cuando nosotros queríamos competir. Ahora se puede a volver a competir. El secreto ahora estará en mantener el flujo comercial que llega desde Paraguay y recuperar toda la carga argentina".

Mencionó que la quita de retenciones a las exportaciones de granos que dispuso el gobierno de Macri también podría traer un impacto positivo para Uruguay. "Si Argentina empieza a exportar lo que se prevé, 150 millones de toneladas de granos desde ahora hasta 2020, obviamente los puertos uruguayos van a favorecerse. Uruguay, con su ley de puerto libre, con su equipamiento y eficiencia es una muy buena opción y puede posicionarse como puerto complementario de Argentina", dijo González.

Los nuevos controles de Argentina a las importaciones.

Desde fin del año pasado, el gobierno argentino dejó sin efecto, aceptando un pedido de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la obligación a cada comprador de mercadería en el exterior de presentar una Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI). Esa exigencia se convirtió en la mayor traba a las exportaciones — incluidas las uruguayas— impuesta por el gobierno de Fernández. Ahora, la actual administración creó un nuevo método de control a las compras en el exterior: el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). Al respecto, Heijo indicó que si bien el SIMI aporta reglas bastante claras, procedimientos bien establecidos y provoca una percepción positiva en general, el sistema todavía está "muy verde".

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