MARÍTIMAS

Río Uruguay: transporte y turismo

Podrán navegarlo barcos calando 23 pies hasta Fray Bentos y Concepción del Uruguay.

Inaugurando un programa de viajes turísticos por el río Uruguay que llegaba hasta Paysandú.
Ciudad de Salto Inaugurando un programa de viajes turísticos por el río Uruguay que llegaba hasta Paysandú.

Por cierto que el Ing. Jorge Aznárez influyó en nosotros hace 65 años y nos transmitió su fe y entusiasmo por los múltiples potenciales que a los dos países ofrecía el río Uruguay, como lo hizo más tarde quien fuera en 1958 ministro de Relaciones Exteriores, Martínez Montero, y sus numerosos libros.

Despues vivimos con interés y fervor el intenso movimiento de cabotaje, del que fuimos testigos, que venía de la Segunda Guerra Mundial y que al no haber otra actividad portuaria nos atrajo esta actividad desde 1944 hasta fines del año 46 cuando comenzaron a llegar los monstruos de 147 metros de eslora que nos impactaron. CABOTAJE. Pero los barcos de cabotaje fueron nuestras primeros objetivos periodísticos.

Llegamos a conocer cada uno de estos barcos y a sus patrones o capitanes, nos sabíamos todos los puertos litoraleños y las cargas que transportaban. Más aún: lo informábamos. También conocimos muchos barcos de alto cabotaje aunque ya muy viejos; eran palabras mayores porque eran barcos que tenían de eslora como 80 metros. Entre ellos el "Pietrina", "Clara Y", "Antonio F. Braga", "B-51", "San Salvador", "Quebracho", "Francisco Rocco" y otros. Todos ellos iban del litoral a la Argentina y el Brasil. Casi nos olvidamos del hermoso y grande "Daymán II" que había sido construido en Astillero Carmelo y dos años más tarde lo alargaron 12 metros, barco que iba a Asunción del Paraguay. Estos barcos llevaban granos del litoral y traían yerba, azúcar, madera y tabaco. Los grandes que iban al Brasil operaban en el muelle de la dársena fluvial y los chicos que hacían el litoral y Argentina iban al llamado Mercado de Frutos. Con la llegada de la paz (7/05/46) surgieron inmediatamente poderosas industrias automotrices europeas que comenzaron a fabricar enormes camiones modernos, con gran capacidad, más veloces, y con ellos llegaron también los buses rápidos de pasajeros a Colonia (eran los famosos GM), sobre todo en la Ruta 1 que había sido construida en 1926/27.

El ferrocarril ya había dejado de competir como transporte de pasajeros y languideció de a poco acosado por los veloces y confortables autobuses de ONDA, quedando solo el de cargas que no era muy confiable. De Rivera a Montevideo, eran 4 horas menos en bus. Despues vino prácticamente la desaparición de AFE como empresa ferrocarrilera, aunque no las planillas de sueldos. El nuevo camión, potente, eficiente y confiable había ganado la batalla. Eso y la carga y descarga de los barcos de cabotaje que en adelante deberían hacerlo los estibadores, provocó la desaparición del cabotaje. Pero hay que decir que el cabotaje, cuando en la II Guerra Mundial no teníamos carbón ni combustible, salvó al Uruguay porque las cargas iban a las cabeceras de departamentos del litoral oeste y este del Uruguay y también en el río Negro, Mercedes. Desde los puertos-ciudades, carros y camiones equipados con gasógeno, penetraban la carga en el interior del país.

Los dueños de estos barcos eran empresarios, profesionales, armadores italianos y españoles, la propia ANP, la Cía. Uruguaya de Navegación y Transportes Aéreos, don Enrique J. Vidal en la calle Colón casi 25 de Agosto, y los principales agentes de muchos de estos barcos fueron Piñón Saenz y Vidal, de la calle Piedras 425. La mayoría de los barcos de cabotaje terminaron hundidos por abandono en las aguas de la dársena II y reflotados por Álvarez Mazza en 1992, con lo cual se limpió de obstáculos esa área marítima del puerto tan valiosa sobre todo ahora.

Las Cañas desde este hermoso puertito se aprecia la inmensidad del río Uruguay.
Las Cañas desde este hermoso puertito se aprecia la inmensidad del río Uruguay.

Turismo.

Pero sigamos hablando del río Uruguay. La otra veta riquísima que nos queda por explotar del admirable río Uruguay y que ya vendrá en algún momento con los barcos adecuados, son las actividades turísticas, diríamos casi sin agregados, solo el placer de navegar el río, disfrutar de sus bellezas naturales que se abren a la vista del viajero, islas, sus misteriosos bosques, costas altas, costa baja, playas sorprendentes, pájaros, abundante pesca, siempre que no la sigan aniquilando las represas del río Negro. Hay momentos que cuando uno navega por el río, especialmente antes de llegar a Fray Bentos, o mejor aún, llegando a Concepción del Uruguay, es de una tremenda belleza natural.

El práctico argentino Lena, en su libro de 1910 describe al río Uruguay exquisitamente como nadie, de una belleza natural deslumbrante. Nosotros tuvimos la sensación de estar en el océano. Fue un viaje que hicimos en 1957 en el hermoso barco "Ciudad del Salto", que años más tarde perdimos en costas del este. Pero mucho antes habíamos ido en las más humildes condiciones en el pailebot "Charrúa" de Antonio Juaneda, cuyo agente era Stamatio Elefteriu. Llevábamos 12 toneladas de carga para Puerto Sauce: soda cáustica, latas de nafta, 4 puertas de lujo hechas a medida, tablones, barricas de yerba y otras mercaderías, sobre todo de las ferreterías Trabucatti y Mojana. Tenía casco de madera y un modesto motor para entrar a puerto. Recordamos que fue un viaje inolvidable, sin un ruidito, navegando a "puro trapo", solo se sentía el crujir de las viejas maderas del barco, pero Juaneda, el patrón, calmaba nuestras inquietudes por los ruidos. El escenario fluvial que teníamos a la vista era hermoso por cierto, por momentos nos parecía estar navegando por el Río de la Plata, Y hay un espacio de agua al sur de Fray Bentos que aparece ante nuestra vista como una inmensa área acuática, casi un lago de 45 kilómetros de extensión.

Capitán Baños.

Hace pocos años, el infortunado Cap. Baños en una nota, nos recordaba después de haber navegado el río Uruguay y el norte de Europa, que para llegar a los puertos de Bremen y Hamburgo había que navegar dos, tres y hasta cuatro horas por los ríos Wesser y Elba, que comparados con nuestro Uruguay eran simples arroyitos que solo subsistían como vías de navegación a fuerza de dragados diarios. Y la ensenada de Sauce nos pareció además de muy amplia, hermosa. Allí estaba FNP, había un frigorífico que hacía tasajo y estaba la textil Campomar y Soulas.

Siempre recordamos las hermosas embarcaciones tipo río Misisipi que hace algunos años pasaron por Nueva Palmira rumbo a Buenos Aires, ideales para hacer turismo por el río Uruguay. Por cierto, luego están los atractivos históricos portuarios de la ciudad. Naturalmente es un río y todo el encanto está en el placer de disfrutar de un viaje por agua permaneciendo a bordo unos ocho días con todo el confort que ofrece un barco apropiado. La empresa Mihanovich realizó en el pasado viajes turísticos con sus naves entre Salto, Paysandú, Fray Bentos, Buenos Aires y hasta Asunción. Incluso la vieja Liga Marítima organizó este tipo de excursiones, con naves a paletas popel y laterales con profesores de geografía y de historia a bordo.

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