industria cárnica

La auditoría de Japón en Uruguay fue todo un éxito

Los inspectores nipones pusieron especial interés en los mecanismos de control de la aftosa.

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Carne: van 18 cortes de alto valor, con edad animal certificada mediante trazabilidad.

El desafío está cumplido. Confiado en sus fortalezas y en la seriedad como país, Uruguay le abrió las puertas a la auditoría sanitaria de Japón, donde tres especialistas en análisis de riesgo recorrieron frigoríficos —Carrasco (de la brasileña Minerva) y La Caballada (de la brasileña Marfrig)—, establecimientos ganaderos donde vieron la vacunación del rodeo bovino contra fiebre aftosa —coincidiendo con el primer período anual de inmunización—, revisaron documentos oficiales y vieron los controles en el aeropuerto de Carrasco, Puerto de Montevideo y paso de frontera de Fray Bentos.

Al finalizar la auditoría, "el jefe de la misión japonesa dijo que tenía una impresión favorable y que vieron lo que habían venido a buscar", aseguró ayer a El País el director técnico de la Dirección General de Servicios Ganaderos, José Gallero.

La misión tuvo como objetivo corroborar en terreno la información requerida para elaborar el análisis de riesgo previo a la apertura del mercado para la carne vacuna desosada y madurada, pero los auditores pusieron un énfasis muy especial en el control de la fiebre aftosa y en las garantías que ofrece la secretaría de Estado para demostrar que no hay circulación viral.

Uruguay quedó de enviar "alguna información adicional que solicitaron según las entrevistas de estos días, donde van surgiendo cosas nuevas", explicó Gallero.

A partir de esta etapa, ahora el grupo de análisis de riesgo que conformó la misión en Uruguay se reunirá con el Consejo de Salud Animal, luego haría un reporte del resultado de la misión al Comité de Riesgo y éste notificará a Uruguay el resultado.

Si todo sigue favorable, las etapas siguientes incluirán la elaboración de los requerimientos para el ingreso de carne fresca a ese mercado y en la última etapa la notificación al país interesado y los requerimientos establecidos para ese ingreso de la materia prima, así como el listado de plantas habilitadas para exportar.

Aftosa.

La misión japonesa puso mucho hincapié en los controles y las garantías que otorga Uruguay en la lucha contra la fiebre aftosa. Es más, los auditores vieron en dos predios cómo se vacunaban los bovinos contra la enfermedad.

"Querían, de alguna forma, tener claro cuáles eran las principales fortalezas del sistema de vigilancia. Por otro lado, tener claro las fortalezas del sistema de vacunación, que va desde la compra de la vacuna (por parte del Estado), su distribución a los productores y cómo se controla la aplicación en el ganado", explicó el director técnico de los Servicios Ganaderos.

También se les mostró a los auditores los resultados de muestreos serológicos, no sólo para demostrar ausencia viral, sino para mostrar la protección del rodeo dada por la vacunación. Todos estos pasos se articulan en la cadena de certificación oficial.

"En un predio que vieron vacunación se leyeron animales en el tubo, se ingresó al Sistema Nacional de Información Ganadera (Snig), que es el encargado de garantizar la trazabilidad y se vio que esos animales que se habían leído estaban en ese predio", explicó Gallero.

Japón compró carne bovina hasta el 2000, cuando Uruguay fue sacudido por la primer epidemia de fiebre aftosa que sólo afectó al departamento de Artigas. En ese entonces, llevaba algunos cortes de la rueda con hueso, por los que pagaba muy buenos precios. Ahora, una vez que se vuelva a entrar habrá que sondear nuevos productos.

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