Menor producción mundial puede mantener altos precios

La baja del petróleo sin efecto sobre carne ovina

El impacto generado por la caída del precio del petróleo y la devaluación de monedas como el Euro, podría ser menor en la carne ovina que en otros commodities, debido a la caída de la oferta mundial, principalmente a nivel de países como Australia y Nueva Zelanda que son fuertes productores.

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Prevén una posible recuperación del stock ovino nacional para 2016. Foto: Archivo

Principalmente la baja de los precios del petróleo, genera una gran incertidumbre a nivel de los países productores de carne ovina, pues Medio Oriente es un gran consumidor del producto. Si bien no es un mercado potencial para Uruguay, es el segundo comprador de los corderos producidos por Australia. "En el mercado mundial pueden darse efectos y consecuencias de la baja del petróleo a nivel de la demanda", aseguró a El País Carlos Salgado, asesor del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).

"Si Australia no va a poder colocar sus excedentes en Medio Oriente, es probable que los vaya a desviar para otro lado y esos volúmenes pueden afectar algunos de los destinos hacia donde Uruguay exporta su carne ovina", agregó el especialista. El problema que puede darse es que, "los australianos salgan a colocar esos excedentes a menores valores en otros mercados. Si sale de un mercado y se mete en otro es a base de precios", afirmó Salgado.

La buena noticia es que Australia y Nueva Zelanda van a tener menos producción este año. "Esa es una certeza, lo otro es incertidumbre", remarcó el asesor del SUL.

En ambos países la producción de corderos ya pasó y se registra un proceso de retención de vientres para fortalecer su stock ovino. "La producción de corderos bajará entre 2% y 3%. Es una tendencia que venía ya desde el año pasado, pero ahora están prácticamente confirmados los pronósticos y eso fortalece las expectativas", destacó el analista. Para Salgado, la caída de la oferta de carne ovina en el mundo favorecerá al producto a que mantenga los precios y eso es beneficioso para todos los exportadores, ya que es más complicado manejar un posible desvío del comercio con abundante oferta.

Ventaja.

Salgado recordó que cuando la crisis de 2008 y 2009, la carne ovina fue golpeada por último. "Habían caído todos los mercados y en la carne ovina hubo un retraso de ese efecto como de 6 o 7 meses. Hay un bajón de oferta brutal que se está sintiendo, lo que está manteniendo los precios".

Ahora, la posible caída de valores hacia adelante es parte de la incertidumbre que hoy vive el rubro.

En lo estrictamente interno, siempre enero es un mes que registra un escalón respecto a diciembre, en lo vinculado a los precios del ovino.

Sin embargo, este año, la realidad es bien diferente. En ese sentido, Carlos Salgado dijo a El País que, de los últimos 10 años, "este es el único año en que ese escalón no se registró. Hoy los frigoríficos están saliendo a comprar al mismo precio de diciembre. Si bien hay algunos frigoríficos que han intentado bajar el precio, como no hay oferta, no pudieron hacerlo", aseguró el analista.

Todo este panorama, ofrece mayor tranquilidad a los productores en un momento clave, porque enero y febrero son meses clave para tomar decisiones frente a la encarnerada (el período de servicios en la especie ovina). El ánimo de los productores se mantiene firme y eso vale mucho para mantener fortalecido un stock ovino que ha dado algunos pasos para poderse recuperar.

Salgado estimó que podría registrarse alguna recuperación del sector ovino para 2016, "no para este año", siempre y cuando "haya un ajuste de dotación, que creo que se dará por el lado de los vacunos".

Se estima que 2015 será un año donde se registrará una mayor faena de bovinos, principalmente a nivel de la categoría de vacas. Esos ajustes, "permitirán una reducción de la demanda forrajera vacuna y ahí puede darse algún crecimiento de los ovinos en los establecimientos", remarcó el asesor del Secretariado Uruguayo de la Lana. Uruguay cuenta con una dotación ovina de 7.505.371 cabezas y el stock no mostró signos de recuperación el año pasado, según los datos de la Declaración Jurada de la Dirección de Contralor y Semovientes.

La mayor reducción en el rubro ovino se dio a nivel de capones (15,71%), categoría que contó con un total de 581.740 animales. Le siguió las borregas diente de leche (13,31%) con 995.198 ejemplares y los borregos diente de leche con una baja de 11,58%, quedando en 835.205 cabezas. El año anterior se venía de un proceso de retención de vientres muy fuerte, alentado por los buenos valores de la carne ovina.

Majada en problemas

Con el exceso de lluvias, la majada viene sufriendo algunos problemas, principalmente en los departamentos del norte del país, donde está la mayor dotación de la especie por ser campos aptos para su desarrollo. Parasitosis internas y problemas podales, generados por el empastamiento de los campos y por la humedad, mantienen en vela a los productores. Sin embargo, todos esos problemas pueden ser revertidos rápidamente y existen tecnologías validadas para eso.

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