A esta altura del año se “secan” las vacas para parir en otoño

Cae remisión de leche, pero está por encima de 2013

La remisión de leche a plantas de Conaprole cayó a 3,5 millones de litros diarios, pero aún así se mantiene por encima de la del año pasado en los mismos meses, según confirmó a El País, José Alpuin, director de la empresa láctea más grande del país.

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Tambo

La baja no obedece a problemas forrajeros en los campos, ni a la ola de calor, ni a trastornos sanitarios en las vacas, todo lo contrario, es normal para esta época del año.

Hay mucho ganado "seco" o en vías de secarse (significa cortar la producción de leche) para esperar los partos de marzo y abril. Es posible estimar que un 30% del rodeo lechero va a parir entre marzo y abril y hoy está en trance de volver a producir.

Las lluvias le están otorgando un cierto confort forrajero a los tambos uruguayos, porque el verano 2014 es mucho menos complicado que 2013.

Por otro lado, todo indica que los tambos podrán hacer muy buenas reservas forrajeras para el otoño, cuando la leche más vale.

"Los maíces y los sorgos están como nunca. Con el panorama actual se puede prever que los tambos hagan mucha comida barata", aseguró Alpuin, aclarando que los tamberos pasan hoy por un momento de confort en materia climática y forrajera, pero no de precios.

Maíces y sorgos comenzarán a ser cosechados a mediados de febrero y marzo, pero el clima viene ayudando bastante a los cultivos, incluso con lluvias periódicas que han provocado un muy buen desarrollo de los cultivos; por otro lado, no hubo problemas sanitarios.

La situación contrasta drásticamente con la que viven los productores de Rio Grande del sur, Córdoba y Santa Fe, donde gran parte de la producción de maíz se perdió por la sequía.

El precio de los granos le permite hoy a los tamberos usar mucho más granos en la dieta de las vacas. Hay una mayor adopción de las dietas frías, aquellas que incorporan mucho grano con alta energía, sin excesos de proteína y escasa fibra, para que la vaca rumie menos en los días de mucho calor.

El estrés calórico condiciona el consumo y baja drásticamente la producción de leche. La digestión de fibras y proteínas genera mucho calor en el animal, a diferencia de los granos.

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