En el Norte hubo cuatro animales que murieron por ello

Ante el calor, sugieren no mover ganado en la tarde

La ola de calor en el norte del país, sumada a manejos incorrectos, provocó algunas pérdidas puntuales de bovinos en Salto.

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Dejar a los animales con mucha agua y sombra es básico. Foto: archivo El País

Hasta el momento se conocen dos casos puntuales en establecimientos ganaderos diferentes, pero con un común denominador: movieron el ganado en la tarde cuando estaban con el pico máximo de temperatura corporal.

Según confirmó a El País el técnico del Instituto Plan Agropecuario (IPA) perteneciente a la Regional Norte, Danilo Bartaburu, en un caso el productor perdió dos novillitos y en el otro murió una vaca y un toro de cabaña. En ambos casos se hicieron arreos de tarde (aunque sean tranquilos) y los animales murieron al llegar al corral.

El estrés calórico en el ganado de carne y de leche, no es un tema nuevo para la ganadería y en Uruguay existen ensayos que prueban sus efectos, así como el efecto del confort que le otorga al animal la sombra.

Bartaburu recordó que las temperaturas altas, la radiación solar y la insolación que se está dando en el departamento de Salto, están favoreciendo el estrés calórico. A lo largo del día el vacuno va acumulando calor y no puede liberarlo (o lo va bajando durante la noche), estos animales que se perdieron, seguramente se movieron cuando estaban con la máxima carga calórica, lo que terminó con su muerte inmediata.

A modo de recomendación, el técnico del IPA dijo a los productores que la primer medida es "poner al ganado en lugares con sombra y agua suficiente. Lo mejor es no mover los ganados con estos días" pero hay veces que en el establecimiento se precisa hacer determinados trabajos (dosificaciones, vacunaciones, etc.) y no existe otra alternativa que mover el rodeo.

"En este caso es preferible mover el ganado a primerísima hora de la mañana. Es preferible juntar el ganado bien despacito a última hora de la tarde, dejarlo en un piquete con agua y al otro día, ni bien aclara, hacer el trabajo previsto", explicó Bartaburu. El técnico recomienda evitar trabajos en los corrales en la tarde, cuando el animal está con toda la carga calórica encima y evitar los arreos prolongados.

Datos

En 2009, se desarrollaron en Salto algunos trabajos para medir la incidencia del problema en vacas lecheras. Incluso Bartaburu, en conjunto con otros especialistas participó de esas investigaciones.

El trabajo mostró que el efecto depresor de condicionantes meteorológicas severas como ola de calor se comprobó en la productividad, tanto en términos de producción de leche como de grasa y proteína, debido a que las vacas no lograron mantener una temperatura corporal interna en un rango de termoneutralidad, ni aún incrementando la frecuencia respiratoria. Dedicaron menos tiempo al pastoreo, lo cual afectó negativamente la productividad. Sin embargo, cuando las altas temperaturas y humedad diurnas se alternaron con noches de menores índices de temperatura ambiente, como se observó durante las olas de calor leve, permitiendo a las vacas recuperar la temperatura normal, el efecto del calor no se evidenció sobre la producción de leche, ni de sólidos, en comparación con los días donde no hubo ola de calor.

En 2002, INIA también hizo algunas investigaciones mostrando el efecto de la sombra artificial sobre el engorde de novillos durante los meses de verano en la Unidad Experimental de Palo a Pique, en Treinta y Tres.

Esas investigaciones mostraron que los animales con tratamiento con sombra manifestaron una ganancia individual promedio un 14% mayor que los animales sin disponibilidad de sombra, lo cual redundó en una mayor cantidad de kilos agregados durante el proceso de engorde. Los datos generados hoy están muy vigentes.

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