Ganadería

Celos están atrasados y se complicó el entore

Mayores problemas se registran en el este y noreste, donde llovió menos y el ganado lo sintió fuerte.

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Hay predios con buenos números, otros con cifras aceptables, pero también algunos desastrosos, aseguran los veterinarios a El País.

La cría vive otro año complicado. El déficit hídrico que enfrentan los departamentos del este, noreste y sur del país, provocó un atraso en los celos que incluso complicó las inseminaciones de vaquillonas, pero ahora en muchos rodeos, se está traduciendo en la pérdida de estado corporal de los vientres.

El año pasado la crisis climática también afectó el período de entore, había mucho pasto en el campo, lo que permitió que las vacas criaran terneros grandes, pero los porcentajes de preñez que reflejaron los diagnósticos de gestación no estuvieron acordes con las expectativas que tenían los ganaderos. El promedio a nivel país dio casi 74% y los departamentos del este y noreste fueron los más complicados, porque también habían enfrentado seca.

Ahora, en el litoral norte, donde las lluvias fueron más regulares, los resultados de los servicios son notoriamente mejores a los del noreste, sur, centro e incluso algunos departamentos como Rivera y Tacuarembó, según sostienen los veterinarios basándose en los resultados de diagnósticos de la actividad ovárica.

El problema no se pudo resolver con medidas de manejo, porque faltó comida —diversos trabajos científicos prueban la relación entre el estado corporal del ganado y la presentación de celo regular cada 21 días— y aquellos productores que las aplicaron, obtuvieron un resultado nulo.

El rodeo de cría viene de dos años con una fuerte cola de parición, pero el hecho de alargar el entore más allá de febrero, dependerá de cada predio, de cada rodeo y de cada productor. Los veterinarios recomiendan no hacerlo, porque se acarreará un problema para el próximo servicio; incrementarán la cola de parición con esas vacas que parirán tarde y cada vez costará más preñarlas.

Realidad.

La actividad ovárica, según los diagnósticos de los veterinarios "es baja". El veterinario Pablo Marinho, que trabaja en el este de Treinta y Tres, Cerro Largo, algunas zonas de Rocha y Lavalleja, recordó a El País que octubre y noviembre de 2015, "fueron meses muy apagados para las vaquillonas y vientres para inseminar. Eso obligó a que se pasaran las inseminaciones para diciembre".

La situación se registró a nivel de vacas y el celo fuerte comenzó a verse recién a mediados de enero.

"En el ganado de cría los celos explotaron en enero. En los ganados solteros que se inseminaron, el fuerte fue a finales de noviembre y diciembre, hay un atraso grande", agregó Marinho.

El profesional, al igual que muchos de sus colegas, recomendó a los productores "no alargar más de febrero los entores", porque se viene de dos años con una cola de parición muy grande. "Atrasar el entore es un poquito de pan para hoy y hambre para mañana. Si se alarga el entore se continúa arrastrando el problema en los años sucesivos", advirtió.

La ventaja es que, según destacó, se ve mucho toro roto, lo que indica que hubo una explosión de celos en el rodeo y que tuvieron que trabajar bastante en enero.

Problema.

Marinho sostuvo que "hay un nivel de ganado preñado que no es el aceptable que quisiéramos. También se ve mucho ganado en anestro (no entra en celo)" y en ese ganado que no está mostrando celo, ya no hay mucho para hacer; El partido está jugado. El problema de las preñeces no se generalizó, porque en todos los departamentos hay predios que están con buenos resultados, otros que están aceptables, pero también se ven establecimientos donde los resultados son críticos.

Complicación.

Por su parte, el veterinario Gabriel García Pintos, que participa anualmente en el Taller de Diagnósticos de Gestación organizado por el INIA Treinta y Tres, dijo a El País que en el este y noreste "se ven problemas de aguadas y pérdida de comida" por la falta de lluvias.

"Lo peor de todo es que la gente que hizo destete precoz —el destete abrupto del ternero de dos meses con 70 kilos, ayudándolo en su transición de lactante a rumiante, para que su madre corte la producción y leche y destine esa energía a volver a entrar en celo— no tuvieron respuesta en el ganado porque les faltó comida".

Los ganados habían recuperado un poco de estado corporal en diciembre con las lluvias, pero en meses sucesivos los campos recibieron precipitaciones de 10 y 15 milímetros que no dieron para nada.

García Pintos también recomendó dejar los toros en el rodeo hasta fines de mes y luego sacarlos, "hay que saber perder".

El profesional reconoce que lo peor es que los productores "no están muy entusiasmados en hacer mucha comida por las señales climáticas, por la caída de precios del ganado gordo y por la situación económica. No hay un buen entorno".

Según sus datos, en los establecimientos en los que trabaja, "las inseminaciones a tiempo fijo (IAT) dieron buenos resultados", pero también advirtió que "se ajustó mucho cuando se seleccionó el ganado".

En tal sentido dijo que "hubo inseminaciones en donde se rechazó hasta el 30% del ganado porque los vientres no tenían estado o estaban en anestro total. Como se ajustó mucho el resultado fue mejor. En IAT una preñez de 50% y 60% de preñez es un buen resultado".

Visión.

A su vez, Esteban Montes, coordinador del proyecto Cría Vacuna del Instituto Plan Agropecuario (IPA) asegura que hay criadores que quieren tener igual los terneros y que alargarán el entore, pero advierte que "no hay una fórmula mágica y cada productor tiene que analizar su situación".

El técnico del IPA sostuvo que "lo que el productor debe saber es dónde se está metiendo al estirar un poco el entore, que el problema que hay hoy no lo traslade para más adelante (para el próximo servicio)". Si se estira el servicio, pero prevé que se va a eliminar la cola de parición para el próximo servicio, no hay problema en tomar la decisión.

Montes reconoció que a nivel general, "no se observa tanta preocupación de los productores por la vaca de primera cría y ahí pueden haber sorpresas, porque si no se toman cuidados y es la categoría más difícil de preñar, es obvio que habrá problemas".

Las vacas de primera cría siempre fueron el cuello de botella de la ganadería de cría, pero hay tecnologías validadas para preñarlas.

Resumiendo la situaciones que hoy reportan los técnicos del IPA, Montes explicó que "en el norte y centro pueden darse algunos problemas con esas vacas de primera cría y con vacas ya hechas", pero ya en el sur y este del país "se ven problemas en todas las categorías. Incluso hubo problemas con las vaquillonas de primer entore —a los dos años— que han tenido que atrasar el servicio porque no estaban en celo al principio en noviembre".

La principal enfermedad del rodeo es el hambre.

El año pasado, el XIII Taller de Evaluación de Diagnósticos de Gestación Vacuna de INIA Treinta y Tres, mostró un promedio de gestación a nivel país de 73,9%, pero los veterinarios advertían que lo peor estaba por venir, porque los efectos de la sequía que castigaron la ganadería, se extenderían a los servicios de 2016.

Las cifras expuestas por un grupo de veterinarios que son referencia dentro de la profesión, mostraban una cierta estabilización en el nivel de servicios, pues el 73,4% estaba 1,3 puntos por debajo del año anterior, cuando se había logrado 75,2% de promedio de gestación, porque el clima fue mucho más favorable.

De todos modos, esa cifra contrasta fuerte con el 81,5% logrado en 2013, donde la ganadería parecía que estaba resolviendo en parte un viejo problema, la falta de novillos gordos en los inviernos de los años siguientes.

Después de la sequía de 2009 se estabilizó la gráfica de producción de terneros y los resultados de los servicios estaban por arriba del 70% a nivel país.

Las cifras presentadas por los veterinarios todos los años corresponden a productores que están un escalón más arriba que los demás, pues aplican medidas de manejo para asegurarse los terneros e incluso apuestan fuerte al diagnóstico de gestación, una herramienta fundamental para determinar qué vacas están preñadas y darles mejor comida.

También sirve para refugar del rodeo aquellas vacas que fallan y no se preñan, dejándole el lugar a animales más jóvenes, con mayor vida productiva por delante y capaces de producir muchos terneros.

Aunque los productores, en la medida que los terneros valen, apuestan cada vez más a la aplicación de tecnología para fortalecer las preñeces del rodeo, aún hay muchas de bajo costo que no se usan, según los veterinarios.

De todos modos, en las zonas complicadas por el déficit hídrico, este año no hubo tecnología que valiera porque faltó comida y el ganado no hizo el ciclo regularmente como debe realizarlo (el del vacuno se repite cada 21 días).

Hay otro elemento a considerar y es que con el avance genético del rodeo, cada vez se están sirviendo vaquillonas más grandes (con mayor tamaño corporal), con mayores pesos y cuesta preñarlas.

Hay veterinarios que también manifiestan una mayor incidencia de las enfermedades relacionadas con la reproducción, pero una vez más quedará demostrado este año que la principal enfermedad que tiene el rodeo es el hambre y pesa mucho, porque la ganadería venía siendo desplazada por la agricultura granelera a campos de inferior calidad, donde el rigor del clima se hace sentir con más fuerza sobre las pasturas naturales y eso repercute fuerte en los celos.

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