AGRICULTURA

Constatan presencia de fusarium resistente en los cultivos de trigo

En últimos 3 años, el área con el hongo (que hace perder calidad) creció

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Trigo: cereal clave en la rotación. Foto: archivo El País

La investigadora del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Silvia Pereira, aseguró en Dolores que en los últimos "dos o tres años, el área de cultivares con resistencia a fusarium —el hongo causante de fuertes bajas en la calidad del trigo— aumentó" y explicó a los productores que, por lo tanto, "hay una serie de medidas que tenemos que tener a mano junto con la aplicación de los fungicidas".

La experta explicó que hay cierto grupo que son los triazoles, que se recomiendan para el manejo de esta enfermedad dentro de los cuales hay algunas combinaciones que son de mayor eficiencia de control para fusariosis de la espiga.

"Lo importante es combinar, cultivando con cierto comportamiento resistente, aplicar el fungicida en el momento óptimo que es el inicio de floración en las chacras y en lo posible, con productos recomendados, con aplicaciones que mojen bien la espiga, porque es el blanco: controlar la enfermedad en la espiga", afirmó.

Pereira explicó que la fusariosis es considerada la principal enfermedad del trigo y en el INIA se viene trabajando desde 1977. Ese trabajo ininterrumpidos "hace que existan algunas medidas que los técnicos asesores y los productores pueden tener en cuenta para lidiar con esta enfermedad" dijo la representante de INIA.

Señaló que se trata de "la típica enfermedad que hay que manejar con medidas en forma integrada". Pereira remarcó que "en los últimos años tenemos varios cultivares que son resistentes a fusarium, una situación que no vivimos por ejemplo en 2001 y 2002 que fue cuando tuvimos las últimas grandes epidemias".

En los últimos ejercicios agrícolas el trigo presentó severos problemas de calidad, lo que limitó la posibilidad de colocar el cereal en Brasil y, además de sus bajos precios, desmotivó a los productores a incrementar el área a plantar.

Pereira participó en una jornada organizada por la empresa Bayer, junto a varios expertos internacionales, donde la compañía presentó nuevos fungicidas: Prosaro y Cripton.

Productos.

Randy Myers, investigador de Bayer y encargado de fungicidas de Estados Unidos, indicó que los nuevos productos presentados en Dolores "son una combinación de distintos productos activos y eso lo que permite es tener un amplio espectro de acción. Con un solo producto se pueda controlar muchas enfermedades a la vez".

Myers explicó que Prosaro es doblemente beneficioso sobre los productos convencionales por cuanto "es más eficiente y por lo tanto, va a tener mayor performance. Eso se debería traducir en un mejor rendimiento, pero además controla muy bien fusarium de espiga que es un gran reductor de rendimiento pero sobre todo de calidad".

Según el experto estadounidense, el nuevo producto "previene que no haya tanta formación de microtoxinas por fusarium y por lo tanto redundará en mayor calidad del trigo y más dinero para el productor".

A su vez, Roberto Fontaina, representante técnico de Bayer en Uruguay sostuvo que el nuevo lanzamiento "irá sustituyendo la paleta de fungicidas que tenemos actualmente, porque se logrará mayor calidad". Las charlas técnicas fueron acompañadas por un gran número de productores y asesores.

SOJA.

Por otra parte, el consultor Jorge González Montaner, llegó especialmente desde Argentina para disertar sobre la importancia fisiológica de controlar las enfermedades en soja.

Esta oleaginosa es la principal responsable del crecimiento del área agrícola en el Mercosur, donde Uruguay, Brasil, Argentina y Paraguay son fuertes productores mundiales.

"Básicamente lo que traté de mostrarles es que los potenciales en soja, se resuelven mucho más desde el sistema que de las prácticas individuales" indicó el experto al final de la charla.

Dijo que lo fundamental es mejorar el ambiente donde crece la soja, "bajar los problemas de malezas a través de la rotación, mejorar la calidad de los sitios, tener mejor infiltración para evitar los problemas de anoxia (falta de oxígeno en un tejido), trabajar con niveles altos de fósforo en el sistema para mejorar la nutrición, asegurarse una muy buena inoculación y en lo posible en los lugares con más problemas, pasar a los sistemas con turba y a veces con doble inoculación". Además "hay otras medidas puntuales de arquitectura de soja y de ciclos para evitar el estrés", aseguró González.

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