AGRICULTURA GENERÓ CAMBIO PRODUCTIVO

Creció el uso de arrendamientos en el agro en los últimos 15 años

Producir en tierra propia se mantuvo en explotaciones ganaderas de carne.

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Con buenos precios la agricultura buscó expandirse. Foto: Archivo El País

La agropecuaria uruguaya presentó cambios significativos en los últimos 15 años, con un avance importante de la agricultura frente a la ganadería y mayor intensificación en el uso de los recursos naturales, entre ellos la tierra.

Los datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA/MGAP) establecen que alrededor de un millón de hectáreas se pasaron de la ganadería a los granos y la forestación.

También se observaron cambios en la tenencia de la tierra y en se sentido, un trabajo especial publicado en el Anuario 2015 de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa/MGAP) —elaborado por María Noel Ackermann y Mario Mondelli— mostró que si bien la propiedad es la forma históricamente predominante en el agro, el arrendamiento va ganando terreno y representa el 26% del total agropecuario. En 2011 la propiedad, la forma históricamente predominante de tenencia de la tierra en el Uruguay, representaba el 64% del área agropecuaria, pero pasó a 70% entre 1980 y 1990.

Al clasificar por actividad, se observan diferencias substanciales en las formas de tenencia de la tierra. Las explotaciones que tienen 90% o más de área agrícola sólo cuentan con 10,5% de área propia, el 80% es arrendada y apenas 9% está en régimen de aparcería. Esto contrasta con explotaciones ganaderas puras sin ganado lechero, cuya producción se realiza en 67% de área propia y 23% de área arrendada.

Según el trabajo de Opypa, la comparación entre 2000 y 2011 muestra que en explotaciones agrícolas puras se reduce la proporción de área en propiedad —pasa de 19% a 10%— y en aparcería y crece fuertemente la proporción de área en arrendamiento (pasa de 45% a 80%). Mientras tanto, en ganadería, no se registran cambios relevantes en el régimen de tenencia de la tierra en los últimos 15 años.

Pago.

La forma de pago —según el trabajo de referencia— presentó varios cambios. Se destaca la prevalencia de los arrendamientos fijos, lo que simplifica los costos de control a los propietarios del predio. Sin embargo, el arrendatario soporta todo el riesgo precio. Eso hizo que el pago de las rentas se vaya volcando de la renta fija monetaria hacia la renta fija en producto. De este modo el riesgo precio es compartido con el propietario de la tierra y no recabe solamente sobre el productor. Respecto a la duración de los contratos de arrendamiento, tanto los contratos de agricultura como los de ganadería tienen plazos cortos y con una trayectoria creciente en la participación comparado con los datos de 2007 a 2014.

Con la prevalencia de los contratos de renta fija y de plazos cortos en Uruguay surgen interrogantes sobre los efectos sobre conservación de los recursos y la inversión realizada. La política obligatoria de presentación de Planes de Manejo y Uso Responsable de los Suelos genera interrogantes sobre cómo afectará los tipos de contratos de arrendamiento (renta fija versus renta variable). La preferencia por contratos de corta duración tanto en ganadería como en agricultura, puede implicar desafíos sobre la inversión de largo plazo en el sector agropecuario. Opypa estima que futuras líneas de investigación deberían profundizar en la articulación de la tenencia de la tierra y las características de los contratos de arrendamiento con lo que implica en términos de conservación del recurso. o

Plazo de los contratos está entre 1 y 3 años

Se observa un predominio de los contratos de corto plazo que van de 1 a 3 años. Los contratos de corto plazo representaron más del 70% del total de contratos realizados cada año, según el análisis de Opypa. En estos casos la trayectoria de los contratos es creciente durante 2007 y 2009, estable entre 2.000 y 2013 y con una leve caída en 2014.

Mientras tanto, los contratos hasta tres años son los que presentaron mayores incrementos de precio dando cuenta de la demanda que existe por ellos. Los contratos de mayor plazo se caracterizan por presentar menor precio y también menores incrementos desde 2007. El 75% de los contratos ganaderos realizados en 2014 fueron menores a tres años, porcentaje que asciende al 87% en agricultura de secano según el trabajo técnico publicado de Opypa.

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