Además de la baja de precios, hay menos plantas operativas para faenar

Devaluación del real complica negocios de ovinos con Brasil

Las ventas de carne ovina están complicadas debido a la devaluación de la moneda en Brasil (uno de los principales mercados) y en un contexto internacional complejo. Ayer, el dólar en Brasil alcanzó un nuevo máximo desde mediados de 2004 a 3,16 reales.

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Operadores sostienen que precios actuales son inviables. Foto: Ariel Colmegna

A eso se suma la devaluación de otras monedas como el euro —ayer estaba a US$ 1,06 un mínimo desde 2003— y con un rublo en Rusia que se devaluó 100% y paró las compras de los importadores, lo que pega fuerte a la carne ovina uruguaya. Lo que queda es China, otro destino al que se le exportan cortes con hueso.

Brasil no paró las compras, pero los precios bajaron. La paleta que se vendía a US$ 5.000 por tonelada, hoy se está coloca en el entorno de los US$ 4.000 y en la Unión Europea, las piernas que se pagaban alrededor de US$ 7.000 hoy están bastante por abajo de ese valor.

A la baja de precios hay que sumarle que hay dos frigoríficos uruguayos que operaban fuerte en ovinos que dejaron de faenar, en el marco de un mercado local con precios firmes que favorecen al productor, donde el cordero estaba en US$ 4,08 por kilo y con tendencia a la baja.

Varios operadores consultados por El País aseguraron que estos precios son insostenibles frente a las devaluaciones de las monedas en los principales mercados para el producto y recién ven viable la operativa con un cordero que maneje un precio en el eje de US$ 3,50 o US$ 3,60 por kilo de carne. Esos son los precios que hoy se están pagando por las ovejas en el mercado local. Con las complicaciones en el exterior y con menos plantas de faena activas, el mercado va perdiendo interés por el ovino.

La planta de Frigocerro está inactiva desde hace dos semanas, Somicar solo faenó en una de las últimas cuatro semanas y por último Caltes S.A., donde operaba la firma Bamidal, dejó de faenar; en la mayoría de los casos se mandó al personal al seguro de paro.

Potencial.

Hasta ahora Brasil era el principal mercado para la carne ovina uruguaya y el motor de la valorización del producto; es un destino donde se puede entrar con cortes con hueso y se coloca toda la res. Eso pesa mucho al momento de vender. "La operativa con Brasil que venía siendo muy fluida hasta diciembre, se comenzó a trancar, debido a la devaluación del real que nos quita competitividad y provoca un encarecimiento del producto en góndola, que hace que la carne ovina se inviabilice frente a otras carnes. Eso le quitó la fluidez que tenían las ventas a Brasil", dijo a El País el empresario Gustavo Basso, principal de la firma Bamidal.

Problema.

La firma Bamidal explotaba el frigorífico Caltes S.A. arrendando el servicio de faena desde 2010 y su actividad era muy intensa, al punto que llegó a colocarse entre los primeros exportadores de carne ovina hacia ese destino, con una faena de entre 4.500 y 5.000 ovinos semanales.

"Debido a un diferendo económico que hay con Caltes S.A, Bamidal presentó una demanda ante el Tribunal Arbitral de la Cámara de Comercio, en reclamo de una serie de factores que se estaban incumpliendo de parte de Caltes", señaló Basso, agregando que se está en la etapa procesal de ese arbitraje, que se dilucidaría entre fines de mayo e inicios de junio.

Basso dijo que "la decisión de no faenar fue tomada unilateralmente por Caltes. En la imposibilidad de continuar faenando por problemas económico financieros, decidieron dejar de faenar y nosotros no estábamos en condiciones de seguir adelantando dinero a futuras faenas porque llevábamos un monto muy importante adelantado", confirmó Basso.

El operador sostiene que actualmente Bamidal está recibiendo diversas propuestas de otros frigoríficos.

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