PREOCUPA RESIDUOS EN CARNE

Garrapata es controlable si se usan bien los específicos

Experto uruguayo pidió a veterinarios y productores ser más responsables.

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Ganadería. El control generacional de la garrapata continúa siendo la medicina más valiosa para evitar resistencia a los zooterápicos. Foto: Ariel Colmegna.

El tratamiento generacional de la garrapata del bovino (Boophilus microplus) es la "estrategia idónea" para combatir el parásito y "no se debe esperar a que queden menos de tres principios activos eficaces a nivel de los establecimientos" para combatirla, afirmó el consultor en parasitología Armando Nari en el marco de las XLIV Jornadas Uruguayas de Buiatría en Paysandú. Este fue un año donde la garrapata cobró fuerza, ayudada por el clima y obligó a un mayor número de tratamientos del ganado.

El experto uruguayo reconoció que, por otro lado, la aparición de nuevas drogas demandará años y costos altos, por lo que exhortó a realizar un uso racional de los específicos disponibles para atacar el parásito.

"Lo que en realidad es casi inagotable, es la aparición de nuevos nombres comerciales con mismos grupos químicos." El desarrollo de una nueva molécula podría insumir 10 años de investigación y controles para llegar al mercado a un costo de US$ 100 millones. "Hasta que no seamos capaces de invertir en infraestructura y crear una masa crítica especializada para el desarrollo de nuevos acaricidas, seguiremos siendo probadores de drogas y pagando los costos de desarrollo que establece Europa Occidental y Estados Unidos", dijo Nari.

El experto uruguayo demostró que hay herramientas disponibles para controlar el parásito y explicó que "los acaricidas son un recurso no renovable debido a la resistencia".

Datos.

Algunas mediciones realizadas en 2006, detectaron que la garrapata causaba pérdidas por US$ 45 millones anuales (Francisco Muzio 2006), pero también es importante porque atenta contra la productividad y contra los mercados, ya que los acaricidas pueden generar residuos sobre carne y otros productos, así como sobre el medio ambiente. Uruguay ya experimentó este problema.

Nari consideró que "en la próxima década es racional pensar que la erradicación de la garrapata a nivel nacional es posible, pero no probable. Es posible porque Uruguay se encuentra en un área geo-climática marginal para su desarrollo con extensas áreas naturalmente libres del parásito y además, porque se cuenta con una ley moderna y con la flexibilidad necesaria para establecer zonas categorizadas como de alto riesgo epidemiológico". Ahora, hay que considerar que la erradicación predial de la garrapata "es posible, siempre y cuando se la proteja de los productores infractores", añadió.

El consultor aseguró que también es necesario demostrar a través del diagnóstico y la investigación local, que "las poblaciones de parásitos también cambiaron y que ese cambio producen ineficiencia productiva que tendrá un efecto directo sobre el mercado y la salud pública". Pero el éxito de la campaña de lucha contra el parásito no será posible sin el apoyo de los veterinarios. Para Nari, "el veterinario de libre ejercicio, será fundamental para el progreso de la campaña. Para ello deberá estar debidamente capacitado desde la universidad y actualizado, no sólo a través de la acreditación sino de cursos de educación continua. En el mismo sentido y con igual mensaje, debería ser dirigida la extensión al productor".

Resistencia.

Por otro lado, Uruguay está accediendo a mercados para carne y leche mucho más exigentes en materia de salud pública, incluidos los residuos de pesticidas sobre los alimentos.

Esta necesidad, según Nari "se transformó en un fuerte argumento de mercado, que se traduce en mayor competitividad y la posibilidad de acceder a destinos más rentables", por eso defendió la medida de suspender los registros y la venta de todas las formulaciones con ethion, un organofosforado muy usado en el control de garrapata, pero que mal usado causó problemas en Estados Unidos, con la devolución de varios contenedores con carne vacuna.

La suspensión oficial es por 180 días, hasta que los laboratorios presenten al MGAP nuevos datos sobre residuos en carne y otros productos.

Cuidado.

El disertante, recordó que "la resistencia a los garrapaticidas en Brasil y Uruguay son críticos y que las diferencias entre los países son sólo de grado. Ambos países ya están en la etapa de la resistencia múltiple y de no tomar medidas para minimizar el problema. Vamos camino a quedarnos sin una herramienta casi única para el combate de la garrapata".

La falta de comprobación de la resistencia a nivel de predio, "no significa que el problema no esté presente", por el contrario, "generalmente indica una serie de deficiencias, de la observación del problema en el campo. El uso a ciegas de los garrapaticidas y/o sus combinaciones, es la primera práctica que se debe evitar", aclaró Nari.

Para los veterinarios, el productor "se transformó en una variable importante del problema", ya que "sus decisiones de compra y uso de acaricidas, provocan diferentes combinaciones genéticas de parásitos resistentes".

Por eso, consideró que cada establecimiento debe ser considerado como "una unidad epidemiológica aparte, con diagnóstico y asesoramiento según su caso". En cuanto a la resistencia, hay estudios de cómo combinar las drogas para solucionarla.

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