INTERCAMBIO DE GERMOPLASMA

Logro histórico: llega genética de soja china para humanos

Vienen cinco variedades para multiplicación en INIA.

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La soja es toda transgénica.

Las primeras cinco variedades de soja no transgénica, destinadas al consumo humano que más usan los habitantes de China en su dieta, conforman el primer envío de germoplasma (material genético) desde la Academia de Ciencias del gigante asiático al Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria.

Este logro histórico, es un primer escalón en una serie de oportunidades de investigación bastante más alta, que también puede abarcar carne, arroz y leche, entre otros productos.

"La meta es multiplicar esas variedades genéticas en Uruguay y evaluarlas", explicó anoche a El País el presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Álvaro Roel, recién llegado de China, en el marco de la gira con el ministro Tabaré Aguerre. La gran noticia —según Roel— es que entre ambos organismos de investigación, en los próximos meses se estará discutiendo la lista complementaria, para que "en la próxima primavera se comiencen a evaluar en Uruguay".

La relación entre la investigación agrícola uruguaya y su par de China, data de 1994, pero nunca se había podido avanzar en un proyecto específico.

"Ahí hay un grupo importante de investigadores chinos que vienen a Uruguay y elaboran con investigadores locales una propuesta vinculada con el mejoramiento de soja para consumo humano que es bien diferente a la soja que nosotros enviamos para aceite y elaboración de raciones", explicó Roel.

El año pasado el avance en la cooperación científica quedó dentro de los acuerdos quinquenales entre ambos países, formando parte de la estrategia de Uruguay. Ahora, en el reciente viaje que el presidente del INIA —acompañado de un grupo de técnicos uruguayos— hizo junto al ministro Aguerre , se acordó el plan de trabajo específico que implica el intercambio de los primeros materiales genéticos.

La soja no transgénica, es un producto importante en la dieta de los chinos —principalmente en productos como Tofu o queso de soja—, "es toda producida localmente", por lo que el hecho de que "Uruguay se acerque al consumo directo con valor diferencial tiene una gran simbología", afirmó Roel.

Diferencia.

Los materiales genéticos que ya está enviando la Academia de Ciencias de China, incluyen sojas no transgénicas "con un contenido de proteínas bastante más alto que los que las sojas que se plantan en Uruguay, incluso el tamaño del grano y el color es diferente", explicó el presidente del INIA.

Cabe recordar que en Uruguay el 80% de la soja se exporta a China, pero se trata de variedades transgénicas que tienen por destino la elaboración de aceite y raciones para el consumo animal. El mes pasado, según los datos de Uruguay XXI, China fue el principal destino de la oleaginosa con compras por US$ 164 millones, lo que representó el 72% de las ventas totales. "Es el principal centro de origen de soja y tiene un celo muy grande en el intercambio de germoplasma", aseguró Roel.

La idea de una China relegada que copiaba ideas murió hace rato. "Hoy es diferente, tienen liderazgo muy fuerte también en investigación agropecuaria", afirmó el presidente de INIA. Por eso, las oportunidades que abrió este mayor acercamiento con la Academia de Ciencias, posibilitará — a futuro—, incluso intercambios de estudiantes y técnicos.

"China es uno de los principales consumidores de alimentos y le importa tener línea directa en los países donde compra", afirmó el presidente del INIA.

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