PABLO ZERBINO

"La misión de ARU ha sido siempre la defensa de todo el sector agropecuario"

Es doctor en Veterinaria, con Máster en EEUU y asumirá la presidencia de la Asociación Rural del Uruguay el 24 de octubre, justo medio siglo después que su padre ejerciera el mismo cargo.

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Pablo Zerbino. Foto: archivo El País

Para Zerbino, si bien hay cadena de la carne, no tiene la confianza necesaria y considera que habría que analizar la pertinencia que los ganados estén en manos de la industria. Coincide con el discurso de su antecesor Ricardo Reilly en el acto de la Rural del Prado, pero afirmó que la ARU ha mantenido, desde hace 145 años, su misión en defensa del sector independientemente de qué partido político esté circunstancialmente en el gobierno.

—¿Cómo ve al sector agropecuario en este momento?

—Hay una serie de hechos que han ocurrido en los últimos años que han cambiado mucho la perspectiva que traíamos desde el 2003 en adelante cuando entramos en un período de aumentos en los valores de los inmuebles por un lado y también en los valores de todos los rubros de la producción agropecuaria. Llegamos a pensar que esos cambios podían ser estructurales y se generó una expectativa en todo el sector que cuando arribamos a esta situación de ahora, con los abruptos cambios que han habido, han golpeado duro en muchos aspectos.

—¿En qué sentido lo dice?

—Se quebró aquella ilusión que podríamos tener una mayor estabilidad, impulsada entre otras cosas por la extraordinaria demanda de China principalmente por soja pero también el resto de los productos agrícolas que se vieron valorizados, al igual que la carne que pasó a ser un producto de gran demanda mundial. Uruguay supo aprovechar ese momento, pero hoy la situación política ha ido cambiando en la región y ya no es tan así.

—Analicemos por rubros. ¿Cómo ve al sector agrícola?

—Hoy el Uruguay enfrenta grandes dudas, con mucha cautela sobre lo que pueda pasar. No con temor pero sí con mucha precaución porque los valores internacionales han caído, los costos siguen siendo muy altos, liderados por el precio de los combustibles, y un tipo de cambio que no ayuda. Además de otros problemas.

—¿A cuáles se refiere?

—En Uruguay, tenemos problemas de infraestructura que son importantes, logísticos, con distancias grandes de las chacras a los puertos y rutas intransitables. También la incorporación de tecnología, fundamental para maximizar los rendimientos en las chacras tiene costos altos y cuando los valores de lo producido lo justifica vale pero cuando los valores caen es muy fácil quedar fuera de mercado y esto es lo que está ocurriendo en la actualidad. Por otra parte, los cultivos de invierno tampoco han traído oxígeno al agricultor por los mismos factores de costos elevados y climáticos que han restringido el margen operativo agrícola, básicamente al cultivo estival de la soja.

—¿Considera que la ganadería ahora a la vuelta de la agricultura se vea potenciado y beneficiado en inversiones?

—En cierta forma sí. A no olvidar que la forestación también ocupa un área importante del suelo que seguramente se verá incrementada si como está previsto se instale una nueva planta de UPM sobre el Río Negro.

—¿Hay cadena de la carne?

—Hay una cadena, quizás no funcione en muchos casos como tal por las interferencias que tenemos a nivel de los mercados internos, pero evidentemente desde el criador, que es el principal eslabón, hasta el consumidor más allá o más acá existe una cadena.

—¿Hay confianza en ella?

—La confianza es un tema que está en permanente discusión, en permanente revisión entre los productores y los frigoríficos, con INAC intentando mediar por ejemplo sobre en cuál balanza debería ser que hay que pagar los ganados.

—¿Cuál es su posición?

—Si no hay una confianza entre los actores, y lamentablemente parece no haberla, cuanto antes podamos concretar el negocio, sin depender de nuevas escalas dentro del proceso industrial, el productor va a estar más cubierto o más tranquilo. En ese sentido da la impresión que la tercera balanza es una buena opción. Porque el productor no tiene por qué acompañar al frigorífico en un negocio que escapa de nuestro control o de nuestras posibilidades de supervisar.

—¿Qué opinión le merece la solución al dressing?

—Si hubiera confianza y no existieran dudas en cuanto a la forma de operar es evidente que la cuarta balanza, ya transcurrido el dressing, parecería ser ideal para aquellos productores que son capaces de poder dar el grado de terminación óptimo a sus ganados y de lograr el mejoramiento genético adecuado para conseguir el mejor rendimiento entre delantero y trasero que más se adecue a los cortes demandados. Pero estas situaciones de ida y vuelta que ya llevan tanto tiempo y que no se terminan de resolver son las que generan esta serie de incertidumbres y provocan falta de confianza. Sabemos bien que en Estados Unidos por ejemplo se pagan los ganados en primera balanza y no son socios de la industria en procesos que uno no es capaz de darle seguimiento. Esa es la realidad.

—¿Qué opina que los ganados, especialmente los de corral, provengan directamente desde la industria?

—Este es un problema realmente. Sé perfectamente que ha habido, no en Uruguay pero sí en otros países, intenciones de regular esto. ¿Cómo? Impidiendo que en los últimos 15 días previo a la faena los animales estén en manos de plantas frigoríficas. Es un asunto que debemos de alguna manera procurar analizar si jurídicamente es pertinente o no. Hay una serie de implicancias que lógicamente pueden incidir en el negocio y repito es un tema que vamos a analizar de cerca.

—¿La exportación en pie empieza a ser un regulador imprescindible para el mercado?

—Sin dudas, absolutamente, desde que se instaló ha demostrado su utilidad, es un elemento que descomprime sobre todo en momentos claves para poder aliviar situaciones internas de mercado. Es un aporte muy importante. Ayuda a regular los valores de las haciendas porque muchas veces se demanda mayor producción de terneros y cuando vienen estos momentos de incertidumbre, de caída de valores, se genera una falta de apuesta al sector por el parte del inversor. Es una muy buena alternativa para poder mantener los valores sobre todo de los ganados de reposición.

—¿Qué opina de la carga tributaria que actualmente recae sobre la agropecuaria?

—El gobierno, pese a lo anunciado, ha incrementado la carga tributaria y sobre todo, como permanentemente la Asociación Rural y otras gremiales del sector han estado reclamando, con impuestos que no están en función de la realidad. Son impuestos ciegos que no contemplan la rentabilidad del negocio y que en definitiva son desestimulan al inversor. En momentos como los que estamos pasando ahora de caída del ingreso, produciendo a cielo abierto, basta la ocurrencia de algún desajuste climático, los que lamentablemente son muy frecuentes en nuestro país, para que el negocio agropecuario quede sin, o con tan poca renta, que pagar un impuesto sí o sí sea francamente desestimulante, dificultando poder seguir apostando y apoyando económicamente al sector.

—¿Cree que afecta a las inversiones?

—Obviamente, esto va a generar todos los problemas de una producción restringida en el país que ya hemos visto en el pasado y que lógicamente afecta también a la mano de obra la cual se hace difícil poder mantener desembocando en establecimientos con muy poco personal.

—¿Coincide con Reilly cuando expresó, en el discurso final del Prado que la ideología pesa sobre lo racional en el aspecto tributario del gobierno?

—Coincido totalmente. Lo han demostrado reiteradamente. En función de las determinaciones que han adoptado en ese tema apuntan básicamente a mantener un status quo que no contempla la realidad.

Este tipo de situaciones el riesgo que tienen es que si no se corrigen después de determinado tiempo, generan daños estructurales en las empresas que pueden ser irreversibles, con costos para todos pero el que termina pagando es el país.

—¿Cree que hay dos pensamientos dentro del gobierno?

—Eso parece. Hay un grupo más radical que parecería ser el que realmente gobierna y otro que procura acomodar los tantos para que no se caiga la estantería. Como que ese grupo radical es el que está frenando la posibilidad de integrarnos al mundo, impidiendo el despegue y nos condena al subdesarrollo como bien lo decía Ricardo Reilly en su discurso de Prado.

—¿En qué sentido lo dice?

—Hemos recibido diferentes propuestas de integración económica con países o bloques con propuestas de alcance económico muy importantes para el país pero nunca terminamos concretando. Uruguay obligado a comerciar internacionalmente, en una región compleja entre Argentina y Brasil, de haber podido llevar adelante algunos de los acuerdos oportunamente propuestos, seguramente estaríamos en otra situación.

—¿Es optimista por lo que se viene?

—Nos va a tocar un período muy especial al frente de ARU, sobre todo por el desmejoramiento que se vislumbra a nivel económico empresarial y por la situación general de caída de precios a nivel internacional. No va a ser fácil, el gobierno tiene una alta demanda social que atender, empresas públicas a las que salvar y lamentablemente cuenta con pocos recursos. De cualquier forma soy optimista, nuestra función va a ser encontrar los medios más adecuados para transmitir nuestras preocupaciones e inquietudes y lograr el entendimiento que nos permita continuar produciendo con la eficiencia que el país merece.

—¿Apuesta al diálogo?

—La Asociación Rural siempre ha elevado al Poder Ejecutivo planteos serios, bien respaldados con números, con datos estadísticos claros y planteamientos concretos. Desde su fundación, hace 145 años, ha tenido como misión fundamental la defensa y el fomento del sector agropecuario todo, empezando por la sustentabilidad medio ambiental, siguiendo con los derechos y obligaciones del empresario y del empleado rural, independientemente de qué partido político esté circunstancialmente en el gobierno.

"Aguerre ha tenido que avalar cosas discrepando".

¿Qué opinión tiene de Tabaré Aguerre?

Al Ministro lo conozco hace mucho tiempo. Lo conocí como productor, como dirigente gremial. Es un hombre muy vinculado al sector agropecuario, pero que al estar integrando el actual gobierno ha tenido que avalar posiciones en las cuales él mismo ha discrepado inicialmente.

¿Asegura un buen trato con el MGAP?

Tengo muy buena relación con el Ministro Aguerre, somos dos técnicos del campo y en la vida agropecuaria no hay dos formas de ver las cosas desde el punto de vista técnico. Hemos interactuado en más de una oportunidad, tenemos un entendimiento muy bueno.

Partiendo de la obligación tanto del Ministro como de mi compromiso, una vez asumida la responsabilidad de dirigir la Asociación Rural, de procurar lo mejor para el desarrollo de todo el sector agropecuario, no cabe otra cosa que esperar el mejor entendimiento con el Ministro del ramo.

Aguerre hace 7 años que es Ministro y ha buscado permanentemente el acercamiento con el sector productivo, con el sector agropecuario. Es nuestro principal interlocutor para la mayoría de los temas con el gobierno. Comparto mucho de lo que ha hecho a nivel de la articulación interinstitucional público/privada.

¿Qué le dirá en la primera reunión?

Que es muy importante poder seguir encontrando los caminos para que el sector agropecuario en su totalidad, con diálogo y entendimiento encuentre el marco social, político y económico más adecuado para desarrollar todo su potencial. Ahí es donde debemos tener un contacto muy directo con el Ministro y la puerta permanentemente abierta con confianza y mucho sinceramiento.

Vocación de Servicio.

Integrante de una familia vinculada a la ganadería desde hace más de 70 años, es Médico Veterinario y con un Máster realizado en EEUU.

Se integró a ARU en el año 1984 y a la Sociedad Criadores de Hereford en 1993, de la que fue su presidente en 1999. Representó a la ARU en el INIA y es Director de los Registros Genealógicos.

Además integra el directorio de Laboratorio Cibeles.

Lo define su vocación de servicio.

El 24 de octubre asumirá la presidencia de ARU medio siglo después que lo hiciera su padre. "Esa es la explicación por lo que tomo esto, pues él nos marcó su pasión. Este desafío es como una obligación casi moral que tengo y lo haré con todo honor, con alegría y una gran vocación de servicio".

La que heredó y piensa transmitir a sus 4 hijos y 4 nietos.

Perfil.

Nombre:Pablo Zerbino. Edad: 62 años. Otros datos: Casado con Cecilia Bonnevaux, cuatro hijos y 4 nietos. Hincha de: Club Nacional de Fútbol.

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