No se vive una situación dramática pero hace falta el agua

Soja está jugada a la lluvia para asegurar rendimiento

Con un desarrollo vegetativo brutal y con una fuerte transpiración, el cultivo de soja está pidiendo más lluvias y enfrenta una etapa clave, donde comienzan a comprometerse los rendimientos.

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Los cultivos de soja muestran buenos desarrollos. Foto: Archivo El País

"Se precisa agua ya, porque estamos en un período crítico, principalmente a nivel de las sojas de primera", aseguró a El País el ingeniero agrónomo Marcos Carrera, técnico de Monsanto.

Si efectivamente se cosechan unos 1,4 millones de hectáreas, con rendimientos similares a los del año pasado —rondando los 2.600 kilos— nuevamente se estará ante una cosecha récord en esta zafra.

"Precisamos las lluvias para consolidar rendimientos, pero no quiere decir que si no llueve esta semana será una catástrofe, ni nada que se le parezca", aclaró Carrera a El País.

Cuanto más desarrollados están los cultivos, con las altas temperaturas, más transpiran las plantas y hoy, según los técnicos, en muchas zonas, la humedad del suelo no cubre los requerimientos hídricos de las plantas.

Los agricultores están frente a un año donde se hace necesario ajustar los números y contar con un buen rendimiento para que, de alguna forma, equilibrar los números y así reacomodar el financiamiento de aquí en adelante.

Carrera sostuvo que para equilibrar los números, "el rendimiento debería estar por encima de los del año pasado. El número real es que se precisaría una soja del entorno de los 3.000 kilos por hectárea" y desde su punto de vista "es difícil llegar a ese volumen".

Pero pasada la cosecha —la trilla de la soja se generalizarían sobre mediados de marzo o hacia fines de ese mes—, la otra película, "será la renegociación de los costos, allá por el otoño", explicó Carrera.

En cuanto al mercado, los productores están con poca toma de precios, porque "están especulando, ya que entienden que más abajo los precios no pueden ir, en un escenario donde en cualquier momento van a tener que empezar a vender, porque el mercado ya se está armando", explicó el experto.

Maíz.

Por otra parte, las trillas de maíz para grano húmedo finalizaron con rendimintos muy buenos; corregidos por humedad están entre los 7.000 y 10.000 kilos por hectárea.

El año pasado los maíces habían sufrido un año complicado y en muchos casos los cultivos fueron picados o quemados con glifosato para plantar encima una soja.

Este año, los maíces siempre se vieron con mucho potencial y fueron muy ayudados por las lluvias. Los buenos volúmenes recogidos con destino a grano húmedo —destinado a tamberos y engorde de ganado— son un soporte fundamental para la ganadería de carne, pues con precios acordes, posibilita una buena suplementación de los ganados. Los maíces de primera que se pasaron de humedad, esperan turno para ser trillados y tendrán por destino su uso como grano seco.

Años atrás Uruguay era un fuerte importador de maíz, pero el escenario cambió y hoy pasó a ser un productor.

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