LA “MAYOR NEGOCIACIÓN COLECTIVA” DEL PAÍS

Última ronda salarial con retos

El gobierno de Tabaré Vázquez tendrá la final de estas instancias en un año preelectoral.

Serán 173 los grupos, subgrupos, capítulos y bandejas que tendrán que negociar. Foto. Archivo El País
Serán 173 los grupos, subgrupos, capítulos y bandejas que tendrán que negociar. Foto. Archivo El País

Gobierno, sindicatos y cámaras empresariales afilan ya sus lápices para los convenios laborales que se discutirán el año próximo. En un escenario de crecimiento económico pero que todavía no se traslada al empleo y con pronósticos frescos de cómo el avance de la tecnología impactará en el mercado de trabajo a nivel local, los actores delinean cuáles serán sus planteos una vez se sienten a la mesa. "El 2018 va a ser el año de mayor negociación colectiva en la historia del Uruguay", dijo el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, hace unos meses. Detalló que se "negociarán 173 grupos, subgrupos, capítulos y bandejas de Consejos de Salarios del sector privado, más el sector público, a lo que se suma la discusión presupuestaria".

Además, la de 2018 será una negociación atípica por otro motivo: ocurrirá el año previo a las elecciones presidenciales. Si bien sus protagonistas rechazan que esto aporte alguna diferencia al momento de tratar de acordar, otros alertan que esta peculiaridad pondrá al gobierno en un brete (ver nota aparte).

Los primeros grupos comenzarán a negociar ya en el primer trimestre. "El año va a arrancar temprano", dijo entre risas el director de la Dirección Nacional de Empleo del Ministerio de Trabajo (MTSS), Eduardo Pereyra. El jerarca —también director general del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop)— comentó que, de cara a esta próxima ronda, se capacitó durante un año a 37 "actores clave" de la negociación. "No basta solo con tener la voluntad, hay que formar a los negociadores", dijo acerca de la iniciativa que buscó brindar herramientas a representantes del Pit-Cnt, el sector empresarial y del MTSS para lograr consensos más allá de lo monetario. El objetivo es "ayudar a que los acuerdos y la negociación no giren solo en torno a los aspectos salariales".

Las cámaras y los sindicatos coinciden en que los convenios deberían introducir algunas innovaciones. Pero, si bien entienden que esto es lo deseable, no todos se muestran confiados en que se logre de forma generalizada durante la ronda que viene. "Los salarios deberían estar sin duda relacionados con el tema de la productividad, independientemente de la rama", planteó el dirigente de la Cámara de Industrias (CIU), Andrés Fostik. Sin embargo, añadió, la legislación uruguaya atenta contra esto. "Es imposible hacer productividad por rama, totalmente inviable, no hay mago que pueda", sostuvo. Para el empresario esto queda reservado a empresas "muy grandes".

Uno de los contados sectores que ha incorporado la compensación por productividad a su convenio es el de la bebida. Se aplica de forma distinta en cada fábrica —para amoldarse a la realidad de cada empresa— y se aplica desde 2009. También el sindicato peleó por incluir en los acuerdos capacitación para los trabajadores. "Nosotros desde el gremio de la bebida estas cosas las tenemos superadas", dijo el histórico dirigente de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB), Richard Read. "Hablo en general, no a partir de mirar el ombligo de la federación", agregó.

Es que Read tiene varias cosas para decir acerca de cómo están funcionando los Consejos de Salarios. Cuando en 2005 el primer gobierno del Frente Amplio los reinstaló —su convocatoria se había suspendido en 1990, cuando asumió la Presidencia Luis Alberto Lacalle— lograron dar un "empuje" a salarios que, fruto de la falta de negociación, llegaron a ese punto "totalmente sumergidos". Durante el mandato de José Mujica la situación cambió, a juicio de Read: pautas "muy rígidas" generaron un "achatamiento". Hubo un "control de la economía a partir de fijar límites al crecimiento del salario" y esa "percepción se convirtió en un hecho real" en los últimos cuatro años, afirmó.

Por este motivo, para el dirigente es necesario revisar el contenido de los Consejos de Salarios. Read critica tanto la "rigidez" del Poder Ejecutivo por su pauta "a la baja" como que la discusión se ciña a lo salarial. "El Consejo de Salarios como distribuidor de la riqueza, como generador de equidad, a esta altura del partido, está en cuestión. Para mí se agotó".

Desde la CIU también se cuestiona lo "rígido" de la legislación. "Por suerte y gracias a todos los santos que andan por ahí la inflación aparentemente va a estar dentro del rango meta y los trabajadores no han perdido, sino por el contrario, han ganado salario real en los últimos años", dijo Fostik. Mientras que por seis meses de 2016 la inflación estuvo por encima del 10%, en marzo entró por primera vez desde fines de 2010 en el objetivo oficial (de entre 3% y 7%) y el último registro marcó que llegó a 5,75% en los 12 meses a septiembre. El año pasado las negociaciones se vieron tensionadas por las presiones inflacionarias y la firmeza de los sindicatos en su reclamo por incluir correctivos por inflación que evitaran la pérdida salarial.

"Ahora que tenemos la inflación baja, ahora que están las cosas más o menos controladas, llegó el momento de aflojarle las riendas a la ley de negociación colectiva y quitarle esos tutores tan altos que tiene", dijo Fostik.

Tres visiones

dirigente de fuecys
Ismael Fuentes, dirigente de Fuecys. Foto: Archivo El País
Ismael Fuentes
Ya hay cosas que están planteadas, que obviamente hay que empezar a discutir. Sobre todo en el marco del futuro del trabajo. Introducir el tema de la capacitación es fundamental en dos aspectos. Uno, para calificar gente en función de acceder a los nuevos puestos de trabajo que van a traer los cambios. Y lo segundo, como un elemento permanente, porque si no nos estamos permanentemente capacitando los cambios nos van a ir pasando por arriba. Hace unos días hubo una reunión con la dirección de la Cámara de Comercio, donde esto fue planteado también a ellos".
Dirigente de la FOEB
Richard Read. Foto: Francisco Flores
Richard Read
El Poder Ejecutivo tiene que correrse de las pautas rígidas a la baja o al congelamiento. Además, no tiene ningún respaldo científico las bandas que ha puesto. ¿Cómo determina que tal sector es sumergido, dinámico? ¿Cuál es el respaldo científico? No lo tiene. Hay una imposición del Poder Ejecutivo en la tripartita que hace que el Consejo de Salarios para muchos gremios que no tienen correlación de fuerzas es ir a padecer una maratón de discusión que termina siempre en lo mismo, donde el resultado final no satisface".
Director nacional de Empleo
Eduardo Pereyra. Foto: Archivo El País
Eduardo Pereyra
Estuvimos un año preparando a un grupo de referentes de la negociación colectiva del gobierno, de los empresarios y de los trabajadores para que en la negociación tengamos buenos resultados. Con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y financiado por Inefop. La negociación históricamente rezó sobre los temas de salarios. Si uno quiere trasladar otros temas tiene que generar capacidades para que eso se dé. Eso es lo que buscamos, que en la negociación haya una mirada más amplia de todos los actores, y que eso genere mejores acuerdos".
OPINIÓN DE EXPERTO

Negociación en un "momento absolutamente inoportuno"

Llevar adelante la próxima negociación colectiva el año previo a las elecciones que determinarán quién se sentará en el sillón presidencial a partir de 2020 no fue una jugada acertada del gobierno, según el director del Instituto de Relaciones Laborales de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Uruguay, Juan Manuel Rodríguez.

"Los tiempos que eligió (el Poder Ejecutivo) van a perjudicar a todas las partes", indicó el economista, quien agregó que desde el retorno de la democracia en 1985 no se produce una situación de este tipo.

"La negociación será en un momento absolutamente inoportuno", añadió.

Según Rodríguez, no es usual que los convenios caigan antes de junio del año que asume un nuevo gobierno. Esto brinda paz durante la campaña electoral y también otorga tiempo durante los primeros meses de la Administración entrante para definir una batería de políticas, entre otras, la salarial. Esto no podrá suceder en esta oportunidad.

Para el experto, la combinación de una postura "moderada" del gobierno y la posibilidad desde la central sindical de que sea la última ronda bajo una administración frenteamplista generará en el Pit- Cnt una postura de "ahora o nunca".

Como las relaciones laborales no son independientes de la política, agregó Rodríguez, este contexto abre la puerta a un "conflicto muy importante". Si el Pit-Cnt sigue este camino y tranca fuerte con el gobierno por la negociación colectiva, "lo puede debilitar tanto que no gane las elecciones", pronosticó.

Esto provocará una "paradoja": que sea el movimiento sindical quien se convierta en un "opositor" del gobierno en plena campaña electoral. Para el Pit-Cnt, dijo Rodríguez, es una "disyuntiva política enormemente importante".

¿Y las cámaras empresariales? "Se van a sentar en la Olímpica a mirar", graficó. Las patronales estarán relativamente cómodas, mientras que la relación más espinosa será la del Poder Ejecutivo con los sindicatos. "La postura de las cámaras" de moderación salarial "la va a defender más el gobierno que las propias cámaras", indicó Rodríguez.

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