RICARDO DESSY

"La ventana fiscal es la más peligrosa"

Entrevista con el economista jefe de Argentina y el Cluster Sur del Citi. 

Ricardo Dessy. Foto: Ariel Colmegna
Ricardo Dessy. Foto: Ariel Colmegna

En una mañana marcada por los nervios previos al partido que terminaría clasificando a la selección argentina al mundial de Rusia, el economista jefe de Argentina y el Cluster Sur del Citi compartió qué análisis hace de la situación global y regional, enumeró los desafíos que tiene la economía argentina y detalló por qué su talón de Aquiles es la falta de largo plazo.

Además, el economista argentino dijo por qué cree que cualquier impacto desde fuera de la región encontrará a Uruguay mejor parado que a los otros países latinoamericanos.

—Las malas noticias desde Argentina y Brasil, ¿se han detenido por el momento?

—Tanto el ciclo global como el más regional son positivos. Pero es interesante poner el ojo en un factor, que es el riesgo geopolítico, que ha aumentado mucho. El mundo está viviendo una situación un poco asimétrica: la situación económica es muy buena, pero hay una vulnerabilidad política que la hace frágil. Estoy creciendo, pero mañana se desata un conflicto bélico y puede subir fuertemente la tasa de interés. Eso puede generar una migración de capitales desde las economías emergentes hacia Estados Unidos, y eso detiene definitivamente este crecimiento. Ahora, ¿qué dicen los mercados al respecto? Son un poco más optimistas que yo. Están priceando, incluyendo en los precios ya estas amenazas de conflicto bélico y no le están dando la trascendencia que los analistas políticos le asignan. Está habiendo un divorcio de los análisis económicos y políticos, lo cual para países con ciertas inestabilidades políticas como Argentina es bueno. El contexto es muy bueno pero hay que tener el ojo puesto en algunas fragilidades que tiene la región, como son los déficit fiscales y de cuenta corriente, porque la mayoría de los países los financian en el exterior. En-tonces estamos muy expues-tos a la variación de la tasa de interés global. Si bien estamos haciendo las cosas bien de manera endógena, hay que tener mucho cuidado con las exógenas.

—Para Uruguay, el déficit fiscal es el gran dolor de cabeza macro. ¿Qué problemas puede generarle a una economía así?

—La ventana fiscal es la más peligrosa para el tsunami que puede llegar a venir en caso que uno de estos conflictos estalle. Pero Uruguay, a diferencia de mi país, está muy bien posicionado en otras variables. En Argentina el gobierno está apuntando a cerrar el año con un 4% del PIB de déficit fiscal, y Uruguay está en 3,2%, 3,3%. Si uno lo mira rápidamente dice son parecidos. Pero no es la misma situación en términos de vulnerabilidad. Primero que ustedes tienen (relativamente) un mercado de capitales más desarrollado. Argentina está absolutamente expuesta al exterior para financiar el agujero. En Uruguay no es tan así. Y además Uruguay tiene variables mucho más sólidas que atenúan esas olas que se pueden producir. Es número uno en América Latina en términos de transparencia, infraestructura, desarrollo humano, igualdad de oportunidades. Por eso en caso de haber una situación conflictiva, que pueda generar terremotos financieros, creo que Uruguay es el que está mejor posicionado para atenuar esos impactos. Más allá de que no deja de ser preocupante, tres puntos de déficit de PIB para una economía global que tiene tantos riesgos me parece alto. De todos modos, la capacidad de absorción de esos golpes es mucho más sólida que en el resto de los países porque está mejor posicionado en el largo plazo.

—Recientemente se refirió a Argentina como un "Ferrari con ruedas de bicicleta". ¿Cuáles son sus debilidades?

—La vulnerabilidad más grande de Argentina es su ausencia de largo plazo. Es muy difícil hacer un análisis a 10 años para Argentina. El problema de Argentina es que está entrampada en una ciénaga del corto plazo. Y es muy difícil salir para empezar a mirar a 10 años. Porque la inversión, el nivel de competitividad, el ahorro, es muy bajo. El crecimiento de largo plazo se hace a través del crecimiento de la inversión y de la productividad marginal de los factores. Para eso requerís inversión. Y eso va a llevar mucho tiempo, porque la inversión requiere horizontes temporales estables. Si mirás una dinámica del PIB argentino, un año crece, un año cae. Tiene la típica dinámica de serrucho, que en promedio generó un crecimiento en los últimos cinco o seis años del 0,2%, es decir, nada. Y peor aún, esa dinámica nos ha llevado a tener un 30% de pobreza, lo cual es inaceptable para un país como Argentina. ¿Có-mo se sale de eso? Con el largo plazo. El gran problema es ver si el soberano está entendiendo la problemática a la que está sometida la Argentina. Esa falta de largo plazo no solo requiere capital e inversiones sino confianza del soberano para esperar el momento adecuado que esa productividad se convierta en mayores rentas, en mayor nivel de actividad, en mayor eficiencia.

—¿Qué medidas se deberían ejecutar para enfrentar los principales desafíos del país?

—Argentina tiene varios problemas serios. El primero es el déficit fiscal, que es muy alto. Es una economía muy vulnerable a los mercados financieros internacionales. Dada esa situación, cuatro puntos de déficit fiscal es mucho. Con un agravante: cuando tenés ese nivel de déficit fiscal y 30% de pobreza, se convierte en una restricción muy fuerte para manejar el gasto público. El déficit de cuenta corriente también se explica porque el consumo y el gasto público en Argentina son muy altos. El tercer punto de vulnerabilidad es el bajo nivel de ahorro e inversión. La inversión en Argentina es 16% del PIB, muy bajo para ese desafío del largo plazo. Una vez más quedás muy expuesto a que el inversor extranjero quiera venir a traer su plata. Y el otro problema es la inflación. Lo que muchos colegas míos critican es la aproximación gradual que se le está dando al plan de acción para llevar a cabo este diagnóstico. Ahí es donde está el debate en Argentina. Mi opinión es que con 32% de pobreza, ajustes de shocks lamentablemente no se pueden implementar. Le restaría esa confianza del soberano tan necesaria para llevar a cabo estas cosas.

—Se espera que algunos de esos elementos den a Uruguay la mejor temporada turística de su historia. ¿Coincide?

—Sí. Eso tiene explicaciones más románticas que económicas. Los argentinos amamos Uruguay. Siempre que puede venir el argentino a veranear a Uruguay, viene. Pero un país que está con ingreso de capitales, con el tipo de cambio atrasado, eso favorece el consumo en el exterior. Es uno de los temas que también hace a la vulnerabilidad de Argentina. Ahí está también explicado el déficit de la cuenta corriente. La gente sigue yendo a comprar afuera pero porque adentro es caro. En el corto plazo, la gente optimiza este atraso cambiario yendo a comprar afuera o a veranear a Uruguay. Creo que este año sí probablemente sea una temporada récord porque además en Argentina hubo un recupero del poder adquisitivo en términos reales. Con lo cual sí, es muy probable que sufran una invasión de argentinos ahora en enero.

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