Un recurso vital

El agua cotiza en bolsa, ¿qué implica y qué hará Uruguay?

La cotización del agua en Wall Street atrajo la atención de posibles inversores, como también opiniones negativas. A su vez, se trabajan estímulos para empresas con responsabilidad ambiental.

Corcho en el agua

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"Agua que no has de beber, déjala correr”, decía la canción cuando aún no se temía por la escasez de este recurso natural. Siendo uno de los más importantes para la vida del planeta, la semana pasada comenzó a cotizar en la Bolsa de Nueva York a US$ 486,53 por acre-pie (equivale a 1.233 metros cúbicos).

Aunque el índice Nasdaq Veles California Water Index, índice de referencia para la cotización del agua en bolsa, está basado en los precios de las principales cuencas fluviales de California, donde la escasez del agua ha aumentado, expertos entienden que en el futuro se podría replicar su cotización en diferentes mercados de agua.

El director de Gastón Bengochea & Cía. Corredor de Bolsa, Diego Rodríguez, dijo a El País que hoy no hay un instrumento que permita replicar este índice, por lo que no es posible realizar inversiones. Aún se debe determinar los actores del mercado, como el comprador, el delivery o el vendedor. Así mismo, entiende que en el futuro sí habrá un instrumento que permita invertir en contratos de agua.

“Nosotros vimos la noticia, nuestros clientes nos la compartieron y algunos, un poco en broma y un poco en serio, decían ‘tenemos que invertir en esto’. Creo que ese es el sentido que hay detrás, hay gente que se empieza a preocupar por lo básico que nos garantiza la existencia como especie”, explicó Rodríguez.

El presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo, Ángel Urraburu señaló a El País que en este momento de auge de las inversiones sustentables, se está abriendo el mercado a futuro del agua, el cual debería ser relacionado con el mercado de la soja, el petróleo o el cobre. Este mercado es estrictamente financiero, sin entrega del bien.

Urraburu criticó que “en estos mercados los principales operadores son los fondos de inversión, los cuales son muy poderosos y tienen mucha capacidad de incidir en los precios. A veces los precios de los commodities, alimentos, están condicionados no por su costo de producción, sino por altos grados de especulación”. En algunas conferencias ha expresado “que deberían prohibirle a los fondos invertir en productos de primera necesidad, de los cuales el mundo depende para cubrir necesidades básicas”, relató.

Por otro lado, el subsecretario de Ambiente, Gerardo Amarilla, afirmó a El País que “estaba visto que se iba a dar” la cotización en bolsa del agua. Sostuvo que este suceso “capaz que nos ayuda a tomar conciencia de mejorar la calidad de nuestras aguas y a darle valor a las aguas subterráneas que en nuestro país tenemos una enorme cantidad y que han sido muy poco aprovechadas hasta el momento”.

“Si (el agua) es un bien común, libre para todos, lo que ha demostrado en nuestro país es que no la cuidamos tanto. Capáz que si uno sabe que tiene valor, fuera del beneficio que tiene para el ser humano, la cuidamos un poco mejor”, afirmó Amarilla.

El subsecretario de Ambiente expresó que “la cotización del agua va a colaborar con la responsabilidad empresarial ambiental. Cada vez más grupos de empresas están trabajando, produciendo o gerenciando el desarrollo sostenible”. Agregó también que se debería estimular el cuidado ambiental a través del manejo de residuos o del cuidado del agua con algunos incentivos, tanto de promoción como en incentivos tributarios.

Amarilla afirmó que el Ministerio de Economía y Finanzas está asumiendo algunos compromisos ambientales y, junto al Ministerio de Ambiente, están trabajando para que en 2021 se puedan generar incentivos económico-financieros, para aquellas empresas que son responsables en el cuidado ambiental.

Perspectivas empresariales

A partir de la cotización del agua en Wall Street, dos frentes se abrieron conforme a las posturas positivas y negativas sobre este suceso. Por un lado están aquellos que entienden que va a llevar a mercantilizar el recurso y así generar más desigualdades en cuanto a su acceso, junto con su explotación y deterioro en calidad, mientras que otros comprenden que llevará a tener un mayor cuidado del agua y motive a las empresas a tener un uso más responsable de esta.

Dentro de aquellos que perciben como algo positivo que el agua haya comenzado a figurar en la Bolsa de Valores, la fundadora en Uruguay del movimiento Sistema B, Giselle Della Mea, sostuvo que “tenemos que meter todos nuestros recursos naturales en nuestra contabilidad ambiental, de alguna manera tenemos que entender todo lo que estamos sustrayendo de La Tierra y no estamos contabilizando, pero no desde el punto de vista que esto haga que cobre más o que acumule más dinero, sino desde el punto de vista de la gestión, de entender donde está el balance. Tenemos que empezar a contabilizar nuestros recursos naturales para saber cómo llegar a fin de mes”.

Por otro lado, el líder del movimiento Economía del Bien Común, Gualberto Trelles, afirmó que este es un hecho “muy” serio”, donde “se está respondiendo con mecanismos al transformarla en mercancía a nivel financiero, lo cual es volver a repetir un montón de historias que no tuvieron un final muy bueno”. Sostuvo también que, no debemos pensar “que el mundo está conformado por personas que tienen la misma cantidad de información, la misma cantidad de recursos, la misma cantidad de posibilidades y la misma cantidad de poder. Cuando se transforma en mercancía algo que era un bien común, hace que el poder de decisión esté en menos manos”.

Del mismo modo, Della Mea dijo que “si esto va a hacer que de nuevo se concentre el capital en pocos, me parece una muy mala noticia. El tema es que hay dos variables en juego, la ambiental y la social. Nosotros ponderamos siempre una más que la otra, en lugar de buscar el equilibrio de las dos”.

“Ahora el consumidor se cuestiona, antes solo éramos unos locos hippies”

Según Diego Rodríguez, “en el futuro, como hoy tenemos una pandemia, podemos tener una emergencia ambiental global o regional. ahí van a buscar un responsable. Se ha hablado mucho de las empresas que más contaminan, que no son buenos lugares para trabajar para sus empleados. El mercado obliga a las empresas a adecuar sus procesos a determinadas pautas de sustentabilidad, el respeto a las minorías, triple impacto y reciclaje”.

En esta línea, movimientos internacionales como el Sistema B y la Economía del Bien Común (EBC), entre otros, reúnen empresas que han adoptado una filosofía empresarial que integra el impacto social y ambiental como objetivo, además de procurar su rentabilidad.
Gualberto Trelles, líder de EBC en Uruguay, explicó que su movimiento “invierte el sentido del éxito. Que este no sea maximizar los ingresos, sino maximizar el bien de las personas y el ambiente en el que uno vive”.

A su vez, Giselle Della Mea, fundadora de Sistema B en Uruguay, afirmó que “al final del día (lo que deben hacer las empresas) es bajar las emisiones de carbono de su operativa, reducir al máximo los residuos, disminuir el consumo, alquilar en lugar de comprar, medir el consumo de los recursos por beneficios ambientales, no por reducir costos.”. Agregó, “ahora el consumidor te cuestiona tu impacto, antes solo éramos unos locos hippies”.

Uruguay corre con ventaja

Según la fundadora de Sistema B en Uruguay, Giselle Della Mea el país “corre con ventaja, porque si mañana se dispara el precio del agua, acá ya hubo plebiscito en 2004, nos preguntaron a todos si queríamos privatizar su suministro y se dijo que no. Por lo tanto, acá se enriquecería OSE y tendría que reinvertir”.

De igual forma, el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo, Ángel Urraburu sostuvo que “hay que valorar el país, donde abunda el agua, la monopoliza el Estado y la democratiza en toda la población”.

Largo viaje de las peras envasadas

Según Della Mea, en julio se viralizó un “meme”, donde se mostraban peras envasadas en plástico, las cuales fueron cosechadas en Argentina, envasadas en Tailandia y compradas en el Walmart de Estados Unidos a US$1,30. A raíz de esto, expresó que “si no tuviésemos una energía barata, una logística barata y un mundo armado para ser lineal, no sería posible. Nos hemos desconectado de la naturaleza. No entendemos nada”. El recorrido que tuvo que hacer la pera, para ser envasada y vendida, es de 33.000 kilómetros.

Viaje de peras envasadas

Especulaciones que alarman

Según el líder del movimiento Economía del Bien Común, Gualberto Trelles, la cotización del agua en bolsa, “surge sobre la especulación de una gran crisis de una parte de la humanidad. Se está creando una reducción de riesgo para los grandes agricultores de California, en base a un mecanismo financiero que va a impactar en otros mercados en el mundo propiciando la concentración de este recurso”.

Según la firma de mercados globales, CME Group, en 2025 dos tercios de la humanidad tendrá problemas de acceso al agua.

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