UN LUGAR DISTINTO A TODOS

Así funciona la economía de una isla con 144 ovejas por habitante

Malvinas: el 70% de los ingresos son por la pesca, aunque la mayor superficie son granjas.

VEA LA FOTOGALERÍA. Foto Mathias Da Silva
Barco en el puerto de Stanley. Foto: Mathias Da Silva
La granja Head of the Bay. Foto: Mathias Da Silva
Cortes de carne del frigorífico de la isla. Foto: Mathias Da Silva
Planta de esquilado de la isla en Goose Green. Foto: Mathias Da Silva
Plantación de forraje animal. Foto: Mathias Da Silva
Tim Miller, el mayor productor agrícola. Foto: Mathias Da Silva
Plantación de lechugas de Tim Miller. Foto: Mathias Da Silva
Vista de Stanley, la capital de la isla. Foto: Mathias Da Silva
Vista de Stanley, la capital de la isla. Foto: Mathias Da Silva

Una isla en la que viven 3.400 personas y unas 490.000 ovejas (es decir 144 ovinos per cápita), que tiene un solo centro urbano y 81 granjas, aparte de una rica zona pesquera y un promisorio futuro por la exploración petrolera, sin dudas tiene una organización económica que merece ser vista y contada.

Esa es la realidad de las Malvinas/Falklands, un territorio cercano a Uruguay desde el punto de vista geográfico, comercial y hasta cultural, pero conocido aquí casi exclusivamente por la disputa entre Argentina y el Reino Unido por su soberanía.

Las imágenes de la capital y única urbanización, Stanley (también denominada Puerto Argentino), no difieren mucho de un típico pueblo inglés de película, con una mezcla de serenidad y modernidad. Pero al recorrer el resto de la isla sí sorprende el paisaje: un suelo árido y con poco verde, escasas construcciones y ovejas que cruzan la ruta constantemente.

En total, las 81 granjas suman 1.139.000 hectáreas y representan algo más del 93% de la superficie de la isla de 12.200 kilómetros cuadrados. Una importante parte de la población de las Malvinas/Falklands se dedica a trabajar el campo —ellos le llaman "the camp" por una deformación que denota sus raíces rioplatenses—, en su mayoría familias nativas que reciben subsidios del gobierno local. Es la segunda actividad en número solo superada por los empleos en el gobierno.

Sin embargo, entre la producción lanera (1,7 millones de kilos al año) y la carne de vacas y corderos para exportación acumulan el 20% del PIB de la isla. Cerca del 70% proviene de la pesca, en especial de langostinos y calamares, que es licitada a compañías internacionales desde fines de la década del 80 y deja unos US$ 30 millones al año que financian el sistema educativo y de salud (ambos gratuitos), entre otras cosas.

Si bien las condiciones del suelo son buenas, el clima frío —aunque no helado ya que la temperatura ronda los 12° en verano y los 5° en invierno— casi que impide el cultivo de vegetales, muy escasos en la isla y mayormente reservados para forraje animal. Los productores suelen recurrir a invernaderos para plantar algunos vegetales, que suelen ser para consumo interno en la granja salvo excepciones (ver columna).

Las características del suelo y el método extensivo para la cría de animales son parte de las similitudes entre Uruguay y las Malvinas/Falklands. Por eso, hay una cercana relación a nivel técnico entre el Departamento de Agricultura de la isla y el Ministerio de Ganadería. El encargado de esa dependencia del gobierno local es Adam Dawes, un australiano que decidió con su esposa mudarse a la isla para criar a sus hijos y que podría pasar por uruguayo: toma mate con yerba Canarias, come dulce de leche y añora los asados en el Mercado del Puerto.

En los últimos tres años, Uruguay exportó una variedad de 177 productos a la isla que sumaron casi US$ 7 millones, aunque viene en franco descenso tras llegar a US$ 5 millones en 2015. Carne congelada, frutas y verduras, huevos, insecticidas y tornillos son algunos de los rubros.

En contrapartida, las importaciones exclusivamente de lana y cuero llegan a totalizar casi US$ 1,5 millones. Igualmente, el puerto de Montevideo es el primer destino de las exportaciones desde la isla para Europa, principalmente lana de alta calidad vendida a Inglaterra.

También la terminal capitalina recibe los 45 cortes de carne distintos que produce la Falkland Islands Meat Company con destino a siete países. Aparte del "mejor filete de cordero que has probado" según David Roberts (gerente de Operaciones), la empresa tiene la certificación Halal que permite exportarle a países de religión musulmana.

El frigorífico está ubicado a unos minutos de Stanley y entre los operarios se habla español (muchos son chilenos, pero también hay colombianos y peruanos). El jefe de Producción, Nigel Leach, detalló que la zafra para exportación es entre enero y mayo, momento en el que pueden procesarse hasta 1.000 animales por día y se emplean unas 60 personas.

Turismo.

Pese a sus increíbles paisajes, por la poca conectividad (hay un solo vuelo semanal desde la Patagonia chilena de la aerolínea Latam) la isla no está muy explotada a nivel turístico. Es que aunque también llegan cruceros por el día, la disponibilidad de únicamente tres hoteles complica la recepción de visitantes.

"Estamos en la disyuntiva del huevo y la gallina", dice un empresario. Explicó que no saben si invertir en infraestructura a la espera de un nuevo vuelo —hay contactos políticos para sumar una conexión desde Uruguay, Brasil, Paraguay o Chile— o viceversa.

Todos los isleños afirman que no quieren tener un vuelo desde Argentina (por un acuerdo entre los gobiernos deberá hacer escala allí una vez al mes), y un chileno que trabaja en la recepción de un hotel comentó que sería positiva la nueva conexión para los uruguayos, ya que brindaría una salida laboral definitiva o temporal en el rubro servicios.

*Por invitación del gobierno local que gestionó la Embajada británica en Uruguay.

Convivencia entre animales

Volunteer Point (este de la isla) es una reserva natural de pingüinos y un lugar a conocer de las Malvinas/Falklands. Con partes de pasto, otras de tierra, y hasta zonas de arena y agua, los más de 7.500 pingüinos conviven con ovejas y aves. La estrella es el "pingüino Rey" (casi extinto en el resto de la isla), aunque también hay pingüinos Magallánicos y Gentoo. Para llegar a la reserva, hay que hacer dos horas en auto desde Stanley, y otro tramo de una hora atravesando granjas privadas entre las montañas.

Esperan otro futuro por pozos petroleros

Los isleños recuerdan el gobierno de Cristina Fernández (2007-2015) en Argentina como el de mayor tensión del pasado reciente. Justamente en 2010, comenzaron las compañías internacionales con tareas de exploración en las zonas offshore (de ultramar) del Atlántico Sur, a unos 100 kilómetros del territorio de las Malvinas/Falklands. Hubo una paralización por la abrupta caída del precio del petróleo, pero el interés se retomó a fines de 2015 y hoy día trabajan varias petroleras a diferentes ritmos: Premier Oil, Noble Energy, Desire Petroleum, Borders and Southern Petroleum y Rockhopper (compró participaciones en los bloques offshore de otras empresas).

Aparte de crudo se presume la existencia de gas, y diversos estudios han estimado el potencial de la zona en al menos 1.000 millones de barriles.

"Soy muy optimista sobre este año", dijo a El País el director del Departamento de Recursos Minerales del gobierno local, Stephen Luxton. Este isleño (tercera generación allí) que fue prisionero de las tropas argentinas en 1982, estudió durante su juventud en Inglaterra y retornó años después como geólogo. "En 15 años creo que cambiará la economía de la isla", subrayó. Aunque reconoce que el Reino Unido se interesa en las exploraciones, aclara que "legalmente" la decisión corresponde a la isla y sus habitantes, y destacó que se han hecho talleres informativos para responder las inquietudes. Luxton estima que a futuro la extracción petrolera podría emplear a cientos de personas y dejará "un buen retorno" por la tasa impositiva que deberán pagar las empresas.

HISTORIAS COMERCIALES.

El mayor productor agrícola

Tim Miller (67 años, productor agrícola) es conocido por todos en la isla. Es el propietario de Stanley Growers, la mayor empresa familiar que emplea a unas 12 personas y planta gran variedad de vegetales (morrones, tomates, papas, frutillas, lechuga y perejil, entre otros) en hidroponia. Su familia llegó a las Malvinas/Falklands a principios de 1800 y él comenzó su negocio en 1988, luego que su ojo derecho resultara herido por la onda expansiva de una bomba en la guerra de 1982. "En el puerto de Montevideo debe haber mucha gente rica", bromea por los precios que paga al importar mercadería (como naranjas de Salto) o exportar algún excedente de los más de 50.000 kilos que produce al año.

La compañía privada más grande

Al hablar con Dick Sawle (presidente no ejecutivo de The Falkland Islands Company) le pregunté si era chileno, por su perfecto español. Pero resultó ser un inglés que emigró hacia la isla en 1986 y se transformó en un referente político y empresarial, que ahora lidera la principal empresa privada del lugar. Esa compañía tiene directa relación con Uruguay: fue fundada en 1851 por Samuel Fisher Lafone, un empresario británico que vivió y tuvo nacionalidad uruguaya. Tras vender sus negocios agrícolas y de gas y petróleo al gobierno local, la empresa tiene hoy varias tiendas comerciales, un hotel, firmas de transporte marítimo y servicios portuarios, de servicio automotriz, venta de inmuebles y una agencia de seguros.

Una fuerte comunidad chilena

Los chilenos son la legión extranjera de mayor presencia en las Malvinas/Falklands. Suman 117 residentes según el último censo de 2016, pero suelen ser bastante más, ya que muchos van a trabajar durante el verano en el sector servicios (por ejemplo con los cruceros que arriban por el día a la isla) o al frigorífico en épocas de zafra. La mayoría vienen del sur chileno y trabajan como empleados en las granjas, a las que llegan, según comentaron, por recomendación de otro compatriota. Una chilena radicada hace 20 años y con hijas isleñas, explicó que pudo "acceder a un nivel de vida que en Chile era imposible". También contó que suele juntarse con otros chilenos para festejar días patrios o pasar las fiestas.

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