ENTREVISTA

Daboub: “Uruguay se ha comprimido como un resorte y ahora tiene una oportunidad”

El exministro de Economía de El Salvador y potencial candidato a la presidencia del BID, habló sobre la realidad del país y las reformas que deberían implementarse.

Juan José Daboub
Juan José Daboub, ex ministro de Economía de El Salvador. Foto: El País

El salvadoreño Juan José Daboub, que se perfila como un candidato de peso a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) —tiene el respaldo de Estados Unidos (ver aparte)—, visitó Uruguay invitado por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) y brindó una charla titulada “Reformas económicas exitosas”.

En diálogo con El País, dijo que Uruguay “está bien posicionado” para atraer inversiones, aunque comparó al país con “un resorte que se ha comprimido” y tiene “una oportunidad” de dar el salto si procesa adecuadamente ciertas reformas prioritarias.

Repasó los cambios estructurales que hizo como ministro de Economía de El Salvador (1999-2004) y los que impulsó en otros países como director gerente del Banco Mundial (2006-2010).

Defendió que los países deben abrir sus economías, desregular ciertos sectores, promover la competencia de sus empresas públicas y hasta la privatización. A continuación, un resumen de la entrevista:

—Viene del mundo de la tecnología, un área en expansión con grandes actores. ¿Hasta qué punto es necesario regular al sector, sin afectar la innovación?

—A veces hay tentación de regular algunas cosas por temor y no por necesidad. En el caso de la tecnología, y diría que en otras áreas también, es mejor maximizar la competencia y minimizar la regulación, que tener una regulación inapropiada o excesiva. Entre más libertad para innovación y creatividad tiene el ser humano, mayor es la capacidad de encontrar soluciones a muchos problemas.

Existen empresas o personas con actitud mercantilista y la forma de minimizarlo es generando más competencia y eliminando las barreras de acceso. Prefiero el imperfecto mercado que el perfecto burócrata diciéndome qué hacer.

—¿La automatización de empleos dejará personas sin trabajo o se logrará compensar la pérdida con nuevos puestos?

—Es cierto que hay funciones altamente repetitivas, como poner un clavo, que lo puede hacer perfectamente una maquina. Pero quién le da mantenimiento a esa máquina, quién la programa, quién maneja la logística: es el ser humano. Lo importante es la capacidad de adaptarse, de capacitar y entrenar al individuo para que pueda migrar de un trabajo repetitivo y poco motivador a un trabajo de más innovación y creatividad, que además le permite tener probablemente ingresos más altos.

Juan José Daboub
Daboub brindó una charla titulada “Reformas económicas exitosas” organizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED). Foto: El País

—Hoy día hay una competencia global por inversiones. ¿Cómo ve a Uruguay en esa carrera?

—Uruguay se está viendo muy favorablemente allá afuera. Me refiero a Washington donde vivo, a Centroamérica de donde vengo, y desde el punto de vista de las instituciones globales con las cuales mantengo una buena relación. Los cambios que se anticipan con la llegada de un nuevo gobierno en Uruguay son bastante favorables.

Vine para entender mejor su realidad y modestamente compartir alguna de las experiencias de países que han pasado por situaciones similares, cómo han hecho para capitalizar esas oportunidades. Uruguay ha sido muy estable por muchos años, pero quiere dar un salto de calidad.

Pareciera que por diferentes razones —como un Estado demasiado interventor y grande, o los hechos que pasaron en el vecindario—, (Uruguay) se ha comprimido como un resorte y ahora viene una oportunidad de remover eso que está apretando al resorte. Y creo que va a dar un salto importante, que va a significar mayor crecimiento, la oportunidad de generar más riqueza y para más personas. También hay una oportunidad importante de posicionarse siendo un país estable en América Latina como un referente en muchos sectores.

—¿Qué reformas cree prioritarias dentro del período de “luna de miel” del nuevo gobierno?

—Hay ventanas de oportunidad que se abren y luego se cierran, hay una luna de miel y es donde se debe lograr avanzar en la agenda lo más que se pueda, antes de que lo urgente del día a día lo consuma.

"Los cambios que se anticipan con la llegada de un nuevo gobierno en Uruguay son bastante favorables".

Sobre las reformas, trato de no asumir que sé lo suficiente sobre un país, pero puedo decir que basado en lo que he observado en mi país y en los 110 países en los que trabajé desde el Banco Mundial, el tema de la seguridad, el desarrollo económico a través de la apertura para inversión nacional y extranjera por parte del sector privado, y administrar responsablemente los logros sociales son tal vez las áreas más importantes.

—Mencionó que el país es como un resorte comprimido y tiene oportunidades. ¿Cuáles?

Uruguay está posicionado para tomar ventaja de su estabilidad, su nivel de educación, su PIB per cápita que es de los mejores en América Latina. Todo eso le permite ser un polo de atracción para aquellos que estando en otros países, están viendo nuevos horizontes para invertir, para que vean la estabilidad, los puertos eficientes, gente educada, y si se logra lo de la seguridad que hablamos, se vuelve una combinación ideal.

Y en la parte social Uruguay tiene logros importantes que hay que preservar responsablemente, pero no se puede sustituir la capacidad del individuo de avanzar por sus propios méritos y de ser dueño de su destino con papá Estado haciendo las cosas por uno.

—Como ministro de Economía de El Salvador promovió un proceso de privatización de las empresas públicas. ¿Por qué motivos?

—En el caso concreto de El Salvador, desde finales de los 70 hasta principios de los 90 tuvo una invasión armada y quedó bastante destruido en todo sentido, físicamente y en su tejido social. La credibilidad del país era cero. Se firma un acuerdo de paz en 1992 y comenzamos a implementar políticas públicas que ya se había comprobado que habían funcionado en otros lados.

Medidas en donde principalmente se privilegiaba la capacidad del ser humano de salir adelante y se le removían los obstáculos que inhiben que lo pueda hacer. Eso significa abrir la economía a la competencia, y crear instituciones solidas pero no grandes. Para 1998 ya éramos grado de inversión. Quiere decir que en un período relativamente corto, de una situación miserable pudimos llegar hasta el grado de inversión haciendo cambios estructurales importantes: dando mayores niveles de seguridad, reduciendo el tamaño del Estado, abriendo a la competencia a las empresas estatales o privatizándolas como un medio no como un fin.

BID
Juan José Daboub se perfila como potencial candidato a presidir el Banco Interamericano de Desarrollo. Foto: AFP

—¿Usted defiende replicar ese modelo en otros países?

—Esa experiencia que expliqué la he visto en muchos otros países del mundo. Creo que todas ameritan ser exploradas y luego retomadas aquellas en las cuales: usted tiene la voluntad y el capital político para realizarlas; claramente le traen beneficios a la mayoría de los ciudadanos del país; y puede desarrollarlas no solo de forma transparente sino sostenible en el tiempo, es decir que no se vayan a revertir. No tengo por decirlo así una regla a la ciega sobre lo que cada país tiene que hacer, sí estoy convencido que se tiene que crear la mayor cantidad de competencia posible, se debe reestructurar, desregular y privatizar aquellos sectores en los que se puede hacer con los criterios que dije.

—¿No son reformas que generan rechazo en la población?

—Si usted dice esta reforma es para que le cueste menos una llamada telefónica o para que no espere tres semanas para tener una cita en un hospital, y explica cuál es la reforma que va a hacer, la gente le va a dar el beneficio de la duda y si cumple le van a dar otra vez el voto de confianza para hacer la siguiente reforma, y la siguiente.

el rol de las entidades multilaterales y la candidatura al bid

"Ningún país es una isla, debemos integrarnos"

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se fundó en 1959 y hasta la fecha tuvo cuatro presidentes, entre ellos el uruguayo Enrique Iglesias. El actual es el colombiano Luis Alberto Moreno, que culmina su mandato y habrá elecciones a mitad de año. Donald Trump apoya la candidatura de Juan José Daboub, informó en diciembre el medio salvadoreño La Prensa Gráfica.

Consultado sobre si le interesa el cargo, respondió afirmativamente aunque aclaró que “tienen que darse las condiciones, y eso significa que haya suficiente respaldo de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe”.

Daboub destacó que tiene “cariño por el BID, porque ha sido una institución rápida en cuanto a los apoyos, con capacidad innovadora y creatividad, y también con ese poder de convocatoria que es tan importante para los temas globales”.

Por otra parte, acerca del rol de los organismos multilaterales en el mundo actual con líderes proteccionistas, señaló: “El Banco Mundial, BID, Fondo Monetario, Naciones Unidas o la Organización Mundial del Comercio, todas tienen un rol muy importante en la arquitectura global porque hay temas que trascienden las fronteras de los países”, como los relacionados a seguridad, salud, o aspectos fiscales.

“Hoy ningún país es una isla, debemos estar todos altamente integrados, y eso ya es una realidad y no solo una teoría, entonces hay un rol importante (que los organismos multilaterales) deben jugar”.

En materia comercial, Daboub indicó que “por la tensión entre Estados Unidos y China hay una gran oportunidad para América Latina y el Caribe de tomar ventaja ante las oportunidades que dejará el diferendo entre las dos potencias”. Explicó que “muchas empresas que están produciendo en China o en países de alrededor, van a buscar mover alguna de sus plantas para aquí y (se beneficiarán) aquellos países que tengan mejores condiciones para atraer esa inversión extranjera”.

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