"Rojo" de las cuentas públicas

Bajó el déficit fiscal con "ayuda", por ahora, de los "cincuentones"

El déficit fiscal se ubicó en 2,9% del Producto Bruto Interno (PIB) —unos US$ 1.756 millones—, en los 12 meses cerrados a octubre, cuando en el año móvil cerrado a setiembre era 3,9% del PIB. 

Gobierno: este año emitirá en total US$ 2.700 millones de deuda. Foto: Fernando Ponzetto.
Sede del Ministerio de Economía. Foto: Fernando Ponzetto.

El déficit fiscal se ubicó en 2,9% del Producto Bruto Interno (PIB) —unos US$ 1.756 millones—, en los 12 meses cerrados a octubre, cuando en el año móvil cerrado a setiembre era 3,9% del PIB. La meta del gobierno es un déficit de 3,3% del Producto a fin de año.

¿Qué pasó para que el déficit se redujera en un punto del Producto en apenas un mes?

En el comunicado que publica el Ministerio de Economía y Finanzas (más reducido que lo habitual) se explicó que “estas cifras incluyen un efecto cercano a 1% del PIB por el ingreso de fondos al Fideicomiso de la Seguridad Social en el marco de lo previsto en la Ley Nº 19.590”.

Esa ley permite a los denominados "cincuentones" desafiliarse de las AFAP y quedarse exclusivamente en el Banco de Previsión Social (BPS). Los "cincuentones" son trabajadores que eran menores de 40 años cuando en 1996 comenzó el sistema mixto y se vieron obligados a afiliarse (por su nivel salarial) a una AFAP, pero al momento de jubilarse algunos se ven perjudicados en su pasividad.

Según datos del BPS, hasta el 23 de noviembre a 34.261 "cincuentones" se les dio asesoramiento completo, habiéndose cambiado de régimen 14.484 de ellos. A su vez, hasta el 19 de noviembre pasado el Fideicomiso de la Seguridad Social recibió “más de US$ 665 millones”. Buena parte de eso ingresó en octubre.

Al ingresar esos fondos, provenientes del dinero acumulado por esos "cincuentones" en las AFAP, “los ingresos del sector público no financiero se ubicaron en 31% del PIB, aumentando casi 1 punto porcentual con respecto a setiembre, básicamente a causa del mencionado ingreso de fondos” al fideicomiso, señaló el comunicado del MEF.

Los gastos primarios del sector Público no financiero “se mantuvieron prácticamente estables en términos del PIB” (esto cerca de 27,9% del PIB) y el pago de intereses se incrementó en 0,1% del PIB_(a 3,5% del Producto), agregó el comunicado.

Con ese casi mantenimiento de gasto y pago de intereses y la mejora mencionada del ingreso, el déficit fiscal bajó a 2,9% del Producto.

Pero, ¿bajó realmente el déficit o no?

El investigador del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), Gonzalo Zunino ya había adelantado el pasado 13 de noviembre que iba a haber “una reducción del déficit fiscal de aproximadamente un 1% del PIB, lo que representará una mejora sustancial del resultado fiscal”.

En el blog Suma que publica el diario El Observador, Zunino escribió que “esta mejoría circunstancial será la consecuencia de una medida que tiene un efecto fiscal negativo y no puede ni debe considerarse como una mejoría estructural o permanente de las finanzas públicas”.

Sin la “ayuda” de los cincuentones, el déficit fiscal seguiría en 3,9% del Producto, lejos de la meta del gobierno.

Zunino, explicó que “por el esquema utilizado para transferir los fondos, la deuda (explícita) del gobierno central se reducirá en 1% del PIB, aunque la deuda (implícita) que está asumiendo el Estado por el cambio de régimen jubilatorio de estos trabajadores es muy superior a la suma transferida”.

“Un segundo efecto fiscal positivo, también de corto plazo aunque de menor importancia cuantitativa que el anterior”, es que “por un período relativamente corto (hasta que los trabajadores accedan al retiro), la totalidad de los aportes personales de los trabajadores que se cambiaron de régimen se volcarán a la recaudación del BPS”, señaló, en vez de antes donde la mitad iba a las AFAP.

Hay “un tercer efecto fiscal positivo” que es la reducción de la partida de intereses de la deuda del sector público. En la medida en que el fideicomiso es de propiedad estatal, los intereses que se paguen por los títulos transferidos no afectarán las cuentas públicas a nivel agregado, aunque, afectarán su composición”, agregó Zunino.

Por eso, “la mejora temporaria de los indicadores fiscales atribuible a la ley de los cincuentones no debe generar la percepción de que existe holgura fiscal. Por el contrario, el efecto de la reforma será perjudicial para las finanzas públicas, aunque en el corto plazo pueda parecer que los números fiscales del país han mejorado”, espetó.

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